A partir del momento en que el Tribunal Electoral lo proclamó ganador, el presidente Álvaro Colom asumió un activismo frenético. Fue accesible a los medios, visitó a sus correligionarios para agradecer el empeño, sostuvo conversaciones prometedoras con los dirigentes de todos los partidos y se introdujo sin preámbulos a los foros internacionales, marcando el territorio de sus principales alianzas. Por el nuevo calendario electoral, esta vez hubo 70 días para una transición ordenada de funciones administrativas, incluyendo la confección en el Congreso de un presupuesto congruente con las prioridades del programa del nuevo partido de Gobierno.
El éxito de esa etapa estaba en dependencia casi directa a la designación oportuna del Gabinete.
Pero sin duda se trata de la decisión –o del conjunto de decisiones- más compleja que un mandatario debe asumir. Allí entran en juego los derechos adquiridos del primer círculo, que sin duda fue clave para labrar el éxito político; las esferas externas de apoyo –financistas, organismos no partidarios y grupos de presión- y los amigos, a quienes se confía por los años de relación y trayectoria profesional. No obstante, hay un momento de soledad total en que el Presidente adopta la decisión que le es ineludible. Es una soledad que lo visitará con frecuencia durante el ejercicio del poder.
Cuando la estructura de partido es sólida y los compromisos políticos externos están firmes, los márgenes de decisión del nuevo gobernante se limitan a seleccionar prioridades de estadista: se concentra en aquello que le parece estratégico en su empeño político. Para lo demás descansa en su primer círculo.
A juzgar por lo ocurrido desde la noche del 4 de noviembre, que parece ya lejana, el presidente Colom tuvo más dificultades de las previstas para designar a la primera fila de su Gabinete, sobre todo en las áreas estratégicas de su plan de Gobierno. El periodo de la transición ordenada no pudo tener profundidad, porque la información de las dependencias de Gobierno y el procesamiento del programa (para aquellos que no participaron en su elaboración) no se hizo con las personas que, a partir de hoy, asumen la responsabilidad. Eso tendrá implicaciones sobre la coherencia de las políticas y su eficacia en el corto plazo, lo cual puede ser lamentable en el campo social, aunque –me parece- no en el de la seguridad, cuyo diseño programático y visión de campo fue francamente pobre.
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2 comentarios:
Jorge Aparicio G: (2008-01-14 11:07:26 horas)
Totalmente de acurdo con el señor Posadas, ayudemos, hagamos, apoyemos, cumpa¡lamos con nuestro papel y despues de esto estaremos solventes moralmente para poder criticar las malas acciones que veamos, pero no comencemos a despedazar al goebierno antes ni siquiera de haber tomado posecion de su cargo. Que Dios nos bendiga.
rene posadas: (2008-01-14 06:41:23 horas)
Apoyemos al nuevo gobierno eso es lo que todo Guatemalteco debe de hacer.Despues ya veremos si es menester criticarlo.
2 comentarios: