Lamentablemente, el año 2007 en nuestro país se caracterizó por el asesinato de miles de mujeres. Hace cuatro semanas Sofía Pineda y su mamá Rosa María se unieron a ese listado. Han sido llamadas “Mártires de la dignidad” por defender su integridad física, su dignidad. Su sangre derramada clama justicia, respeto, reconocimiento de su dignidad de personas. Pero si bien estos hechos nos duelen, nos molestan, esto nos debe llevar a una reflexión: desde las familias analizar nuestras actitudes diarias, los patrones de vida que estamos llevando, nuestras relaciones personales. Desde las aulas animar a vivir el amor fraterno, la igualdad, la equidad, el respeto a los demás. No debemos seguir indiferentes ante tanto dolor, que la sangre derramada de estas mujeres sea signo de esperanza para la dignificación de todo ser humano.
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