laColumna: Mondo SonoroAlgo distintoEsta vez, a hurgar diferente. Milton Baldizón es un pianista de amplio registro. Por: Jorge Sierra
Esta vez, a hurgar diferente. Milton Baldizón es un pianista de amplio registro. En parte porque corre riesgos, sustentado en su depurada técnica. Es de los pocos en Guatemala que quizá cuente con un sonido más actual. El pasado miércoles 28 de noviembre, en el teatro Dick Smith del IGA, se presentó solo, para con sus recursos encarar a Chopin, Liszt, Ginastera y Manuel Ponce, como también obra guatemalteca de Juan Dios Montenegro, William Gillet y la particular Fantasía Paabanc, de su propia autoría.
Este pianista de 33 años, repito, posee una técnica sólida, musicalidad y particulares ornamentos, sin embargo, tendrá que buscar un mejor balance de sus cualidades, en diferente cantidad e intensidad. Se le percibe escaso lirismo e ímpetu. Más bien actúa distante. Conoce eso sí, las obras al dedillo. Las toca de memoria. Más allá de cosechar premios, ojalá trabaje conciertos redondos y poderosos. En principio ya está visto que para ello, sus diez dedos, ante las ochenta y ocho teclas, no encuentran tropiezos. Promotores. El sábado 1 de diciembre, en Mundo E, el concierto de Timbiriche fue abierto por Viento en contra. Sin detallar esa estrechez de voz de su cantante e igual esos mismos seis acordes de toda la vida, su música queda así: básica, predecible y complaciente. Sus patrocinadores estarán contentos con el trío porque como promotores de cerveza se pintan solos. De hecho, se jactan de empinarse una sobre el escenario. Timbiriche. El sexteto mexicano de canciones de púber, celebra sus 25 años de fundación. En su presentación, acertaron en los nuevos arreglos e hicieron de canciones como Muriendo lento, Tú y yo somos uno mismo, y Con todos menos conmigo, entre otras, un elemento cercano y al mismo tiempo nostálgico. No son voces privilegiadas, pero ciertamente pertenecen a la generación pop latina de la era disco. Es parte de la historia. Más rock. Edgar Rosales escribió en su columna ¡El rock está vivo!, que el reggaetón es “una especie de basura musical”, y culpa a este de que el rock perdiera espacio. Además, en tono nostradámico le augura menos de un año de vida. Rosales, como otros, olvidan que en el mundo solo existe buena y mala música. La mala es aquella que no nos es útil, pero que tiene su valor de acuerdo a un lugar y momento. Es muy dañino cultivar fundamentalismos, y ver a las otras músicas por encima del hombro. Eso ya lo sabe una cabeza medianamente amueblada. Agregar comentario: |
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