Contrario a lo que se prometió durante la campaña electoral del 2003, el Gobierno de Óscar Berger renunció a iniciar un proceso serio y responsable de fortalecimiento institucional, y se limitó a manejar la coyuntura y a reaccionar, como fuera posible, ante la violencia y la desbordante insatisfacción social.
Todo fue provisional, hasta los impuestos (IETAAP). Se sustituyó a algunos funcionarios de la época eferregista, pero sin voluntad política de impulsar cambios sistémicos. Luego, los nuevos funcionarios no necesariamente marcaron una diferencia significativa. Lo anterior sin perjuicio de que las instituciones estatales siguen vulnerables e indefensas ante nuevas rapiñas y abusadores.
La depuración de las entidades y dependencias del Estado, que en un principio dio vitalidad al Gobierno, degeneró en el tradicional clientelismo político, cuyo principal objetivo fue favorecer a los “delfines”, que desde el día en que Berger tomó posesión se afanaron en una frenética carrera por la sucesión presidencial, que redundó en una progresiva fragmentación de la base política del régimen.
El Gobierno se concentró en la obra pública. Los trabajos de infraestructura física están a la vista y son innegables. Sin embargo, se cuestiona que el 50 por ciento de la inversión se canalizó a través del sistema paralelo de gasto público (fondos sociales, fideicomisos, ONG, organismos internacionales y demás), donde imperan la discrecionalidad, la opacidad, el despilfarro, la ausencia de control y de rendición de cuentas y la corrupción. Incluso la millonaria remodelación del aeropuerto se canalizó a través de este sistema paralelo.
La falta de respuestas institucionales a la impunidad y a la altísima conflictividad social desató una violencia generalizada, que se pretendió combatir mediante los atajos a la ley. Estos mecanismos extralegales dieron rienda suelta a una irracional represión y contaminaron irremediablemente al sistema de seguridad y justicia del país. Por supuesto, el caos y la anarquía resultantes dieron pábulo al crimen organizado.
En la cuestión económica, aunque no hubo una estrategia sólida que favoreciera la inversión productiva, por lo menos no se gestó un ruinoso intervencionismo estatal que erosionara el crecimiento económico. Salvo la crisis financiera derivada de la quiebra de dos bancos, podría decirse que se generó un clima de relativa confianza entre los agentes económicos, que se tradujo en un dinamismo en la actividad económica y en algún grado de bienestar social. En dos platos, aunque el Gobierno de Berger fue mediocre, no obstaculizó el trabajo, la inversión y en general la iniciativa de la gente.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
3 comentarios:
Hugo N. Contreras: (2008-01-07 09:58:21 horas)
Baldetti es del Patriota, no la GANA.
alfonso villacorta: (2008-01-07 09:07:04 horas)
Este editorial contradice la linea del periodico, puesto que en la investigacion si esta denunciando el enriquecimiento ilicito de la diputada Beladeti, que nos lleva a pensar que el gobierno mas que de transicion ha sido, igual que los anteriores, un gobierno de saqueo descarado.
Un verdadero analisis tendria que tomar en cuenta el enriquecimiento de los funcionarios en el periodo en el que "sirvieron" a la patria, lo cual se puede acercar al conocimiento por medio del gasto en educacion, salud y trabajo y compararlo con los logros.
joaquin medina: (2008-01-07 09:02:03 horas)
Si, mediocre. No ganamos nada, ni usted ni yo. No cabe duda don Mario, usted es muy elegante para quitarse la resposbilidad de apoyo que le brindo al presidente saliente.
3 comentarios: