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Guatemala, viernes 14 de diciembre de 2007

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Opinión:

La vaca de cinco patas

La realidad es completamente ajena a nuestros deseos.

Rigoberto Juárez-Paz

Fuente menor Fuente normal Fuente grande
El viernes pasado me despedí de los lectores diciendo que ese día publicaba mi último escrito, más de 11 años después de haber iniciado en este diario una columna intitulada “Conversando en el ágora”. Mi propósito inicial era simular un diálogo socrático que me permitiera llevar a un público mucho más amplio algunos de los temas de la filosofía clásica, algo parecido a lo que mis colegas y yo mantuvimos por un año en El Imparcial, antes de que la Usac suprimiera la Escuela de Estudios Generales, en 1968. Ello me motivó a publicar “La vaca de cinco patas”, una historia que contaba Henry Finch (+), un colega del Departamento de Filosofía, en la Pennsylvania State University, con el propósito de ridiculizar el pensamiento filosófico, cuando se reunía con profesores de disciplinas científicas. Henry era muy dado a hacer bromas, y un día le pregunté ¿por qué hay tantos cómicos judíos? Inmediatamente respondió “porque nosotros los judíos, incluidos Jack Benny, Sid Caesar, Danny Kay y otros, hacemos reír a los demás antes de que ellos se rían de nosotros”.

Brevemente, la historia que tanto le gustaba a Henry, filósofo de la ciencia, era que un día un profesor preguntó a su clase “si a la cola de la vaca le llamamos pata ¿cuántas patas tiene una vaca? Uno de los alumnos contestó inmediatamente: “Profesor, a la cola de la vaca usted puede llamarla como guste, pero la vaca solo tiene cuatro patas. Que usted le llame pata a la cola no altera la realidad”. El profesor felicitó al alumno por su actitud científica. A la realidad no la altera el hecho de que usted le dé otro nombre. La realidad es completamente ajena a nuestros deseos.

Poco después otro alumno levantó la mano y dijo: “Profesor, si usted le llama ‘pata’ a la cola de la vaca, la vaca tiene cinco patas: las cuatro que todos conocemos y la quinta que ahora suponemos”.

El profesor no cabía de contento. “Tú tienes espíritu matemático”, le dijo; y cuando se disponía a cambiar el tema de la conversación, un alumno que se sentaba hasta atrás, y que no era de los mejores estudiantes, le pidió al profesor que repitiera la pregunta, lo cual este hizo, y aquel comentó: “Profesor, qué pregunta más interesante”. Como no dijera nada más, el profesor le increpó: “Al igual que Sócrates, tú no sabes nada. En vez de responder la pregunta tú te dedicas a averiguar qué clase de pregunta es”.

Yo sé que esta historia le gusta mucho a Luis Enrique Pérez, el conocido y riguroso columnista. En él ha predominado la actitud filosófica desde que era adolescente, cuando se dedicó a estudiar las obras de Kant y publicó ensayos sobre la filosofía del pensador alemán que trató de responder estas tres preguntas: 1. ¿Qué puedo saber? 2. ¿Cómo debo actuar? y 3. ¿Qué puedo esperar? ya que me he referido a la adolescencia de Luis Enrique también debo mencionar a Felipe Guzmán, alguien a quien no llegué a conocer pero que estuvo en el Departamento de Estudios Básicos de la Usac antes de 1968. Guzmán se refirió a mi columna del viernes pasado, que sería la última, y recuerda mis clases de esos lejanos tiempos, como recuerda las de Jesús Amurrio (+), Guillermo Putzeys (+) Salvador Aguado–Andreut (+) y otros queridos colegas que, al igual que el gran Mario Dary, Luis Luján Muñoz, el padre Acomazzi y Marcelo Sepe, ya no están con nosotros. Entre los colegas de esos ya lejanos tiempos también cabe mencionar a Adalberto Santizo Román, Eduardo Suger Cofiño, Jorge Luján Muñoz y Rodolfo Ortiz Amiel, todos muy activos todavía.

Para volver al principio, las razones que tuve el viernes pasado para decidir no continuar escribiendo esta columna ya no me parecen válidas. A quienes me llamaron y me pidieron explicaciones, muchas gracias por su interés.

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9 comentarios:

  1. G. Corbeau: (2007-12-14 12:28:52 horas)
    ¿Y qué clase de retorno es este? Sea cual sea, es una desgracia: ¡Ya no se puede confiar en la palabra de la gente! .. . y menos en la palabra de alguien en quien jamás hemos confiado por su posición tan alejada al beneficio de los guatemaltecos. Si con la vaca del cuento pretendió una traspolación de su despedida-regreso (que lo que hoy digo como verdad mañana no lo es porque fueron sólo palabras) metió hasta la quinta pata del rumiante. No por volver ahora sí le van a creer sus falacias neoliberales.
  2. Ligia Maria Casasola : (2007-12-14 12:19:42 horas)
    La columna del maestro Juarez Paz es una de las mas interesantes y con mas sabiduria de el periodico. Ojala que siga publicando por muchos años mas.
  3. ROBERTO LOPEZ PORRAS: (2007-12-14 10:37:45 horas)
    Me gusta ler filosofía cuando puedo, porque complementa el esquema de análisis de mi profesión de Economista, pero me distraen más las anécdotas de los filósofos y mejor si tienen un estilo atractivo en sus charlas abstractas con ejemplos no abstractos pero si cargados de humor y sugerencia. Hacer reir como una forma tangencial en una presentación, es una herramienta de introducción y aceptación, que no todos pueden manejar. Creo que si Rigoberto, quería irse a JícaroCity a meditar para si, contemplar los lindos cielos estrellados de Guatemala y escribir otro libro más de abstracciones filosóficas, es usar la fórmula que usan los políticos, para sentirse necesarios y afirmar que se sacrifican por la profesión Aristotélica. En fin la anécdota de la vaca de cinco patas, es una forma alegórica, de cambiarle nombre y significado a las cosas y a las realidades como por ejemplo llamarle a la corrupción, un negocio lícito dentro del juego de Demanda y Oferta o a la impunidad una forma de demostrar que las leyes son elásticas y acomodaticias y que ofrecer irse a JicaroCity es solo una forma de estimular el pedido al Maestro que no se sacrifique y que siga escribiendo en su columna. Si ese era el proósito al despedirse, lo logró, incluso, yo que soy neófito en filosofía, le pido al Maestro que siga escribiendo para El Periódico ya que escritos provocan distensión en este clima de tensión en que vive el Guatemalteco especialmente de la Capital. Deje a Jicarocity para vacaciones nada más.
  4. Felipe guzman: (2007-12-14 10:25:50 horas)
    Estimado Dr.: admiro su valor de seguir escribiendo su columna y seguir soportando los comentarios, a veces muy duros, de nosotros los blogueros. Y esto se debe a que ya somos muchos los que estamos en contra del pensamiento neoliberal que Ud. defiende. De todos modos es grato tenerlo de nuevo y poder continuar el intercambio de ideas. La columna del viernes anterior me dio nostalgia, pues a esta edad, todos estamos en eminente riesgo de dar la despedida final. Saludos.
  5. JULIO SANCHEZ: (2007-12-14 09:46:04 horas)
    La clasica respecto a "La Vaca de las cinco patas", eso deja claro el objetivo de este espacio tan brillante. Seguire siempre atentos a sus escritos, Saludos Dr.
  6. Josè Alejandro Leon Castillo: (2007-12-14 08:46:42 horas)
    Enhorabuena maestro me alegro que haya reconsiderado su desiciòn que buena falta nos hacen los buenos escritores como usted y Don Jorge Palmieri.
  7. Diego Vásquez: (2007-12-14 08:23:00 horas)
    O sea que nos dejó con los colochos hechos, o solo nos dió alegrón de burro... Ve, que persona más falsa, se despide para después regresar en caballo blanco... Vaya "filósofo", al igual que el pelele de Pérez...
  8. Rudy Herrera: (2007-12-14 08:18:35 horas)
    Maestro: Aunque a veces difiero sobre sus conceptos económicos, siempre admiro sus apreciaciones filosóficas. Sobre todo las narraciones de sus asistencia a congresos, sus encuentros con otros filósofos, o cuando nos platica del gran Nery. No creo que su nuevo cargo interfiera con lo que escribe en sus columnas. Ud. no es como los columnistas que se aprovecharon de sus espacios para hacerce autopropaganda y hacerle a los candidatos. Al igual que el el Maestro Palmieri creo yo que no debe dejar sus columnas. En Jícaro y en Retalhuleu nos enseñaron que es ético y que es pasarse de la tangente. La vaca no tendrá cinco patas, porque en realidad no es vaca, sino toro?
  9. Rodrigo Duarte R.: (2007-12-14 05:48:45 horas)
    Los lectores que la semana pasada se alegraron al enterarse de la despedida del "maestro" enviaron mensajes de satisfacción para causar en el singular columnista esta justa reacción: el arrepentimiento a su precoz retiro. Es que en el mundo de Juárez-Paz todo está patas arriba, es precisamente el sitio que prefieren los patos para acribillar cazadores, era pues lógico que el "maestro" retornara cual ave fénix puesto que su realidad -la de JP- no tenía porqué coincidir con el deseo de los amables lectores. Siguiendo esa particular lógica: que viva cien años más el "maestro"!!!!
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