Usamos menos del 15 por ciento del potencial hídrico de Guatemala.
Dina Fernández
El presidente electo, Álvaro Colom, aprovechó su viaje a la toma de posesión de Cristina Fernández, en Argentina, para entrevistarse con Hugo Chávez acerca de las posibilidades de obtener petróleo con financiamiento barato.
Nunca está de más abrir puertas y buscar soluciones para nuestro país donde se pueda, incluso bajo la boina roja de Chávez. Si el Presidente dominicano afirma que él ha ahorrado $300 millones gracias a su alianza venezolana, conviene explorar la idea pero con prudencia, pues no hay trato demasiado bueno que no esconda un limón, ni quién se haya acercado a Chávez sin salir chamuscado.
Pero más allá de la conveniencia de hacer negocios con la Venezuela chavista –que cada vez le reclama con más fuerza a su presidente que se concentre en lo doméstico y no despilfarre el dinero en el extranjero—, está el tema de la política energética de largo plazo que hemos de seguir para no enfrentar racionamientos como los padecidos a principios de los años noventa y amortiguar el impacto de la escalada de precios del petróleo.
La ministra Carmen Urízar recién entregó el documento “Política Energética 2008-2015”, del que me gustaría comentar un aspecto que me parece estratégico.
El primer objetivo de la política estriba en aumentar la oferta de energía a precios competitivos, y se encuentra estrechamente ligado al segundo, que consiste en diversificar la matriz energética de nuestro país, dándole prioridad a las energías renovables.
Ya era hora de que alguien lo pusiera en blanco y negro. Desde los inicios de la Revolución Industrial, en el siglo XIX, el mundo ha descansado en el uso de combustibles fósiles, como el carbón o el petróleo, y ello ha generado toda clase de problemas y desequilibrios, tanto ecológicos como geopolíticos.
En Guatemala, hasta 1990, el 92 por ciento de nuestra energía provenía de fuentes hidráulicas, básicamente de la planta de Chixoy. Hoy, la proporción empieza a invertirse: 60 por ciento de la energía que consumimos proviene del petróleo y sus derivados, mientras tan solo obtenemos el 40 por ciento de fuentes hídricas.
Esta situación es una locura, puesto que la energía de combustibles fósiles no solo destaca por producir el mayor daño al ambiente sino también por ser la más cara de todas.
Con la cantidad de ríos caudalosos que tenemos en Guatemala, este es un despropósito monumental en la larga lista de elementos que evidencian el surrealismo de nuestro “modelo” de desarrollo.
Actualmente contamos con 23 hidroeléctricas que producen 650 MW, de las cuales Chixoy viene a ser la más importante, pues genera el 41 por ciento de la potencia efectiva de origen hidráulico. El Ministerio de Energía y Minas calcula que Guatemala tendría la capacidad de producir alrededor de 5000 MW con nuestros recursos hídricos, pero solo usamos menos del 15 por ciento de este tremendo potencial.
La verdad es que nos conformamos con esa situación y encima pagamos caro la energía porque queremos. Es cierto que el sector eléctrico ha estado plagado de políticos marrulleros y empresarios avorazados, pero la ciudadanía tampoco se ha adueñado de este tema ni ha impulsado las alianzas idóneas entre Gobierno, sector privado y sociedad civil para contar con energía suficiente a tarifas competitivas.
Entiendo que estamos a punto de que la demanda alcance la oferta de energía en el país. Además, con los precios que se avizoran en el mercado del petróleo, el nuevo Gobierno deberá tomar acciones contundentes para paliar la crisis.
Hay que analizar con detenimiento los requisitos y pormenores de un eventual trato con Venezuela –que dicho sea de paso no va a “regalar” petróleo como muchos creen, sino simplemente ofrecer facilidades de pago–, pero sobre todo necesitamos considerar las alternativas a largo plazo, como el desarrollo de hidroeléctricas.
Según el Ministerio, hay en este momento 20 proyectos para generar hidroenergía en etapa de estudio o la etapa previa a la construcción. Para que funcionen, necesitamos celeridad, transparencia y estabilidad en el marco regulatorio, así como voluntad para seguir las mejores prácticas y encontrar soluciones satisfactorias para los afectados.
Y como nadie está pensando en renunciar a la electricidad y alumbrarse con candelas, también necesitamos una actitud responsable, racional y coherente de las organizaciones ambientales, para aprovechar el recurso en beneficio de todos.
Dicen que una decisión que se toma hoy en el sector energético lleva al menos cinco años en dar frutos. Nos urge comenzar, pero no hay tiempo para equivocarse.
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6 comentarios:
Dina Fernández: (2007-12-12 13:23:38 horas)
Estimados lectores,
Mil gracias por leer y sus comentarios. Hoy por un error técnico la columna apareció claramanete hasta hace poco rato, por lo que les pido disculpas si alguien la buscó y no la encontró.
En cuanto a las hidroeléctricas, sigo pensando que son la opción que reúne mejores condiciones, tanto en precio como en impacto ambiental. Los molinos son excelente solución pero demasiado caros, creo que en esto necesitamos también realismo.
En cuanto a la propiedad, también me parece que para generar la cantidad de energía que necesitamos a tarifas competitivas, lo ideal es contar con la participación de varias empresas privadas. Lamentablemente, en este sector especialmente, energía Y minas, los empresarios locales tienen unos colmillos de lagartos que dan miedo. Es necesario que haya transparencia y visión de largo plazo de ambos lados, gobierno y empresa privada, para que la cosa funcione. Y desde luego, también de la sociedad civil. De no ponernos de acuerdo, es como que si estuvieramos hambrientos frente a un banquete que nos negamos a aprovechar.
Saludos cordiales a todos,
Moises Santos: (2007-12-12 12:29:39 horas)
La "URNG y la izquierda" que tienen que ver con este articulo? creo que en Guatemala hay muchos "rambos" que todavia estan traumados con la guerra.
Yo creo que el gobierno debe aventurarse a impulsar proyectos solares y eolicos como alternativa a las hidroelectricas pues estos aunque son mas costosos perjudican menos el ambiente y utilizan recursos inagotables, debe buscarse apoyo internacional para financiar estos proyectos.
Tambien debe empezarse a pensar en la produccion de biodiesel y etanol a gran escala teniendo cuidado de no alterar la economia indirectamente.
Jose Alejandro Leon Castillo: (2007-12-12 11:13:38 horas)
No considero conveniente ver al ingeniero Colom tratando de acercase por petroleo al coronel Chavez como ciudadanos amantes de la democracia estaremos pendientes a las solicitudes de Colom debido a que no intenten convertirnos en otro aliado de Venezuela. Existen muchos rios que se pueden aprovechar para que la energia electrica no salga tan cara. Creo que el púeblo se pronunció ya dandole a la URNG y a la izquierda lo que merecia.
Hector Garcia: (2007-12-12 11:02:45 horas)
Buenas tardesSra. Fernandez: Nuevamente toca usted un tema de mucho interes, especialmente ahora que se avecina la jramentacion del nuevo presidente, quien ojala siga consejos y realmente impulse politicas de desarrollo energetico, que verdaderamente se ocupen de mantenerse dentrp del orden ecologico. Las hidroelectricas son fuentes de energia efectivas. Que bueno que usted se ocupe de este tema.
Víctor Godoy: (2007-12-12 08:47:29 horas)
Dina: Lo que usted dice es cierto: urge depender menos de los combustibles para producir energía eléctrica. Sin embargo, las formas tienen que ver mucho con la oposición de las comunidades. Por ejemplo: La hidroeléctrica de Río Hondo del INDE funcionó durante muchos años y los habitantes del municipio estuvieron satisfechos sabiéndola patrimonio nacional. Al destruirla el Huracán Mitch en 1998, y pretender reconstruirla recientemente bajo el sistema de concesión privada fue lo que ocasionó la oposición. ¿Por qué? Considero que por dos razones: Una, que en lo local es más acendrado el sentimiento de lo comunitario o lo que es de dominio público y que no puede ser apropiado por intereses privados y, otra, que la experiencia de una concesión anterior les ha dejado una mala experiencia. Y conste que no estoy hablando de una comunidad o localidad indígena, pues en éstas se dan otros componentes, como la propia visión de progreso o desarrollo, que no es la misma que la visión ladina u occidental o la utilización que ellas hacen de su entorno para su supervivencia, etc. En este problema, tanto el Estado como las empresas deberán sensibilizarse sobre estas realidades guatemaltecas.
juan pinto: (2007-12-12 07:32:31 horas)
Se me hace que no ha salido de la SUCIA capital...
Las exigencias energeticas radican en la presion del CAPITAL INTERNACIONAL que pretende convertir el pais en una gran maquila...
Pensemos en energia alternativa que no destruya e inunde los remanentes de naturaleza (sol y aire saldria un poco mas caro ahora pero nos beneficiaria mucho mas a MEDIANO PLAZO)...
Es preferible un complejo turistico acologico que un monton de GALERAS DE SUDOR .
DEFENZA VERDE!
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