Benedicto XVI es imprevisible. En su más reciente encíclica reivindica los aportes de Marx y de Engels, se une a Adorno y Horkheimer para demoler el mito del progreso, ofrece una relectura de las virtudes teologales y confirma la naturaleza social de la religión, su función de agrupar a los hombres y de hacerlos actuar para el bien de los demás.
En el día de San Andrés Apóstol de 2007, el papa Benedicto XVI publicó la encíclica Spe Salvi, sorprendente en más de un punto. La encíclica se abre con una propuesta que desencuaderna algunas costumbres mentales de todos los que recibieron clases de catecismo. Allí se aprendía que las tres virtudes teologales son la fe, la esperanza y la caridad. Cada una con su respectiva función en la vida espiritual, y las dos primeras al servicio de la tercera, que es el amor cristiano: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Una de las máximas básicas de la doctrina fundada por Jesús de Nazareth. Máxima que, de ser aplicada, revolucionaría al mundo. Pues bien, Ratzinger opera un ligero desplazamiento en ese trío fundador. Como la invisible zancadilla que hace caer por tierra un cuerpo distraído. Dice: la fe es esperanza.
En otras palabras, con un fino juego intelectual, el Papa convierte en igualdad la diferencia. Quien tiene fe es porque espera, dice. ¿Qué cosa espera un fiel cristiano? Espera la vida eterna. Aquí, postula una reflexión de veras aguda, digna de la imaginación de Jorge Luis Borges. Si nosotros creyésemos que la vida eterna está regida por nuestro imperfecto calendario, responderíamos “no, gracias” a la perspectiva de prolongar en modo infinito la monotonía de un día tras otro. ¡Qué espantoso infierno el de un paraíso que no termina nunca!
No, la vida eterna no es como los rudos párrocos de vino y misa que nos han enseñado hasta ahora.
¿Por qué imaginarla con medidas humanas? La vida eterna es un instante, dice Ratzinger. El instante absoluto cuando el alma, después de haber traspasado el umbral de la muerte, tiene la experiencia total de la comunión con Cristo. Un instante de incendio, como la mariposa se abrasa en la llama de una vela, “llama de amor viva”, para decirlo con San Juan de la Cruz. Ese instante único es la eternidad, y justifica, en su gozo potente, toda una vida de imperfecciones y dolores. “Sumergirse en el océano del infinito amor”, afirma. Salta a la vista, y no parece una blasfemia, la alusión al orgasmo, ya evocado por Ratzinger en otros escritos.
Contra la modernidad
La idea de unión trae consigo la de “comunión”. La esperanza nunca es solitaria. La esperanza es comunitaria, es experiencia de los cristianos reunidos. De modo que la salvación tampoco es personal ni individual. No se salva cada uno, uno por uno. Nos salvamos todos. Esta afirmación podría parecer revolucionaria para quien no recuerde que el cisma protestante nace precisamente de una prevaricación del individuo sobre la comunidad. Ratzinger, al contrario, confirma la naturaleza social de la religión, su función de agrupar a los hombres y de hacerlos actuar para el bien de los demás. Sólo un Papa conservador puede darse el lujo de semejantes afirmaciones, que lo habrían puesto en las listas negras del senador McCarthy.
Y aquí, al criticar la visión individualista, comienza la demolición del mito de la modernidad.
Ratzinger escoge como objetivo a Francis Bacon, aunque podría haber elegido a Federico Hegel, su ilustre paisano. La modernidad nace con el descubrimiento de América y la revolución tecnológica originada por ella. Bacon canta “la victoria del arte sobre la naturaleza”, esto es, en la eterna lucha entre hombre y mundo, el inicio de una era en la que el hombre se irá apoderando de lo creado a través de la ciencia y de la técnica. La recuperación de lo que el hombre había perdido al ser expulsado del Paraíso. Esa victoria será siempre positiva y siempre hacia adelante. Las sociedades humanas abren el futuro, y en ese futuro poco a poco serán mejores, siempre mejores, hasta instalar en la tierra la perfección y la felicidad. De la fe/esperanza en la vida eterna, la modernidad propone la fe/esperanza en el progreso. De la creencia en la religión se pasa a la creencia en la ciencia.
Ratzinger cita a Kant, y dice que el final de la fe/esperanza en el amor implica el triunfo de la fe/esperanza en el miedo y el egoísmo. Con el peligro de una disolución final de la humanidad. En otras palabras, y sin citar a nadie, el Papa elabora una especie de crítica postmoderna a la modernidad, como bien podría haberla hecho Marshall Berman o Francis Jameson.
No extraña, ante esta premisa, la reflexión sobre Karl Marx. El desarrollo técnico y la industrialización crearon una nueva clase, el proletariado, cuyas “terribles condiciones de vida” fueron descritas por Engels, en 1845, en modo “estremecedor”, dice el Papa. Tal constatación implicaba un necesario cambio, que habría derrocado las estructuras de la sociedad burguesa para dar paso a la dictadura del proletariado. Y añade: “Con puntual precisión, aunque en forma unilateralmente parcial, Marx describió la situación de su tiempo e ilustró con gran capacidad analítica las vías para la revolución. (...) Su promesa, gracias a la agudeza del análisis y a la clara indicación de los instrumentos para el cambio radical, fue fascinante y sigue siendo siempre más fascinante”.
Tanta alabanza de Marx, a quien Ratzinger atribuye la esperanza de fundar en la tierra la Nueva Jerusalén a través del comunismo, se concluye con una tajante conclusión: Marx acertó en el diagnóstico, y acertó también con la medicina. En lo que falló fue en el conocimiento del paciente.
En efecto, la gran ingenuidad de su coterráneo fue no tomar en cuenta la naturaleza humana. “Se le olvidó que el hombre siempre es el hombre”. ¿Y cómo es el hombre? El hombre es una variante que puede escoger el bien como el mal. El error de Marx fue creer que el hombre habría escogido siempre el bien, con la llegada del comunismo. En cambio, escogió el mal. Dicho en términos católicos, el hombre es un pecador, nace con el pecado y sigue pecando toda la vida. La astucia intelectual de Ratzinger no desaprueba a Marx y su doctrina por malvadas, sino por exceso de bondad. ¡Qué triste destino el del filósofo de barbas blancas! ¡Qué triste destino el de los marxistas! Tirados en el basurero de la historia no por cínicos y crueles, sino por ingenuos.
Sufrir con los otros
Luego de demoler el marxismo, el Papa procede a la demolición del mito del progreso. De nuevo, acude a pensadores alemanes de cuño marxista. Adorno y Horkheimer, los grandes artífices de la Escuela de Frankfurt, serán sus guías para demostrar que el progreso, lejos de llevar a la humanidad a sus más altos rangos, se ha convertido en “un progreso terrible en el mal”. Porque el progreso tecnológico no ha conllevado un progreso espiritual. Ha sido (y usa un ejemplo de Adorno), el progreso “de la honda a la bomba atómica”.
Dicho esto, queda entonces la gran pregunta. ¿En dónde puede el ser humano reposar su esperanza, si ha sido traicionado por la ciencia y el progreso? “La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste no obstante las desilusiones, puede ser solamente Dios”. Será este el leit motiv de toda la encíclica.
El Papa indica cómo adquirir y ejercitar la esperanza. En esta parte de la encíclica revela todo su natural tradicionalismo en tema litúrgico y ritual. La esperanza, dice, se ejercita con la plegaria. Mas no la plegaria individual, el diálogo inventado entre la persona y Dios. Se necesita regresar a las plegarias canónicas dictadas por la Santa Madre Iglesia (el Ave María, el Padre Nuestro, el Credo).
Un poquito de disciplina, queridos feligreses. El otro lugar católico por excelencia de ejercicio de la esperanza es el dolor. Con Schopenhauer (pero sin citarlo), Ratzinger cree que la vida es esencialmente dolor, y que el ejercicio del sufrimiento purifica al hombre para conducirlo a las esferas más altas de la espiritualidad. Con esto, cierra el capítulo de la exaltación del hedonismo y el placer que caracterizaron a los últimos años del siglo XX. Volvemos al catolicismo tradicional, al valle de lágrimas que se debe atravesar para alcanzar la vida eterna.
“Sufrir con los otros, por los otros, sufrir por amor de la verdad y de la justicia; sufrir a causa del amor y para convertirse en persona que ama verdaderamente – estos son los elementos fundamentales de la humanidad, cuyo abandono destruiría al hombre”. En esta frase de elegía al dolor pareciera resonar aquella católica sentencia de Dostoieski: “¡De todos los males del mundo, todos somos responsables, yo el primero!”.
Juicio universal
Con tales premisas, son particularmente impresionantes las páginas dedicadas al Juicio Final. La vanidad del hombre del Siglo XIX y XX le había hecho constatar la radical injusticia del mundo, y le había hecho creer que el hombre, solo, con sus propias fuerzas, podría acabar con tal injusticia.
Duro, implacable es Ratzinger al constatar: “Nada ni nadie pueden garantizar que el cinismo del poder deje de dominar al mundo”. Frase de extraño pesimismo, viniendo de quien viene. Inútil esperar justicia en este mundo. Porque justicia habrá, profetiza el Papa, pero será la justicia divina, en el Juicio Universal.
Y esa justicia premiará a los honestos, a los honrados, a los buenos cristianos. Y castigará a los malos. La idea del Infierno como fuego no es la de los frescos medievales que imaginaban a las almas devoradas por las llamas. Con refinamiento, Ratzinger propone una hipótesis sugerente: el fuego que quema a las almas es la mirada de Cristo. “Su amor nos penetra como una llama”, dice del Cristo Justo Juez delante del alma desnuda. Y añade: “Está claro que la duración de esta quemadura que transforma no la podemos calcular con las medidas cronométricas de este mundo”. Vuelve, entonces, la idea del principio. La de una eternidad que debe ser imaginada con medidas diferentes a las humanas. El fuego eterno como la mirada quemante del Cristo que nos hace recordar los momentos vergonzosos de nuestra vida. ¿Cuánto dura? Quizá la idea dominante en la cuestión de la eternidad no es la de duración, sino la de intensidad. ¿No lo dijo con óptimas palabras Jorge Manrique? “¡Cuán presto se va el placer /cómo después de acordado/ da dolor./ Cómo a nuestro parecer / cualquiera tiempo pasado/ fue mejor!”.
Mas las ideas notables de esta encíclica no terminan con estas sugerentes conjeturas. Hay afirmaciones fundamentales que no se pueden soslayar. A este punto, Ratzinger da un paso hacia adelante y aventura la posibilidad de un Juicio Final que sea de veras universal. Es decir, colectivo.
En vez de que cada uno pase, como en el confesionario, a declarar sus culpas, idea de beata o sacristán, el Papa propone un Juicio colectivo, de veras Universal. Hay que escuchar estas frases apodícticas; “Nadie vive solo. Nadie peca solo. Nadie se salva solo. Continuamente entra en mi vida la vida de los otros”.
La encíclica termina indicando a la Virgen María como el faro que ayuda a encontrar la vía de la esperanza. Posiblemente, esta parte sea un homenaje a su predecesor, y una continuación, algo cansada, algo forzada, de la tradición mariana.
Restauración y conservación
La primera impresión que se tiene, al leer esta encíclica, es la de un autor europeo que se dirige a un lector europeo. Con cierta exageración, se podría decir que se trata de un estudioso alemán de teología que se dirige a los más cultos de entre sus feligreses de Europa. Cuando se trata de tratar temas de patrística, acude a los grandes doctores de la Iglesia. Pero cuando pasa a temas más terrenales, la lista de filósofos en los que se apoya es toda alemana, excepto Francis Bacon.
La crítica a la modernidad indica una lectura profunda y cercana de la escuela del “pensamiento débil”, encabezada por el torinés Gianni Vattimo. Todo lo que hemos leído en Derrida, Huyssen, Baudrillard, Scott Lash, Wellmer y otros, encuentra en esta encíclica puntual confirmación y resumen: el proyecto de la modernidad, la instauración del progreso como el camino para dotar de felicidad a los hombres, se ha revelado un fracaso. Las certezas modernistas se han fragmentado, a partir del sujeto construido por el ideal liberal. La emancipación materialista de los hombres no ha llevado a una emancipación espiritual, sino ha creado más cadenas. Y con esto, como el equipo de base ball que logra poner en out a dos corredores simultáneamente, el Papa hace un doble play: por un lado propina un golpe al capitalismo, por el otro al comunismo.
No escapa al lector que el Papa está hablando de las sociedades opulentas, aquellas en donde el proyecto de la modernidad ha alcanzado sus más altas cuotas. Las que proclaman vivir en el mejor de los mundos posibles. El Papa declara, implícitamente, que este no es el mejor de los mundos posibles, porque no podrá serlo nunca. Ahora bien, su crítica no alcanza a vastos sectores de su feligresía. Puede sonar demagógico, pero, ¿qué renuncia de progreso puede hacer un indígena que vive en la sierra del Perú? ¿Un habitante de las favelas de Río de Janeiro?
Aunque no lo explicite, el Papa ataca duramente al tardo capitalismo, y sería curioso escuchar la opinión de aquellos fundamentalistas del neo–liberalismo, extremada expresión de la modernidad, cuando sienten socavada la tierra bajo sus pies. O la opinión de aquellos que primero creyeron fogosamente en el marxismo, para luego renegarlo con igual fervor. Si Marx no andaba tan descaminado, ¿no sería mejor repensarlo, a la luz de nuevas reflexiones? Un marxismo que no sea un moralismo, y que se despoje de la pretensión de explicar en modo absoluto la realidad.
Ratzinger confirma su vocación de restauración y de conservación. Veremos si esta actitud da a la Iglesia los resultados esperados, muy evidentes por el tono y el contenido de la encíclica: dar a los hombres una espiritualidad que el mundo del consumo y de la globalización no logra expresar.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
33 comentarios:
Diego Vásquez: (2008-06-01 12:49:47 horas)
Hola a todos,
1. No todas las religiones discriminan a los demás. Generalmente (pero no absolutamente) las religiones politeístas son más abiertas a diferencias de pensamiento, por su misma base plural. Las monoteístas (que por monoteístas creen ser verdaderas) en general son más cerradas.
2. De acuerdo con el articulo de Liano. No me extraña que un Papa alemán use la filosofía alemana para fundamentarse o para criticarla. Es una cuestión casi étnica. Y sí, la cita de la onda y la bomba atómica es de Adorno, la sacó del libro Mínima Moralia, y sí está en la encíclica. Lo único es que Ratzinger no comenta que Adorno era ateo...
Saludos a todos, y que sus dioses (o sus no-dioses) les guarden,
OTTO PAZ: (2008-01-19 14:05:56 horas)
El Papa se mueve en unas coordenadas de pensamiento agustiniano y es indiscutible que posee una vasta cultura intelectual, teològica y filosofica....Para comprenderlo hay que tambièn conocer algo de este pensamiento y tomar la enciclica como lo que es...El pensamiento de un cristiano que en la Iglesia Catòlica es la autoridad de unidad...con sus debilidades como cualquier ser humano...
llsrsj: (2008-01-19 05:37:18 horas)
Aviso para America latina: Rodriguez Zapatero quiere "exterminar" cristianos.
Jose Augusto Sanchez: (2008-01-18 18:35:38 horas)
Da la impresión que el autor no ha leido a profundida la Encíclica, solamente intenta transmitir sus propios puntos de vista.
Por ejemplo confunde la noción del encuentro con Cristo, el "Fuego de Cristo" del que habla el Papa refiriéndose a la purificación de un alma al momento de su juicio con el infierno. Esto al menos para mi es inadmisible en un escrito serio.
Boris Herrera: (2008-01-17 21:05:26 horas)
Los unicos comentarios inteligentes en este foro son los del Carlos Gutierrez y Miguel Paredes. Los demas son malos hablan como loritos, repitiendo frases y cliches.
El odio que los no-catolicos exudan en este foro contra la Santa Fe Catolica y la Iglesia fundada por nuestro Señor Jesucristo hace 2000 años, es increible.
Mateo 24:12-13
Lucas 21:17
Alejandro Echeverría: (2008-01-17 20:29:27 horas)
La Biblia tiene mucha sabiduría acumulada a través de los siglos. Algunos de los libros que la componen están entre mis favoritos.
Pero citar versículos biblicos cuasi-aleatoriamente, para cualquier ocasión solo demuestra la ausencia de ideas propias. Lo mismo que las encíclicas, su objetivo es hacer pensar y profundizar en la fe - para los que la tienen - y no pretenden ser verdades absolutas.
Carlos Leonidas Diaz Molina: (2008-01-17 19:17:43 horas)
Creo en Dios. Creo que la salvacion se consigue a traves de los actos mas de que a que religion pertenezco. Me molesta oir discusiones basadas en argumentos construidos para ganar la discusion y no para encontrar la verdad. Oigo por ejemplo que debemos temer a Dios, cosa mas absurda, ¿Como voy a temer a Dios si El es Amor? ¿Como voy a conseguir la salvacion si casi lo unico que soy es ser un repetidor de lo Grande que es Dios, repetir lo que la Biblia dice y no convertirlo en forma de vida? Todo aquel que sea piadoso, que de amor a todo el mundo esta mas cerca de la salvación que aquel que lo único que tiene es ser cristiano.
Luis Figueroa: (2008-01-17 09:03:58 horas)
Muchas palabras y poca sustancia ...
"¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido." Isaías 8:20
"Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando." Mateo 23:13
Carlos Gutiérrez: (2008-01-17 07:43:49 horas)
Son muy interesantes los comentarios de los lectores, sin embargo, el artículo es una interpretación de Dante Liano al documento del Papa.
Lo mejor es leer la Encíclica y llegar a las propias conclusiones, seamos o no católicos, busquemos mayor proximidad con Cristo o simplemente difrutemos de las argumentaciones intelectuales.
En conclusión, seamos cuidadosos, pues muchas veces juzgamos, fundados sobre la opinión de otros y no lo digo por desmerecer el comentario de Dante Liano, pero es mejor llegar a las fuentes y luego obtener nuestra síntesis particular. Gracias por dejar vínculos a donde se puede encontrar la Encíclica.
Gregorio Gomez: (2008-01-16 13:06:59 horas)
Uyyy!! que cara más diabolica la del venedicto:
Antonio Méndez: (2008-01-16 11:53:17 horas)
Nuevamente personas que viven una "fe de supermercado", una "fe a la carta", una "fe toillette", y la trayectoria como un poeta y ensayista (no como un hombre de fe) tiene el valor de comentar un escrito con tal profundidad teológica que únicamente se basan en las citas de Marx, Bacon, etc. y sobre eso fundamenta la Cátedra de Pedro y el Magisterio de la Iglesia. Lástima que Dante Liano, habiendo estudiado en el colegio salesiano Don Bosco, sufra después de los años amnesia de su fe en la cual creció. Por falta de convicciones? Por falta de formación? Por desencanto? Por conveniencia? Será él y su conciencia al momento del juicio final.
Lamentablemente, como muchos otros escritores de los matutinos, tienen una visión miope, parcial y abominablemente aberrada sobre estos temas. Puedo mencionar a Haroldo Shetemul, Pablo Rodas Martini, Jorge Palmieri, etc. que pueden ser muy buenos profesionales en su campo, pero pésimos comentaristas de temas teológicos que es abrumadoramente evidente que no viven ni testimonian. Independientemente si pertenecen a la fe católica.
"Procuren que su vida sea acorde con el Evangelio de Cristo. Permanezcan firmes en un mismo espíritu y luchen con un solo corazón por la fe del Evangelio..." Fil. 1, 27. Esperamos que dichas personas que son detractoras y depredadoras del catolicismo no se les olvide las enseñanzas de San Pablo y que ante todo sean prudentes con sus escritos. La justa y sana convivencia es una consecuencia de lo anterior.
La "sagrada liberdad de expresión" es gemela siamesa de la "sagrada responsabilidad de expresión".
Al que tenga oídos, que oiga.
Alejandro Berganza: (2008-01-16 10:13:50 horas)
Es increíble que, transcurrido el tiempo y las lecciones tan brutales del Siglo XX, haya todavía seguidores de Ayn Rand, o sea, de una posición epistemológica individualista excluyente, tan nefasta y dañina, como la socialista excluyente. Es de verdad, pasmoso.
Alejandro Berganza: (2008-01-16 09:02:35 horas)
Empecé a leer el artículo y noté de inmediato tanta falta de comprensión de la sustancia de la encíclica que simplemente no pude seguirlo leyendo. Este señor Dante anda completamente perdido en estas materias y sólo aprovecha la encíclica para repetir sus ideas propias de siempre. Soy católico fiel a Roma, y, por ejemplo, leí completamente un artículo de crítica en el diario El Pais de España (conocido enemigo de la Iglesia) pero el autor de verdad conocía la materia tratada y desde ese conocimiento lanzaba sus objeciones. Que no es el caso de este señor Dante quien parece que no se respeta a sí mismo ni respeta a sus lectores. Es tanta pero tanta la ignorancia de este hombre de la materia de la encíclica y tantos sus fallos de capacidad de comprensión, que no alcanza este espacio para comentarlos. Lo mejor es que borren este artículo de su mente y que lean la Encíclica. Ya verán...
Erick Spiegeler: (2008-01-15 18:33:24 horas)
Un genio en su interpretación de la carta encíclica, lo único que me pregunto es si lo que escribió, lo escribió por ser un anticlericalista o por ignorancia o por ambas razones. Ya después de haber leido la encíclica, inclusive desde la primera vez, puedo afirmar que ninguna de las afirmaciones que el escritor de este artìculo le imputa a Benedicto XVI, es verdadera, por lo tanto los exhorto a que la lean por su cuenta, de manera tal que este artículo cumpla aunque sea la función de desperta nuestro interés por leerla.
Alejandro Echeverria: (2008-01-15 14:11:11 horas)
Pues podemos nacer y morir solos - lo cual no es necesariamente verdad, sino una mera interpretacion - pero lo que está enmedo es lo que cuenta. El humano es un ser social y no podemos vivir sin los demás.
Puede haber una relación personal con Dios, es verdad. Pero es absurdo pensar que podemos vivir solo de esa relación personal sin ningun intercambio material o vivencial con otros seres humanos. Esa calidad de relación con el vecino es la que se interpreta la salvación colectiva.
Juan Manuel García: (2008-01-15 14:00:30 horas)
Todos iremos al infierno. Si usted no es de mi religión irá al infierno. Si yo no soy de su religión también iré al infierno. Todas las religiones discriminan al que no es de ellos. En todas las religiones lo que hacen habla tan fuerte que no puedo oír lo que dicen. Todos son igualitos y todos manejan una agenda que desconocemos. Si tú no eres de los míos...te irás al infierno amiguito.
Iván Colmenares: (2008-01-15 10:39:17 horas)
Excelente artículo el de Dante Liano. Si lo entendí correctamente, creo que la encíclica en cuestión podría considerarse "la primera piedra" de una nueva visión de la Iglesia. Joseph Ratzinger, más conocido en el mundillo de las catacumbas como "el Benedicto 16" podría ser el último cartucho de una iglesia en decadencia irreversible, que pretende revolver el sebo con la manteca para poder continuar con su nefasta influencia en el futuro. Si no existieran fanáticos que la sostienen con su quetzalito de cada misa, esa extensión del Imperio Romano ya sería una entidad extinta, en espera del juicio final. Lo que veo en el fondo de la nueva filosofía de la iglesia es que el Bene no se quiere ir solo al infierno. Comparto los comentarios de Orlando Guzmán (quitándole el tinte discriminatorio) y de Alejandro Echeverría.
Mike Aparicio: (2008-01-15 08:52:26 horas)
En hispano.org se encuentra el texto de la encíclica, motivo de los comentarios. El señor Echeverría afirma la noción papal de que "no se salva uno solo sino en grupito". En mi comentario difiero con semejante idea. La relacion con Dios es puramente personal. Nacemos solos y morimos solos. En ninguna religión se habla de "salvación colectiva". Semejante pretención es absurda. Cada quien tiene sus propias cuentas por saldar. Bonita manera de transferir responsabilidades individuales a un colectivo. No se que pasa con Ratzinger pero con esta encíclica aleja aún mas a los feligreses que ya tenían dudas sobre la certeza eclesiástica. ¡Lo siento, pero así es!
Alejandro Echeverría: (2008-01-15 02:19:23 horas)
Creo que muy pocos entendieron el artículo. Ahi les va burdamente resumido:
Por un lado "No se salva cada uno, uno por uno. Nos salvamos todos." - ataca al individualismo -, y por otro lado "el hombre siempre es el hombre” - descalificando la eficacia del marxismo -. Me parece de las cosas más agudas y conciliadoras que han salido de la Iglesia Católica últimamente no les parece?
Esta es una de las encíclicas con mayor contenido filosófico y teológico de los ultimos tiempos por lo visto, tendré que leerla. Aunque me sorprende que no se mencione nada acerca de la Teologia de la Liberación... felicitaciones al autor del artículo.
Orlando Guzman: (2008-01-14 15:32:25 horas)
Ya en serio. esto manifiesta una de ls grandes diferencias entre cristianos catolicos y cristianos evangelicos. El conocimiento y la Sabiduría. El Papa con todo y esa su expresión es un hombre de mucho conocmiento, en nada se compara a ese monton de inditos que se autoproclaman pastores, profetoas y hasta vaya saber que. No saben mas que de la milpa y el abono. por cierto, en una aldea de Tecpan, y no es mentira, a la par de la "tienda y deposito Doña Rome", esta la" iglesia evangleica Doña Rome". Ja, ja, ja, ja.
Orlando Guzman: (2008-01-14 15:24:45 horas)
Ja! que carita la de El Papa...
Maritza Mora: (2008-01-14 13:06:45 horas)
Soy católica desde mi bautismo cuando acababa de nacer, crecí en un hogar donde se respiraba libertad religiosa ya que mi mamá no tiene religión pero si es una creyente de Dios, que me enseñó más que prácticas religiosas, un accionar humano que me permitieran ahorrarme todos los problemas que vienen de tomar decisiones equivocada y escoger el mal. Estoy muy orgullosa de mi religión, ví al papa Juan Pablo II en su última visita a nuestro país y me impresionó su mirada, su presencia y su carisma, a pesar de su avanzada edad y sus padecimientos físicos; tuve miedo de que el próximo papa no le diera la talla y la verdad hasta este momento había tenido muchas dudas de la capacidad de este nuevo papa Benedicto XIV. No cabe duda que esto es lo que necesita nuestro mundo a estas alturas. Estudie siempre en colegio católico y me topé en la universidad con ateistas y agnósticos que cada vez iba en aumento, por los malos entendidos intelectuales, las personas dejan de creer en Dios, y vuelven a creer sólo en lo que ven. Seguimos padeciendo del mal de Tomás que tuvo que tocar las heridas de Jesús para creer. Estoy de acuerdo con que las religiones, cuando se dejan de ver a los individuos y se ve como una masa, se convierte en fanatismo. Pero no me cabe duda que es Dios el que ha permitido que la ciencia descubra tantas cosas y tengamos los avances tecnológicos que tenemos. ..No se mueve la hoja de un árbol, si no es Su Voluntad... De manera, que no puedo dejar de manifestar mi apoyo para Benedicto XVI, es necesario que se dirija a hablar con las personas que toman las decisiones importantes en este mundo nuestro, que cada vez están perdiendo la fé y el temor de Dios. Con respecto a todas las masacres que se han cometido, me gusta pensar que cada vez son menos, talvez todas estas personas que han muerto mártires, han permitido que nuestro mundo vaya cambiando y se lleguen a conocer personas como Ghandi o la Madre Teresa, totalmente entregadas a Dios y enfrentando a las armas y maldad con buenas obras y amor, no sé si antes existieran personas así?
Alfredo Cea: (2008-01-14 12:38:25 horas)
Usualmente la religión se vuelve una barrera mas para conocer al Dios Vivo, Único y Verdadero. Tanta filosofia y palabras rebuscadas no hacen más que traer oscuridad. Jesús es la luz y por eso hay que buscarle. El mundo esta mal porque hay muchos seres humanos que libremente desconocen y no acatan la autoridad de Dios y Sus mandamientos. Cualquier forma de gobierno y actividad humana (comunismo, capitalismo, democracia, etc.) no logrará el bienestar de TODOS mientras no siga las normas dictadas por Dios. Y lo más probable es que Dios tenga que intervenir directamente para que eso acontezca.
Jaime Méndez: (2008-01-14 12:18:38 horas)
Me parece que el Sr. Dante Liano, un buen poeta, hace una interpretación antojadiza de la Encíclica Spe Salvi. Da la impresión que no la entendió o no la quiere entender. Los comentarios que lo apoyan hacen gala de generalizaciones.
Javier Santiago: (2008-01-14 10:37:30 horas)
Conciderando lo antes leído, y tomando muy en cuenta los comentarios de los demás, remito mi opinión y sin anhelo de ofender a nadie la expongo.
Soy católico desde nacimiento, y estoy muy estrechamente unido a la iglesia, y es por esta razón que conozco realmente que los hechos y situaciones por las que ha pasado, han sido frustrantes debido a que es una entidad DIVINA, pero administrada por humanos, y es por esta razón que son problemáticas las situaciones.
Lamentablemente yo no concuerdo con el Papa, ya que el comunismo no es, jamás será y nunca ha sido la solución para los problemas.
Una filosofía que propone que el individuo no es importante, sino que lo que importa es la sociedad, jamás podrá ser sostenible en el largo plazo.
Dios, en su infinito amor, creo al hombre y lo creo individualmente, sindo detallista con cada uno de los dones que nos fueron entregados, jamás habrá dos seres humanos iguals, y por esto la teoría del comunismo no funciona. Los deseos de las personas son subjetivas, y la salvación, es un trabajo individual y posteriormente de comunidad. Per debemos recordar que nadie puede dar lo que no tiene.
Sinceramete espero que algún día las filosofias que dividen al mundo se acaben, pero mientras tanto yo los invito a que toleremos las ideas de los demás pues este es el secreto para una verdadera paz... la tolerancia.
beatriz batres: (2008-01-14 07:20:28 horas)
A palabras necias oídos sordos
Sus palabras se las lleva el viento
Lo importante y por lo que todos los católicos seguimos al papa Benedicto xvI
Es por sus hechos sino conoce la iglesia
Católica usted se la pierde
Seria bueno que primero la conozca
y después nos de su opinión
Angel Salazar: (2008-01-13 23:12:00 horas)
No pretendan entender las cosas de Dios si no entienden su infinito amor... cuando de verdad lo logren comprender [...el amor de Dios] entonces sabran que no pueden comprenderlo... solo sean mas tolerantes con todos, sin importar cual sea su opinion, lo que de verdad importa es el amor.
Miguel Paredes: (2008-01-13 19:24:46 horas)
Me pregunto si de verdad los que han hecho los comentarios han leido la enciclica por lo menor dos veces, y si lo han hecho creo que la deben de entender. Cuando lo hayan hecho los invito a comentar!!!
Juan Miguel Reyes Guerra: (2008-01-13 18:32:44 horas)
PD.: No es Francis Jameson, es FREDRIC Jameson.
Juan Miguel Reyes Guerra: (2008-01-13 18:11:20 horas)
"Los principios sociales del cristianismo ya han tenido 18 siglos de desarrollo y no necesitan mayor desarrollo (...) Los principios sociales del cristianismo han econtrado justificaciones para la exclavitud de la Época Clásica, han exaltado la servidumbre de la Edad Media, y están prestos para defender la opresión del proletariado en caso de necesidad -quizá mostrando algo de compasión. Los principios sociales del cristianismo predican la necesidad de una clase dominante y una oprimida, expresando la piadosa esperanza de que la primera trate con benevolencia a la segunda. Los principios sociales del cristianismo declaran que todas la infamias serán compensadas espiritualmente en el cielo, haciendo de esta afirmación una justificación para la continuidad de esas infamias en la tierra. De acuerdo con los principios sociales del cristianismo, todas las ofensas cometidas por los opresores contra los oprimidos son, o un castigo justo por el pecado original y otros pecados, o son pruebas que en su eterna sabiduría manda el Señor para afligir a los salvados. Los principios sociales del cristianismo predican la covardía, el auto enculpamiento, la degradación, el sometimiento, la humildad, en pocas palabras, todas las cualidades de la chusma; mientras que para el proletariado, que no desea permitir que lo traten como una chusma, la valentía, la auto-estima, el orgullo y la independencia son mucho más necesarias que el pan. Los principios sociales del cristianismo son serviciales, pero el proletariado es revolucionario."
Marx, Karl. "El Comunismo del Rheinisher Beobachter" en Deutsche Brüsseler Zeitung, 12 de septiembre, 1847.
Mike Aparicio: (2008-01-13 16:49:37 horas)
Ratzinger manifiesta en su encíclica, la tremenda decepción de su iglesia, causada por la realidad en que la sumerge la realidad del mundo. Ya la iglesia romana no es aquella entidad poderosa, regidora de los destinos de los pueblos, coronadora de reyes y maestra del patíbulo para los “herejes”. Ya no recibe los caudales de oro y riquezas de naciones y pueblos sometidos a la explotación, con el nombre de la catequización. Ya los cardenales no se sientan a la par de reyes y gobernadores, musitando en sus oídos los consejos y órdenes para manejar las naciones.
Por ello, la neo-demagogia de Ratzinger se encamina a desvirtuar todo pensamiento nuevo y fresco, apellidándolo “modernidad” e “individualismo”. Es evidente su rechazo al proceso evolutivo, al derecho inherente del ser humano a progresar y a desarrollar una espiritualidad propia y auténtica. Una espiritualidad que es resultado del diálogo interno, de espíritu a Espíritu. Pretende instilar la idea de un neo-comunismo en el cual se niega hasta el derecho de redención y elevación personal.
Todo debe ser “colectivo” para ajustarse a su neo-demagogia religiosa. Según el, el alma, esencia y eje espiritual de cada persona, no tiene derecho a su propia conversación con lo Divino. Debe someterse al ritual ceremonial instaurado en el lejano pasado, para congeniar con un dios exclusivista, que solo habla con el papa y niega todo contacto con las almas de sus hijos.
Despeja el camino de toda idea que no sea su pensamiento exclusivista, en el que solo aquellos “creyentes” tendrán derecho a su particular metódica salvadora. Inclusive intenta borrar el Ideal de la Vida Eterna. De la inmensa Gloria de existir en un Nuevo Mundo, libre de dolor, egoísmo, trabajo, pena, enfermedad y muerte. Los creyentes deberán conformarse con su neo-demagogia teológica, según la cual solo hay el fugaz instante ultra gratificador, que en su concepto, es lo único que nos espera a los espíritus humanos al cruzar el último umbral.
Y es obvio que la filosofía dictatorial planteada por Ratzinger es en si misma una manifestación ultra-post-modernista, que intenta escudar a una iglesia que forzosamente ha de mutar, detrás de un parapeto de argumentos autoritarios, sin base sustancial, a menos que sean producto de la “comunicación directa de ese dios que a él si le habla” y que le manifiesta una reorganización completa del mundo espiritual.
El misterio de la Fe es un acto personal, individual, no colectivo. Las manifestaciones colectivas son en su mayoría simples reuniones de gente que satisface su ego con pretendida santidad momentánea, en el “sanctus santorum” de su centro espiritual, pero que el resto del tiempo manifiesta su egoísmo, su prepotencia y su pretendida superioridad.
Negar el derecho de comunicarnos con Dios, en forma directa y realmente efectiva, como podrá atestiguar todo aquel afortunado que ya lo hace, es precisamente el dogma más anacrónico, que causa paso a paso la pérdida de Esperanza en los feligreses. Y el querer dictaminar lo obligatoriedad de la “salvación colectiva” es una clara forma demagógica de intentar encapsular de nuevo a los pueblos en la antigua dominación que una vez tuvo Roma en el destino de la gente, de sus recursos económicos y de su obediencia.
Alejandro Rivera: (2008-01-13 14:22:28 horas)
El papa impone una limitante a la salvacion, segun el, solo los que se fundan en Cristo, podran ser salvos. Al resto de mortales que no somos cristianos, que nos coma el chucho.Es por esta circunstancia que el cristianismo siempre ha sido una religion de fanaticos, que piensan que solo ellos poseen la verdad absoluta. Por eso destruyeron los codices mayas y crucificaron a los indigenas en nombre de Cristo.
Jorge Escobar: (2008-01-13 10:06:15 horas)
Palabras puras palabras, en un lenguaje poco entendido, por las unicas viejitas catolicas que han quedado en mi pueblo, Este mensaje es para sociedades opulentas que hacen oido sordo a las masacres en las cruzadas y el oscurantismo, donde miles y miles fueron masacrados por el poder papal con el so-pretexto de no querer ser cristianos catolicos o por ser segun ellos herejes. Los derechos de todo persona se limitan a, Creer en lo que le de la gana o a no creer en nada ni en nadie. Ha leido amigo lector cuantos indigenas fueron masacrados por la fe cat. en el tiempo de la conquista por no querer aceptar los dogmas impuestos por (Izabel la catolica) ya basta de que nos den atole con el dedo en pleno siglo xx. sabe porque mueren miles en Irak? por la religion, sabe porque oprimen y matan a las mujeres en el mundo de creencia del islam taliban musulman? por creencias religiosas. Y que me dice de los millones de judios muertos en campos de concentracion en la segunda guerra mundial, ojo no era mundial, era contra los judios, PORQUE?
33 comentarios: