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DURANTE la visita que realizó “elPeriódico”, encontró decenas de peces muertos apilados en la laguna, que se ubica a escasos metros de los pozos de petróleo.
Enclavada en las montañas de Cobán, Alta Verapaz se encuentra la finca Salinas Nueve Cerros, un santuario natural donde habitan cocodrilos, tortugas, monos aulladores, tepezcuintles y hasta tapires. En el año 2007 este lugar fue declarado área protegida municipal, pero ahora gases tóxicos amenazan con acabar con la vida silvestre y afectar la salud de cientos de pobladores.
A pesar del aire puro que produce la exuberante vegetación, los vecinos de Salinas Nueve Cerros están inhalando un olor intenso y desagradable, similar al de un huevo putrefacto. Un año atrás no lo sentían, pero ahora suman 80 las familias afectadas, quienes habitan entre uno y dos kilómetros de distancia a la redonda del lugar. Según expertajes realizados por el Ministerio de Medio Ambiente, el olor que se siente proviene del ácido sulfhídrico (H2S), un gas tóxico que cuando es inhalado afecta el sentido del olfato, produce dolor de cabeza, irritación de ojos y nariz, y en casos extremos causa la muerte.
Lo más alarmante del caso es que la fauna del lugar ha comenzado a sufrir las consecuencias. En el sitio existen más de cinco lagunas, cuyas aguas cambian de color por los rayos del sol y pasan del violeta al azul y el verde. En una de estas pozas, elPeriódico encontró decenas de peces muertos apilados en la orilla, y a escasos 100 metros de esta laguna se ubican dos pozos de petróleo, de donde proviene el olor.
En el año 1971 la empresa Recursos del Norte exploró el área de Salinas Nueve Cerros en busca de petróleo. Luego, a principios de los ochenta se instaló en dicho lugar la compañía francesa Elf Aquitaine, la cual por tres años sustrajo petróleo en la referida finca, principalmente en los pozos 63-4 y 63-5, los cuales hoy día emanan este ácido. Los pozos han estado abandonados durante 24 años, por lo que el grado de corrosión es evidente en sus bases de metal, que se encuentran rotas y deterioradas. Según información del Ministerio de Energía y Minas, la empresa abandonó el país en los años setenta por problemas financieros.
Tras la salida de Elf Aquitaine en diciembre de 1983, los pozos fueron concesionados a Basic Resources, quien no expropió dichos pozos, y en el 2003 la empresa abandonó el lugar.
Durante el Gobierno de Óscar Berger, mediante el acuerdo gubernativo 1-2005, se realizó una nueva concesión con la que se otorgó un contrato a la empresa Petrolatina Corporation para explorar y extraer petróleo de esa propiedad municipal. La empresa no extrajo el crudo de esos pozos, pero la concesión ha sido otorgada por 25 años.
Un gas tóxicoLa fuga del gas se encuentra documentada en dos informes elaborados por los ministerios de Salud (realizados el 9 de agosto ) y de Ambiente y Recursos Naturales (No. 00072), elaborados el año pasado y en distintas fechas, que concluyen que existe presencia de ácido sulfhídrico (H2S).
Este gas emana de uno de los dos pozos (identificados por los números 63-4 y 63-5) que se encuentran instalados en la parte más alta de la finca en mención. La fuga se detectó en la cabeza del pozo 63-5, el cual se encuentra corroído.
Según un medidor de gases múltiples del Ministerio de Ambiente, el nivel que ha alcanzado es de 13 partes por millón (ppm). El Centro Guatemalteco de Información de Medicamentos (Cegim) asegura que si este gas alcanza los 50 ppm podría provocar conjuntivitis, insomnio, tos y mareos, y que de llegar a 100 podría provocar la muerte, ya que el sistema respiratorio se paraliza.
El ácido sulfhídrico se produce en procesos biológicos e industriales, está presente en diferentes concentraciones, está asociado con el gas y el petróleo crudo principalmente, y además es liberado cuando se reduce la presión. El H2S es inflamable y sus vapores pueden viajar grandes distancias hasta una fuente de incendio.
Según la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos, (EPA por sus siglas en inglés), este ácido puede incrementarse en pocas semanas, dependiendo de las condiciones climáticas.
El tema ha generado posiciones encontradas entre los lugareños, quienes suman más de 30 comunidades, cerca de 10 mil personas. A la problemática también se suman los miembros de la Corporación Municipal y representantes de Petrolatina Corporation, empresa que ha sido beneficiada para explotar más de 26 caballerías. Los pozos se encuentran en cinco manzanas de estas. En el resto de la finca existen diez pozos, que no presentan deterioro.
A decir de Gustavo Leal Klug, ex alcalde de Cobán, el permiso para que Petrolatina explote y extraiga petróleo no se ha otorgado, debido a que esta empresa no ha querido pagar el 1 por ciento por arrendamiento de dicha finca.
Inicialmente dicha compañía se habría comprometido a cancelar 1 por ciento del total de barriles de petróleo sustraídos, pero el alcalde pretendía que la empresa le cancelara otro 1 por ciento más.
Además solicitaba la construcción de más infraestructura en el lugar, pero la empresa se negó.
En la Fiscalía de Medio Ambiente se encuentra una denuncia interpuesta por Yanuario Coy Bol, síndico tercero de la anterior corporación municipal de Cobán, la cual solicita que el Ministerio de Energía y Minas (MEN) cierre los pozos (63-4 y 63-5) para que no se continúe expandiendo el H2S. “De encontrar peligro para la población se deducirán responsabilidades y se perseguirá penalmente ”, expresó un agente fiscal que omitió su nombre.
El representante legal de Petrolatina Corporation en Guatemala es Michael Joseph Realini, ingeniero geólogo que a su vez dirige Quetzal Energy junto con Steven Reynolds y Nick Tsaconakos, ocupando el cargo de gerente de operaciones.
Comunidades en conflictoCerca de 32 comunidades apoyan la explotación petrolera, mientras que 30 se oponen. Según Arturo Chen, representante de la organización Comunidades Unidas por la Defensa del Patrimonio de Alta Verapaz (Cudepav), “la explotación de petróleo en Salinas Nueve Cerros destruirá el patrimonio natural y cultural del área,”, expresa Chen.
Cudepav solicitó a la Municipalidad de Cobán una consulta popular en la región para permitir la explotación del crudo.Entretanto, la ex corporación municipal recibió documentos de comunidades que apoyan la exploración petrolera.
Autoridades de la Dirección General de Hidrocarburos del MEN externaron que dicha cartera realizó una inspección en el área el año pasado y no encontró ninguna fuga. La fuente consultada expresó que existe voluntad de la empresa Petrolatina por reparar el daño, sin embargo las autoridades ediles de Cobán no los han dejado y el MEN se mostró incapaz de reparar los pozos, ya que no cuenta con el equipo necesario.
Gustavo Leal Klug, ex alcalde de Cobán, aseguró que el contrato con Petrolatina no se firmará porque ellos no aceptaron las condiciones impuestas por la Municipalidad. Por ejemplo, se le pidió a la empresa que pagara un 2 por ciento de regalías y no quiso. Además, se le concedieron únicamente cinco manzanas dentro de la finca, y ellos querían la finca completa.
Luis Linares, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), expresó que “si el contrato está a nombre de Petrolatina, ellos son los responsables de darles mantenimiento a los pozos donde se registran fugas”, expresa. Linares externó que la responsabilidad recae en el Estado de Guatemala. Este mismo criterio es compartido por José Chacón de Madre Selva: “el Ministerio de Energía y Minas debe responsabilizarse, ya existen antecedentes en Rubelsanto, por ejemplo”, enfatiza.
Sin embargo, el MEN considera que las anteriores autoridades ediles de Cobán son las principales responsables de esta fuga, al no permitir el ingreso a Petrolatina para reparar los pozos.
Uno de los asesores jurídicos de Petrolatina, quien pidió que se omitiera su nombre, explicó a elPeriódico que las fugas de los pozos no han sido reparadas debido a que la Municipalidad de Cobán no se los ha permitido. Esta empresa espera llegar a un acuerdo con las nuevas autoridades ediles de Cobán, ya que la anterior pidió un 1 por ciento más de lo convenido. Según el asesor jurídico la empresa no tiene responsabilidad en la fuga, ya que ellos no fueron ellos quienes perforaron los pozos.
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