Esto no los hacía asesinos. Hace no tantos años el mismo barbero sacaba muelas. Y hace menos años, quien no tenía una carrera era talvez quien hacía los artes para las primeras marcas que se anunciaban. Y fueron ellos los héroes que hicieron crecer grandes negocios, con frases como: “el trabajador para ganar dinero”, “tremenda en duración”, “Toyota con una gota”, etc. Eran publicistas por casualidad. No era una profesión formal. Quienes tenían algún talento encontraron en el “nuevo” oficio de la publicidad una forma atractiva de obtener lo que con su arte, no podían.
Es lógico que hace 25 años muchos generalizaran sobre los publicistas como locos, bohemios y vagos, aunque se pasaran llevando a los ilustres que levantaron esta industria. Cuando un cliente me dice “¿Cómo te fumaste este anuncio?” me río por educación pero no deja de causarme cierta incomodidad, ya que probablemente la noche anterior, mientras él estaba parrandeando, yo sí estaba trabajando hasta las 3:00 a.m., sin comer y hasta sin fumar. Cuando generalizan, por lo general lo hacen negativamente, arrastrando una imagen ya extinta.
A mis suegras les ocultaba que era “publicista” para no escandalizarlas. Habrían preferido un doctor.
Sin tampoco generalizar, he conocido más médicos que fuman marihuana que publicistas. Y para quienes tienen esta mala imagen, aquí va una serie de verdades sobre los publicistas:
Somos trabajadores. La creatividad es un resultado de esfuerzo y no de genialidad. Las oficinas que se miran con luz después de las 12:00 a.m. son probablemente agencias de publicidad.
Somos apasionados. Ante las frustraciones diarias, seguimos hacia adelante amando nuestro trabajo.
Somos alegres. Las mejores fiestas a las que he asistido son las del gremio. Obviamente, el talento que ejercitamos también se evidencia a la hora del karaoke y los chistes.
Somos sanos. Por la misma dependencia de nuestras neuronas, y nuestra escasez de tiempo, debemos mantenernos lúcidos. Esto nos aleja de la farra.
Somos solidarios. Cuando alguien del gremio tiene problemas, nos hemos juntado para echarle el hombro. Cuando se necesita una campaña de bien social, nos lanzamos a hacerla.
Somos humildes. Cuando una marca fracasa, somos los culpables, y cuando es exitosa, aceptamos que fue logro del cliente.
Somos versátiles. Debemos saber tanto de camiones como de perfumes. Cada día es como si trabajáramos en una distinta profesión, lo que nos hace ser conocedores de todo un poco.
Somos cultos. Nuestro respeto por el talento nos hace admirar y apreciar el arte: teatro, poesía, música, pintura, etcétera.
Somos educados. No decimos malas palabras cuando alguien se cree publicista, y al día siguiente habla mal de los publicistas.
Somos perseverantes: Seguiremos esforzándonos siempre hasta hacer de esta profesión algo que nos merezca el respeto y orgullo de todos.
Hoy en Guatemala hay ingenieros, doctores, arquitectos, y gente muy honorable trabajando en las agencias de publicidad.
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