El ejemplo del presidente Gonzalo y sus semejantes en Guatemala.
Juan Luis Font
Termino de leer la biografía de Abimael Guzmán escrita por Santiago Roncagliolo y me pregunto por qué dos pueblos tan probablemente semejantes como el de Perú y el de Guatemala funcionan y se comportan de maneras tan distintas.
Para empezar, hablemos de la izquierda. Ni Dios quiera que aquí surja un líder de las características del presidente Gonzalo, pero, ¿se ha preguntado alguna vez por qué los liderazgos de esa corriente de pensamiento en Guatemala son mucho más frágiles y vulnerables que los de la derecha? Mire usted a Álvaro Arzú y a Ríos Montt, por poner dos ejemplos a la mano. Ambos han tenido sus adversarios y críticos internos, pero sus liderazgos rara vez son puestos en duda y son tan longevos como ellos mismos. En cambio, los grupos de la guerrilla guatemalteca aún no terminan de cobrarse entre sí las deudas de la guerra.
Luego, de verdad me sorprende que en otros países exista la figura del preso político que en Guatemala es más bien una rara avis en la historia nacional. Ya sé que alguno me dirá que Rodrigo Asturias fue tratado como un preso político cuando cayó en Cubulco, pero aquella es más la excepción que la regla.
En Perú, en cambio, en tiempos de Fujimori y de Montesinos, no digamos de Belaunde y de Alan García, los miembros de Sendero Luminoso guardan prisión y gozan de ciertos derechos. Ha habido matanzas en las cárceles, es cierto, pero la dirigencia entera del decrépito Guzmán se encuentra viva y aún se reúne para desearle larga vida. Alguien me dirá que la observación internacional, pendiente de Perú, relativamente indiferente con Guatemala, promueve aquel comportamiento. Pero dudo que sea esa la única respuesta. Es que hasta Anastasio Somoza, a quien le importaban poco las formas, mantuvo presos a Daniel Ortega y a Tomás Borge de manera pública. Cuba es otro ejemplo de país en donde se detiene a las personas que adversan al Gobierno y no se les mata. Aquí, en cambio, durante toda la guerra los presos políticos solo se mantenían vivos mientras tenían aliento para soportar la tortura. Luego, les aplicaban el 300. Y nuestra sociedad lo admite de una mansa manera porque aquí, fuera de los familiares de los desaparecidos y uno que otro loco, no existe clamor real porque se ubiquen sus restos.
Por cierto, Castillo Armas fue un preso político en Guatemala antes de salir a conducir triunfante nuestra propia y exitosa Bahía de Cochinos (¿o no es eso la Liberación, pues?). A lo mejor ese haya sido un episodio importante en la historia nacional del cual tomaron ejemplo los militares y creyeron que era mejor no repetir el caso.
La figura del preso político supone una especie de admisión de parte del Estado de que no todos están de acuerdo con él y buscan cambiarlo de mala manera. El caso es que en Guatemala no se acepta el disenso. Las élites prefieren creer que todos estamos contentos. Aquí todos estamos de acuerdo con el régimen casi por obligación.
¡Ay, Abimael!, tipo excéntrico que hizo colgar perros de los postes del tendido eléctrico y asesinar campesinos y vicuñas, se merece una columna para él solo y no ser apenas la ocasión para hablar de lo mismo.
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5 comentarios:
Silvia Olivero: (2007-12-31 19:19:00 horas)
Le sugiero que lea el libro GUATEMALA LA HISTORIA SILENCIADA, y se enterara de lo que ha pasado en Guatemala cuando Ud. no habia nacido.....
MARCO VINICIO MEJIA DAVILA: (2007-12-31 10:12:14 horas)
No encuentro semejanzas entre Guatemala y Perú, a no ser que en ambos países hay un alto porcentaje poblacional constituido por los pueblos originarios, si bien la proporción es mayor en la primera.
Se requiere una reflexión más profunda sobre las razones por las cuales el ejército en Guatemala no ha respetado ni cumplió las disposiciones del Derecho Humanitario.
Una de las recomendaciones del Informe para el Esclarecimiento Histórico apunta, precisamente, a que las fuerzas armadas sean instruidas en el DH.
Lo paradójico es que si las normas humanitarias no fueron cumplidas durante la guerra, sí prevalecieron en las negociaciones de "paz": el carácter de "conflicto armado interno" proviene de la caracterización dispuesta en el Protocolo Adicional I (1977) de los Convenios de Ginebra.
Al acordar que la guerra en Guatemala no tuvo naturaleza internacional, se impidió que los graves crímenes cometidos durante la guerra interna (y no el eufemístico "conflicto armado interno") fueran sometidos a la consideración de una instancia judicial internacional.
Por lo demás, no sé en qué consiste la grandeza de Abimael Guzmán, como sugiere el título, tal vez porque faltó un entrecomillado para el calificativo.
Estas reflexiones provienen de constatar el permanente carácter provocativo de los textos de Juan Luis.
Felicitaciones.
Principiemos por definir que es izquierda
y que derecha. Hay historiadores que nos
llevan a las ejecuciones durante la revolu
cion francesa y cosa parecida sucede con
otros terminos como aquel que para satanizar a un dirigente se le llama Populista sin revisar los origenes y ni si-
quiiera la terminologia gramatical. Las tor-
turas Don Pepe han sido como el desfile
de modas y que las siguen usando en
Guantanamo y en Irak. Lea la denuncia
sobre torturas de este dia en The New York Times. En cuanto a Guatemala, la
izquierda ya no la manipulan desde un
partido politico. Es lo que los monarcas
llaman chusma, la gente pobre de los
Asentamientos Humanos y Areas Rura-
les. Los ancianos a quienes el Seguro
social les asigna a unos Q 340.oo c/mes
y a otros como un ex subgerente del IGSS
que cobra Q 28,000.oo. Es alli en donde
usted va a encontrar a la verdadera iz-
quierda y no nos sorprenda que hay quie
nes se burlan de Hugo Chavez por ser
mediador con las FARC pero se olvidan
que en Guatemala un empresario : Alva-
ro Arzu promovio el tratado de paz.
La izquierda tambien esta en nuestra ju
ventud y nadie aprueba la tortura.
Sandra Zaid Toro: (2007-12-31 07:03:59 horas)
Y las similitudes entre Peru y Guatemala nos la recuerda el novelista Mario Vargas Llosa en su fascinante novela " Travesuras de la Niña Mala". Alli, como en varios otros de sus escritos fenomenales, y de acuerdo al critico literario Justo Serna, es como si el novelista hubiera querido darnos una lección histórica sobre los cambios que sirven de marco a lo que les sucede a los amantes.
La similitud entre esta pequeña nacion centroamericana y la del vasto territorio suramericano datan de mas de medio siglo atras.
Interesante su articulo.
Juan Asencio: (2007-12-31 06:20:40 horas)
Aprovechando el comentario acerca de nuestra indiferencia como sociedad porque se ubiquen los restos de los desaparecidos durante el conflicto armado, los invito a visitar este sitio http://www.blume.net/guatemala que es acerca de un libro llamado "La verdad bajo la tierra Guatemala, el genocidio silenciado" Como ladino de la capital me cayo como guacalaso de agua fría y me hizo comprender por lo que tanto gente paso en Guatemala. Sin justicia en nuestro pasado, no vamos a tener justicia en nuestro presente.
Feliz año a todos.
5 comentarios: