Para hablar del país que recibe Cristina Kirchner hay que volver al 25 de mayo de 2003, cuando su marido, Nestor Kirchner, asumió la Presidencia. El panorama de Argentina era desolador. El clima de enorme agitación social había sido aplacado por Eduardo Dhualde, creando 2 millones de planes sociales para mitigar el desempleo. A pesar de esto, Argentina tenía 17.8 por ciento de desocupados; la pobreza, del 57.5 por ciento, era récord histórico; y la indigencia estaba en el 27.5. El país había cesado los pagos de la deuda externa a finales de 2001. La deuda, de US$191 mil 254 millones, representaba el 120 por ciento del PIB. Kirchner, además, asumió con el porcentaje más bajo de votos de la historia: 22.4, por la negativa del ex presidente Carlos Menem de presentarse al ballottage.
Durante la gestión de Kirchner (2003-2007), Argentina experimentó un crecimiento económico acumulado del 51 por ciento, solo comparable con el lejano período 1903-1907. El canje de deuda en 2004 significó una quinta parte del PIB, equivalente a 67 mil millones y, según estimaciones del Ministerio de Economía, para finales de este año la deuda será de US$136 mil 384 millones, un 50 por ciento del PIB. La pobreza bajó al 29 por ciento y la indigencia al 8.5; la desocupación está en 8 por ciento.
Son cambios extraordinarios, pero uno de los temas pendientes es la desigualdad. En 2003, el 10 por ciento más pobre recibía el 1.5 por ciento de los ingresos totales y el 10 más rico el 37 por ciento; ahora, esa diferencia es de 1.5 a 30. La pobreza bajó, pero la brecha entre ricos y pobres se ha mantenido demasiado estable a pesar del enorme crecimiento de la economía. Algo parecido ocurre con la carga tributaria: el impuesto al valor agregado (IVA) sigue representando el 47 por ciento de la recaudación, mientras el impuesto a las ganancias es solo el 32. El empleo en negro bajó solo del 48 al 40 por ciento. Estos son algunos de los desafíos que enfrentará la nueva Presidenta.
Pero Cristina Kirchner tiene otro dilema: el país necesita inversión. El asunto ahora es que los inversionistas acepten los lineamientos de una democracia soberana que se define como popular, industrial y latinoamericanista. Si Cristina logra cuadrar este círculo, conducirá la nave por buen sendero.
* Escritor argentino. Nota exclusiva para elPeriódico.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
1 comentarios:
CARLOS BAEZA: (2007-12-12 22:24:16 horas)
SOY ADMIRADOR DE CRISTINA DE kIRCHNER.
Vi por T.V. la toma de posesiòn en vivo. Es una gran mujer que anhela que Argentina siga desarrollandose en lo económico, en lo político y en lo social. Ojala que los gauchos la apoyen para alcanzar las metas que se esta proponiendo. Pues Argentina, en estos momentos es un ejemplo al mundo, de como ha superado su crisis económica-financiera.
1 comentarios: