Recordemos, para mejor entendimiento del asunto, que el chimpancé inteligente –y no el orangután, muy macho pero bruto– es el antepasado y antiguo pariente del ser humano, y ello según nuevas conclusiones científicas.
Pues sucedió que un grupo de investigadores encerró cinco chimpancés en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera coronada con un racimo de bananas.
Cada vez que un mono subía la escalera para apoderarse de las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua helada sobre los cuatro simios restantes, quedados abajo mirando a su congénere subir.
Después de haber repetido en varias oportunidades el procedimiento de la ducha fría, cada vez que uno de los chimpancés intentaba ascender por la escalera, se observó que los cuatro monos restantes que recibían el baño helado empezaron a propinarle al escalador una tremenda paliza para disuadirlo de su propósito de subir por las bananas. Pasado algún tiempo, ya ninguno de los cinco chimpancés, y a pesar del hambre que apretaba, se atrevió a intentar la ascensión y exponerse así a la paliza de sus congéneres.
Los científicos procedieron entonces a retirar uno de los monos y reemplazarlo en la jaula por uno nuevo, que rápidamente intentó subir e ir por las bananas, lo que no logró al haberse llevado inmediatamente tremenda golpiza por parte de los cuatro monos veteranos, aunque a diferencia del caso original esta vez ya no mediara ducha fría alguna.
Y así fue que los investigadores fueron sustituyendo periódicamente un segundo mono y un tercero y un cuarto, hasta llegar a tener un grupo totalmente nuevo de chimpancés que nunca había recibido ducha alguna pero que seguía apaleando a cualquiera de entre ellos que intentara ascender por la escalera e ir por las bananas....
Y pasado el tiempo –y habiendo sido sustituidos gradualmente varios grupos de chimpancés– el procedimiento de la paliza persistía sin explicación lógica, únicamente quizás –y a guisa de explicación para ello– aquella expresión tan común entre los humanos: “No sé por qué sucede eso, ¡pero las cosas siempre se han hecho así por aquí!”. ¿Y acaso no sería tiempo de preguntarse también por qué seguimos haciendo las cosas de tal forma –automática e irreflexiva– cuando se podría hacer de una manera eventualmente diferente y mejor, para lograr así una adecuada convivencia social?
Convengamos con Albert Einstein en que solo hay dos cosas infinitas en el mundo: el Universo y la estupidez humana…con las honorables excepciones del caso.
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4 comentarios:
Julio Gamez: (2008-01-09 12:52:09 horas)
y el mismo Einstein dijo algo así como: "solo un estúpido podría pretender lograr resultados diferentes haciendo las cosas de la misma forma en que lo ha hecho siempre..."
No pretendamos que las cosas cambien si seguimos haciendolo todo igual...
Scarleth Fajardo: (2008-01-09 09:48:44 horas)
Muy instructivo....vale la pena.
Carlos Sandoval: (2008-01-09 07:51:56 horas)
Muy ilustrativo el artìculo. Podrìamos llamarle:
a) Alienaciòn?
b) Enajenaciòn?
rene posadas: (2008-01-09 05:50:44 horas)
Lo mismo debe de hacerse en el congreso,cuando un diputado trate de hacer plata por medios raros que todos los otros diputados le den una buena paliza por tratar de hacerse rico.
4 comentarios: