Quizás a alguno le parezca mucho atrevimiento que un columnista haga su propia lista de obras para recomendar, sobre todo partiendo de que nadie es capaz de haber leído todo lo del año en un país cuyas casas editoras padecen de incontinencia. Pero de todos modos lo hago.
De los libros guatemaltecos o relacionados con Guatemala que se produjeron en el 2007, me parece que lo mejor es la novela publicada por Méndez Vides titulada La lluvia. Es la mejor obra del autor hasta la fecha, muy superior a los otros dos libros suyos publicados en este año (El leproso –novela– y El tercer patio –cuentos–). En La lluvia el autor se atreve a escribir ficción alrededor del momento político más traumático, que no el más cruento, del siglo XX en Guatemala. Buena parte de la trama transcurre –cuándo no, en la obra de Méndez Vides– en la Antigua. Y aunque la mayoría de personajes son tan reales como nuestra condoliente historia, el escritor fantasea con ellos. Así, Jacobo Árbenz, blanquecino y enfermizo pero profundamente admirado, María Vilanova, elevada al rango de bella dama, y un vergonzante Castillo Armas que se lamenta de papel que le corresponde jugar se encuentran en Nueva York y beben, cantan y se abrazan. Las prácticas que en manos de Alfonso Portillo resultarían caprichos de rico nuevo, en el caso de Árbenz son testimonio de amor, como su supuesta búsqueda en Tiffany’s de un anillo de diamante tan grande como una pequeña roca para su esposa.
Se trata de una obra totalizante, que recoge el universo completo del autor. Pagué Q130 por ella y me parece que cada quetzal está bien gastado. Dudo que haya otra novela nacional igual de relevante y bien lograda en los últimos años.
The Art of Political Murder, el libro escrito por Francisco Goldman en torno a la muerte del obispo Gerardi, ha sido elegida como una de las 100 obras más importantes de Estados Unidos en el 2007, y como una de las 25 mejores editadas en idioma inglés según la revista The Economist. Su traducción al castellano estará lista para el 2008 y sin duda cuando se presente en el país va a ser un acontecimiento. Es una obra encomiable, de gran contenido político, y por supuesto que invita a la polémica. Si usted lee inglés, no debería esperar hasta la traducción.
Otro libro de gran valor –y de alto costo también– es El silencio del gallo, que narra el testimonio de Enrique Gurriarán, un cura español asentado en Guatemala en los años setenta. Es una obra conmovedora y aleccionadora para muchos guatemaltecos. Sobre todo en torno al gran esfuerzo de miles de campesinos por encontrar una oportunidad de vida decorosa y tranquila, que no próspera, en el Ixcán. La colonización de aquel vasto territorio, cuyo entorno se ha deteriorado tanto con los años, choca con una guerra infame que llegó a golpearlos a todos.
El lienzo de Coactecholan es también una gran lectura del año. No tiene nada que ver con la literatura en sí misma, pero posee un valor enorme para los guatemaltecos porque nos trasmite de una forma ordenada y sencilla la visión que los indígenas mexicanos tenían de la conquista de nuestro territorio. Gratamente ilustrada, es la lectura indispensable antes de visitar en la biblioteca de la Universidad Marroquín una copia del lienzo.
No he alcanzado a leer aún la obra de Jorge Luján sobre el asalto a la Embajada de España, y seguramente se me escapan otros libros de tanto o más valor. Que conste que deliberadamente excluyo las antologías de artículos personales publicados en la prensa y algunas segundas ediciones de obras ya conocidas.
Por de pronto, esta es mi lista.
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