Insistía el Hermano Pedro en la paciencia y en la renuncia al mundo.
Mario Fuentes Destarac
El Hermano Pedro de San José de Betancur, el Santo de Guatemala, fue testimonio vivo de humildad, perseverancia, mortificación y confianza en Dios. La humildad del Hermano Pedro es célebre y digna de profunda admiración, emulación y respeto. Nunca dejó de ser humilde y siempre fue sumiso a la voluntad de Dios, al punto que en su mismo lecho de muerte dijo: Hermanos míos, por el amor del niño Jesús, pierdan el juicio en llegando la Pascua; y por él les pido sean humildes y no apetezcan mandar.
Insistía el Hermano Pedro en la paciencia y en la renuncia al mundo. Respecto de esto último expresó: Si queremos llegar a la perfección hemos de romper con todo, cortando, aunque más nos duela, y vivir con cuidado de no enredarse, y cortar y más cortar los apetitos, y esto se consigue mejor avisándonos los unos a los otros, corrigiendo, aconsejando y ayudándonos.
Tenía honda fe en la suficiencia de la buena intención y afirmaba: Miren, hermanitos míos, que es menester cuidar mucho de la intención con que hacemos algunos ejercicios de caridad. Porque puede ir mucho malo en lo que a todos parece bueno. Pero andando, como digo, con buena intención nada se puede errar.
La intuición trascendente al mundo y a la muerte del cuerpo del Hermano Pedro se sintetiza magistralmente en esa maravillosa sentencia que reza: Acordaos hermanos que un alma tenemos y que si la perdemos no la recobramos.
Otro hombre santo fue Mahatma (Gran Alma) Gandhi, cuya pobreza voluntaria, sencillez y humildad inspiraron a todo un pueblo. Según Dominique Lapierre, el pasaje del Evangelio cristiano de presentar la otra mejilla alentó a Gandhi a formular su doctrina de la no violencia y de la resistencia pacífica.
Gandhi quería transformar a los hombres con el ejemplo del bien y reconciliarlos con la voluntad de Dios, en lugar de dividirlos estimulando sus antagonismos. Al respecto escribió: Habiendo dejado de lado a la espada, solo me queda la copa del amor para ofrecer a mis adversarios.
Pontifica la negación a sí mismo cuando dice: Mientras no nos reduzcamos a la nada, no podremos vencer al demonio que se halla en nosotros. Dios nos pide nada menos que la rendición total del ego como precio para la única libertad verdadera que merece la pena poseer.
Su confianza en Dios lo motiva a escribir: Mis privaciones, mi ayuno y mis oraciones (...) tienen un valor inestimable si representan (...) el ansia de un alma que se esfuerza por reposar su cansada cabeza en el regazo de su Creador.
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1 comentarios:
Mario Palomo Najarro: (2007-12-24 07:52:17 horas)
La fuerza intelectual de el hombre repoza en su intelecto y no en su fuerza bruta.
Ghandi sacó a los Ingleses de La india sin disparar una sola bala, el mismo decia que si vivieramos bajo la ley del Ojo por Ojo terminariamos viviendo en mundo ciego.
Mas claro no canta un Gallo, estamos viviendo en mundo ciego.
Estamos viviendo en una oscura cueva en donde el señor que es el Tuerto manda y es hasta el Rey !!!
1 comentarios: