Mario Vargas Llosa
Pasé varias horas pegado a la televisión siguiendo las elecciones primarias en Iowa y New Hampshire para designar los candidatos demócrata y republicano a la Presidencia de Estados Unidos y estoy convencido –como dije en un artículo anterior– que, con prescindencia del desenlace, el fenómeno central de este proceso que culminará en noviembre, es la presencia del senador Barak Obama que ha trastornado de pies a cabeza el statu quo político estadounidense.