Se autoriza al Ejecutivo a hacer transferencias antojadizas.
Mario Fuentes Destarac
En la edición del 18 de diciembre del diario oficial se publicó la Ley del Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado para el Ejercicio Fiscal 2008, que incluye gastos por Q42.5 millardos.
Aunque en el papel el déficit fiscal previsto (exceso de gastos sobre ingresos) es moderado, se anticipa que podría ascender hasta un 3 por ciento del PIB.
El principio del equilibrio presupuestario dicta que el presupuesto del Estado no debe tener déficit ni superávit (exceso de los ingresos sobre los gastos). No rechaza el déficit fiscal en forma absoluta, aunque lo tolera únicamente en situaciones excepcionales (catástrofes, desastres, guerras), en que hay que recurrir, de manera limitada (no más del 1 por ciento del PIB), al crédito público o privado.
Se pretende que la insuficiencia prevista de ingresos fiscales (asumiendo los del injusto IETAAP) sea financiada mediante la contratación de deuda pública externa (US$400 millones) e interna (Q 2.4 millardos). En todo caso, debe tenerse presente que el financiamiento del déficit fiscal presionará hacia el alza las tasas de interés, lo que inexorablemente encarecerá el crédito y desincentivará la inversión.
En Guatemala, como respuesta a la espiral inflacionaria de finales de los ochenta debida al descomunal e irresponsable déficit fiscal, se incorporó a la Constitución la prohibición al Banguat de prestar al Gobierno, extremo que ha impedido que este financie el déficit fiscal vía emisión inorgánica. Empero, la renuencia a sujetarse a una sana disciplina fiscal y que las finanzas públicas no estén regidas por el principio de equilibrio presupuestario ha redundado en el aumento progresivo del endeudamiento público interno (Q24.3 millardos) y externo (US$4.2 millardos), que inexorablemente está hipotecando el futuro del país.
Para colmo, en la Ley de Presupuesto se autoriza al Organismo Ejecutivo a hacer transferencias antojadizas entre ministerios, extremo que inequívocamente redundará en mayor descontrol y desorden en el manejo de las finanzas públicas.
Además, se incluyen gruesas partidas para ser ejecutadas por vía del sistema paralelo de gasto público (fondos sociales, fideicomisos, ONG y demás), en el que impera la discrecionalidad, el despilfarro, la opacidad y el clientelismo; una vez más se relegan la justicia y la seguridad social, y se hace caso omiso de la calidad del gasto, la rendición de cuentas y el acceso a la información pública.
En mi opinión, mientras no se adopten políticas de control, transparencia, orden, responsabilidad, disciplina y eficacia fiscal, y el principio de equilibrio presupuestario no sea imperativo, el Estado seguirá siendo un barril sin fondo.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
1 comentarios:
Fredy Gustavo Galvez: (2007-12-31 14:42:01 horas)
Hash! de alguna forma necesitamos generar incidencia para que ese círculo vicioso se corrija. ¿cómo? su último párrafo da una pauta que habría de procurar operacionalizarse. Algo habrá que hacer cada quien en esto. Feliz 2008 Lic. Fuentes, siempre desde Verapaz.
1 comentarios: