Nunca dejan de parecer certeros los versos de Campoamor: “En este mundo traidor nada es verdad ni es mentira; todo es según el color del cristal con que se mira”. La sentencia resulta verosímil, especialmente en el campo de la actualidad política, “mundo traidor” por excelencia… Véase si no aplica bien, por ejemplo, a los reportes y comentarios sobre los nombramientos en Educación. La versión oficial es que representan cierto pluralismo. La opinión más extendida en los medios los ve como triunfo de una desacreditada dirigencia magisterial. Otra, afín a la segunda en sus antipatías, como acomodo precario de una pugna de intereses. Otra más (similar a la anterior, excepto que dirige su antipatía hacia la nueva Ministra y no ha tenido mayor eco mediático), como continuismo de la agenda neoliberal.
No escasean las fórmulas virulentas. Se ha hablado de “pujas”, “componendas”, “nefastas sombras”, “pagos de facturas”, “rectoría oscura”, “intereses protegidos”, “populismo colectivista”, etcétera.
Con excepción de la última –a la cual no sería difícil contraponerle “elitismo oligárquico”–, estas expresiones son reversibles: pueden leerse en la clave provista por el proverbial “cristal con que se mira”. Quizás los escupitajos y los barajos son connaturales a la opinión pública cotidiana, pero que mal informan, y para nada forman, a una ciudadanía auténticamente crítica. En los casos citados, en primer lugar, porque reducen hasta la caricatura o desatienden por completo los talentos, la formación, las trayectorias y las ideas.
Ordóñez de Molina es cuadro técnico de proyectos de asistencia estadounidense y participó ya en un Gabinete de Gobierno, igual que Tay, doctor en Educación. España, doctor en Filosofía con publicaciones sobre educación, es cuadro técnico de la UNE para el tema educativo, igual que Rosales, con quien participaron en la elaboración del plan respectivo. Tacam se ha desempeñado en el campo de la educación bilingüe–intercultural hasta llegar a directora de la Digebi. ¿Son estos perfiles de meros peones beligerantes y no deliberantes de la AID, del Banco Mundial, del sindicato magisterial o de los beneficiarios económicos del Pronade, o de los desayunos escolares?
Otra cuestión son sus ideas y las agendas por las que trabajan, respecto de las cuales debiera enfocarse ante todo la discusión crítica. Mejor si es en el tono de Machado: “¿Tu verdad? No: la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela”.
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