Los Presidentes confirmaron su respaldo a la educación.
Roberto Moreno Godoy
En diciembre los presidentes de Centroamérica, Belice, Panamá y República Dominicana ratificaron el Decálogo Educativo 2021, suscrito por los ministros de educación de la región. Entre los compromisos adquiridos se encuentran: propiciar un incremento significativo de la inversión pública en educación; universalizar un año de educación preescolar y la educación primaria y secundaria completas; erradicar el analfabetismo en los jóvenes de 14 a 25 años; establecer estándares de competencia comunes; desarrollar pruebas de logros de aprendizaje y participar en pruebas internacionales; contribuir a la formación de los docentes; establecer una escala salarial que reconozca el desempeño profesional de los maestros; fortalecer a la escuela como la unidad central de la educación, favoreciendo la participación de los padres de familia; mejorar la gestión de los niveles centrales e intermedios de los ministerios de educación; y, establecer mecanismos de control y de rendición de cuentas.
Las metas trazadas para 2021 son ambiciosas y comprometen a los gobiernos a enfrentar los principales problemas de políticas educativas de América Latina en la actualidad. El decálogo requerirá un esfuerzo mayúsculo y de coordinación para superar las limitaciones de nuestros sistemas educativos, que no producen los resultados esperados. El mayor desafío es propiciar los aprendizajes que los futuros ciudadanos requerirán para su desarrollo integral, para el goce de una vida plena en familia y en sociedad, y para su participación efectiva en el mundo productivo. Por ello, no se debe perder de vista que el punto de referencia en todo momento debe ser los logros que se obtengan en las aulas.
Los líderes políticos comprendieron que las metas debían abarcar más recursos para el sector, la ampliación de los servicios y el mejoramiento de la eficiencia y eficacia de los sistemas educativos.
Este pacto puede dar cabida a una renovada reforma educativa en Centroamérica, en donde se logre no solo asegurar una cobertura escolar universal, sino garantizar un mejoramiento significativo de la calidad y la equidad de la educación. Para lograrlo, se necesita que nuestras sociedades también confirmen y respalden el decálogo y que en los cambios de Gobierno las autoridades refrenden los compromisos adquiridos. Asimismo, es importante monitorear sistemáticamente el avance en el cumplimiento de las metas, de forma tal que se puedan tomar medidas oportunas para avanzar en la dirección esperada. Nuestro país deberá hacer un esfuerzo supremo para honrar los compromisos hechos y debe lograrlo pues lo debemos a nuestros niños y jóvenes.
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