Dice Pancho García, probablemente el más creativo de los creativos publicitarios guatemaltecos, que el futuro de la publicidad está en las vallas. A diferencia de lo que sucede con los anuncios que nos encontramos en los periódicos, la televisión, la radio, e incluso los portales de Internet, a los cuales podemos evadir, simplemente no podemos cerrar los ojos e ignorarlos. El cielo y los espacios abiertos ya no son para expandir la vista y, como dirían los poetas, otear el horizonte infinito, sino son simple y sencillamente los portadores de productos, propuestas y servicios que alguien desea vendernos. Y bueno, pues en un país en el que la ruina del Estado impide que se puedan poner en práctica medidas que al menos limiten esa omnipresente invasión publicitaria de nuestras vidas, pues tenemos que apechugar, como lo hicimos durante la campaña pasada, con el prognatismo de Óscar Rodolfo Castañeda, los cachetes de Quique Godoy, la cara de estreñimiento de Otto Pérez Molina, mezclados con los imprudentes cadáveres de MD y las pieles y cabellos imposiblemente perfectos que anuncian cosméticos, jabones y champús. En las aceras, pasarelas, paradas de autobuses, paredes de casas, está siempre, presta al ataque, la publicidad.
Como si esta invasión de nuestro campo visual no fuera suficiente para mantenernos dentro de la órbita consumista, nuestro todopoderoso alcalde ha salido con la ocurrencia de concesionar a perpetuidad las paredes de nuestros inmuebles a todas aquellas empresas que deseen costear los gastos de instalación de la nomenclatura de calles y avenidas de la ciudad. Al alcalde, fanático de los colores chintos, parecen disgustarle esos azulejos neutros que se instalaron a partir de la década de los cincuenta, luego que Raúl Aguilar Batres inventara la nomenclatura actual que nos rige, y quiere convertir esos servicios públicos en vehículos propagandistas de su Muni y de las empresas que los paguen. La idea del alcalde contempla instalar mosaicos chiltotes, donde a la diestra de la nomenclatura vial se coloque el escudo de la ciudad y a la siniestra el logotipo de la empresa patrocinadora, tal como se ve en las vallas que saturan las pasarelas.
Entiendo que lo que la Municipalidad desea es ahorrarse un gasto que es propio de su competencia.
Pero como a este alcalde le da pavor cobrar tasas y arbitrios para financiar servicios –que sería lo procedente– prefiere regalar a perpetuidad nuestras paredes a las empresas que se ofrezcan a costearle esta obligación. No ha bastado con privatizar el espacio público –vean ustedes quiénes cargan con el mantenimiento de parques y fuentes, y en esta época navideña los adornos y el inmenso árbol del Obelisco–. Ahora el alcalde va a expropiar y reprivatizar las propiedades de unos en beneficio de otros.
No sé si el nivel de sofisticación en la manera como se trafica con los bienes municipales permitirá que alguno de los allegados del alcalde, o él mismo, le saque raja para su beneficio personal a esta “concesión”, como se ha hecho con otras. Espero que no sea así, porque esto sería agregarle insulto a la injuria de una corporación municipal que no solo no asume sus obligaciones, sino que encima las vende, y no precisamente para beneficio de todos los capitalinos.
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2 comentarios:
Enrique Estrada: (2007-12-14 09:25:29 horas)
La ciudad capital se ha convertido en un permanente anuncio para incentivar aùn mà s el consumismo, uno de los "hobbies" del Guatemalteco en fines de semana, lèase "consumir hasta morir". Este acoso visual a lo alto y a lo ancho ha convertido a la ciudad en un basurero de metal y plà stico. La unica ley que rige es quien paga mas por los espacios disponibles, no importa que impidan la visibilidad en las esquinas propiciando accidentes, o que el poco paisaje natural se obstaculize ...la cosa es anunciar mà s. Una ciudad no se mejora ùnicamente con el trabajo cosmètico de jardines sino tambien hay que convertirla es un espacio de bienestar integral donde se pueda respirar aire puro (porque el problema de la emision de gases toxicos continùa, no?) o se pueda caminar (porque ya no hay banquetas...o si?) tranquilamente y tener un sentido de comunidad. Posiblemente el futuro de la publicidad estè en las vallas, pero lo que es seguro es que el futuro de la ciudad serà un caos. Al final la pregunta es: "Te gusta lo que ves?".
Julio Figueroa C: (2007-12-14 08:21:49 horas)
Yo no se como es que el Sr. Arzú se ha convencido a los capitalinos a que lo reelijan una y otra vez. Si se acuerdan en las recién pasadas elecciones la gente se avalazaba sobre los simbolos del sol que adornaron las antenas de tantisimos carros con un fanatismo que ningún candidato logro generar. Su victoria fue apabullante otra vez.
Todos cierran los ojos a los grandes y verdaderos problemas de la ciudad, empezando por la gente de la municipalidad que tal como lo destaca Gustavo, prefieren endosarlos a terceros que enfrentarlos y solucionarlos o por lo menos intentarlo. A esto sumele la bomba de tiempo que es el tema de la basura, los desechos, transporte, el parque vehicular; Problemas reales que demandan una solución o por lo menos un planteamiento serio y adecuado.
Me gustaria que el Sr. Arzú nos contara como ha enfrentado estos problemas, pero eso es un sueño, por que a esto hay que sumar su caracteristica prepotencia y abusivez para cualquiera que ose cuestionar cualquiera de sus arbitrarias decisiones. Ni modo, la cruel realidad.
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