Un sindicalista ordena al Gobierno nombrar a sus funcionarios. Desconocen el poder de una corte internacional para juzgar a los responsables de genocidio. Muchos se enriquecen a la sombra del poder, adquiriendo bienes que, de otra manera, es difícil comprar, aunque sea alto el sueldo. Banqueros que roban, estafan a sus acreedores cínicamente. Se postulan a cargos de elección popular, delincuentes que están plenamente identificados y ganan. Se engrosa el número de prófugos de la justicia, ¿cuál?, ¿qué país le estamos dejando a nuestros hijos, con tan miserables ejemplos? ¿Será que esa es la forma de vivir correctamente?
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