Entre los pies se están llevando nuestro norte y nuestro futuro.
Carlos Contreras Solórzano
No hay razón de Estado, no hay visión de nación, no hay amor a la patria, no hay sentido de la historia, no hay concepto de la propia dignidad, no le tienen amor a su propia familia y respeto por su propio nombre. Son nada. Y en sus manos el pueblo esperanzado pone su propio destino, sus ilusiones y su vida misma.
Por supuesto, los resultados de su gestión son obvios y evidentes: muerte, hambre, violencia, desprecio de la vida y de los bienes. ¿Podríamos esperar un resultado diferente cuando las decisiones que podrían fin a esta situación están en manos de tales ignorantes e irresponsables? Estos individuos deben saber que la posición que ocupan significa recursos de la nación y del pueblo y que tales recursos tienen una función, un fin específico que es legislar para prodigar el bien común a todas aquellas personas y comunidades que pagan caro y con grandes esfuerzos por su existencia.
La razón de su existencia como diputados, la razón de Estado que les provee poder de legislar, es la necesidad de estabilidad de la vida de los que vivimos en esta patria y la garantía de que en esta nación obtendremos los recursos mínimos necesarios para sobrevivir. La emigración masiva de compatriotas hacia Estados Unidos y la procreación de niños para venderlos y exportarlos son la mejor prueba del terrible fracaso de esos que se consideran políticos sin serlo. Que por otro lado les tiene sin cuidado. Si fueran políticos actuarían en función de la razón de Estado y del sentido de nación que sí tenemos el resto de los guatemaltecos, ofrendarían su vida por la patria y no harían lo que hacen: ofrendarse la patria a sí mismos, para su corrupción, para sus inmoralidades, para sus viajes, para atesorar para sí mismos sus escasos recursos. Por eso es que no son políticos, sino ladrones. Ladrones de sueños, de esperanzas. Estafadores y prestidigitadores capaces de hacer cualquier cosa por adueñarse del Estado y de sus recursos.
Y entre los pies se están llevando nuestro norte y nuestro futuro. Se están cargando la democracia guatemalteca que no es de ellos, que es de todos y que ha costado más de 200 mil muertos.
Pero mientras tanto, el “indignado” Presidente electo, al que le aprobaron su presupuesto a la medida, antes de recetarse prestaciones ya sepultó las necesarias reformas que deberían reorientar el camino. Evidentemente las cosas para él deben seguir como están. Eso de plano sirve a sus intereses, por lo visto. Ya lo dijo: no habrán reformas, que todo siga como está. Habría que preguntarle qué razón hay en su decisión y con quién es su compromiso.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
1 comentarios:
Chamalkan Kajiimox: (2007-12-12 06:18:56 horas)
Con esa razón de Estado que supuestamente y según usted se debería guiar la actividad de los diputados, no creo que funcione Congreso o Parlamento alguno en el planeta, hoy por hoy. Suena bueno. Es decir, retóricamente sirve para adornar una columna como la suya, pero para un análisis serio, con fines prácticos, difícilmente se la crea siquiera usted.
1 comentarios: