La guerra, dicen, es demasiado seria como para que pueda dejársela en manos militares, y otro tanto podría decirse en torno a la seguridad del Estado: resulta esta demasiado seria como para que pueda dejársela en manos policiales. No debe confundirse en esto –como se decía enantes– el sebo con la manteca.
Cuando en 1991 me hice cargo de la Procuraduría General de la Nación y del Ministerio Público me permití decir que mi éxito habría de coronarse con la muerte de la institución, la que habría de renacer, sí, pero ya como dos instituciones distintas. Dije esto porque las funciones del Procurador General de la Nación, representante que es del Estado, son las de ser asesor y consultor de los órganos que lo integran, como un acto de control de legalidad que es previo a que el acto se realice, en tanto que el jefe del Ministerio Público debe velar por el estricto cumplimiento de las leyes y perseguir a sus infractores. ¿Cómo, entonces, ejercitar dos funciones que resultan incompatibles entre sí, por un lado asesorar el acto que habrá de producirse, y por otro perseguirlo si quebrantase la ley?
Fue por eso que la institución debía separarse y convertirse en dos. El Procurador General, tan cerca de la Administración Pública como sea posible. El jefe del Ministerio Público, cuanto más lejos, mejor.
Siendo gravísima la incapacidad del Estado para brindar seguridad a sus habitantes, ha surgido la idea de partir el Ministerio de Gobernación en dos ministerios distintos, el de Gobernación, propiamente dicho, y el de Seguridad, que vendría a ser un nuevo Ministerio. La propuesta, como pasa con muchas ideas, tiene su parte atractiva y resulta, en apariencia, razonable, pero obedece a un gravísimo error conceptual: creer que el problema de seguridad del Estado es un tema de Policía exclusivamente, lo que no es cierto y, es más, con una respuesta simplemente policial –¡óigase bien!– jamás podría alcanzarse.
El tema, decíamos al principio de este artículo, resulta demasiado serio como para dejarlo en manos policiales y de autoridades de este corte, autoridades que piensan como tales.
No puede concebirse la seguridad de Guatemala sin que los gobernadores departamentales se involucren en el tema, quienes de conformidad con la propuesta quedarían limitados al ámbito de gobernación y excluidos del de seguridad, como tampoco puede concebirse sino con medidas que trasciendan lo policial y que partan de educación, diálogo, conciliación, consenso. ¿Que no es así? Pues sigamos con los conceptos represivo policiales.
Un Ministro de Gobernación débil es algo que no puede permitirse Guatemala en el estado en que se encuentra, como tampoco la o-ran-gu-ta-ni-za-ción de la Policía, lo que ocurriría necesariamente con la separación propuesta. Gobernar, tal el sentido de gobernación, implica un concepto integral e incluye la debida relación con el Ministerio Público y con los jueces, con los magistrados y las cortes. Con todas las instituciones y entidades, públicas y privadas, a todos los niveles, empeño que trascendería mejor de los “chontes”. Con la división propuesta, Ministro de Seguridad y Chonte Mayor, vendrían a ser lo mismo.
Procurador General y jefe del Ministerio Público eran y son incompatibles. Por el contrario, Ministro de Gobernación sin seguridad, y de Seguridad sin gobernación, ministros incompletos.
¿Qué? ¿Que es mucho el trabajo para uno solo? Pues lo mismo podría decirse de cualquier otro ministerio. Por otra parte, lo bueno que quisiera buscarse con la partición que se pretende se tiene ya, en la organización actual, distribuidas las funciones entre los distintos viceministros, que ya existen. Mayor integración y coordinación es lo que se necesita, y no lo contrario.
El error craso de la partición aún no ha llegado a consumarse, pero ya han comenzado a escucharse los tambores de guerra.
Es tal el desorden y la anarquía, tal la frustración que impera, que estamos en un momento en que podríamos ser capaces de aceptar cualquier cosa. Pues bien, por eso es que debe evitarse lo que podría constituir el más craso de los errores: hacer de la seguridad del Estado un tema exclusivamente policial y responder a los problemas de seguridad con medidas estrictamente policiales.
Estimado Señor Torres Girón:
Mil disculpas por el lapsus. Negligente sería si callase ante lo que puedo anunciar como un ingrediente más para que persista el fracaso de la seguridad entre nosotros, divorciándosela, como se pretende, de la integralidad para lograrla y reduciéndosela, aún más, a lo meramente represivo.
Lo felicito por usar el blog para lo que debe de servir, el contraste de las distintas ideas y opiniones y, una vez más, le ofrezco mis disculpas.
Jorge Torres Giron: (2008-01-26 19:36:12 horas)
Lic. Valladares comparto plenamente con usted, la seguridad está íntimamente ligada a la gobernabilidad, pero eso no significa que deban estar ligadas en un mismo ministerio. Si usted lee la Ley del Organismo Ejecutivo y lee cuantas funciones tiene el Ministerio de Gobernación, usted podrá darse cuenta que de las veintipico, la mayoría son relacionadas con la gobernabilidad y las mínimas de seguridad. Pero en la aplicabilidad ocurre lo contrario. Las pocas de seguridad copan la mayoría del diario accionar de esa institución. Vea usted existen tres Viceministerios, el número uno es de Seguridad, el número dos de Administración, el tercero de Seguridad Comunitaria, ah perdón hay o había un cuarto, de seguridad de El Petén. Con este panorama que tenemos Lic. Valladares, la centralidad de ese Ministerio es el tema de seguridad y cero en la operatibilidad política. Entonces con la partición del Ministerio en dos: Seguridad e Interior, se fortalecerán ambos temas. En el sentido de operatibilidad política (no operación como usted lo menciona) no es por deporte sino para alcanzar resultados concretos, y comparto con usted, él (Gobernador) debe ser el responsable de todo cuanto ocurra en su departamento no solo de la seguridad, usted está entiendo mal. No sea negligente Licenciado, los cambios no son malos sobre todo cuando benefician y reitero su visión es un poco, bueno no un poco, es atrasada, la ventaja de estar oportunidad que brinda El Periódico, es para poder compartir las visiones. A propósito Lic. Valladares, mis apellidos son Torres Girón no López Girón, muchas gracias.
Fredy Gálvez: (2008-01-26 18:00:15 horas)
Coincido con Usted Acisclo y con Jorge Torres Girón. Por un lado la gobernabilidad y la seguridad están "íntimamente ligadas" por otro son procesos sociales y tareas de Estado que deberían atenderse cada uno con su respectiva "exclusividad". La coordinación, integración de sus entes (como Gobernaciones y Comisarías) en la realidad obedece más a una cuestión estructural/cultural en cuanto a el ejercicio del poder, más allá de la autoridad oficial que las ley les confiera.
Estimado Señor López Girón:
Prefieroa un Gobernador Departamental, responsable de cuanto ocurre en su departamento, con mando sobre la policá departamenta y no en simple corrdinación con ésta, lo que viene a no ser nada. Es preciso romper el centralismo del Estado en la temática de seguridad si pretendemos alcanzarla.
Por otra parte, toda la operación política a que Usted se refiere no tiene sentido por deporte sino para alcanzar resultados, paz social. La seguridad está intimamente ligada a la gobernabilidad y si se separan una de la otra, ambas quedarán cojas.
Tal mi visión.
Juanpa Escobar: (2008-01-26 12:28:21 horas)
A quién le importa realmente que se divida en dos esa babosada actual. De todos modos, ni el MP ni la PGN sirven PNM.
Jorge Torres Giron: (2008-01-26 12:07:54 horas)
Lic. Valladares, no estoy de acuerdo con su percepción. La de dividir en dos el Ministerio de Gobernación no es mala, porqué?
Primero: el Gobierno necesita robustecer el ejercicio político de su gestión y esto es lo que debe hacer el Ministerio de Gobernación, que en otras palabras es el Ministerio del Interior. Este Ministerio ya sin la responsabilidad de la seguridad, se dedicaría a ser el operador político del Gobierno. El Ministro de Gobernación (Interior) debería ser el nexo por ejemplo con la Legislatura, los Gobernadores y los alcaldes; asimismo, el que debería apagar el fuego cuando se den acciones de sindicatos o de la sociedad y el Presidente necesite negociar, es el primer escalón antes de exponer al Presidente, esto con el apoyo de los Gobernadores, quienes a su vez en los departamentos estarían siempre en coordinación con la Policía Nacional Civil por ser ellos los operadores políticos en ese nivel.
Y el Ministerio de Seguridad se dedicaría exclusivamente al tema de seguridad ciudadana o pública como le quiera llamar, lo que no significa, como usted lo expone: la o-ran-gu-ta-ni-za-ción de la Policía. Esto daría un mayor fortalecimiento al tema y sería que debería ejecutar la parte de seguridad ciudadana de una Estrategia Nacional de Seguridad que el Gobierno debería formular.
O sea, en esto también entra la propuesta que en este momento se encuentra engavetada en el Legislativo, sobre la Ley Marco de Seguridad (Foro de Partidos Políticos) que crearía el Consejo Nacional de Seguridad de donde se derivarían las directrices generales para la Defensa Nacional y la Seguridad Ciudadana o Pública y además, el fortalecimiento de la parte de la información (Inteligencia).
Por eso no estoy de acuerdo con su visión. Su visión refleja lo que todavía en la sociedad persiste y que es un resabio del conflicto armado y de la doctrina de seguridad nacional. El tema de seguridad, es tan importante, requiere, como usted lo escribe (aunque es una original de Winston Churchill, la que usted expone sobre la guerra), que no sea un tema exclusivo ni de militares ni de policías, ni tampoco de la “sociedad civil”. La conducción de la defensa nacional y de la seguridad ciudadana o pública, debe ser política, para ello el Presidente necesita fortalecer esa gestión.
Mercy Fong Barillas: (2008-01-26 11:48:56 horas)
Los policías han estado en total abandono y pienso que dividir el Ministerio los dejará peor que como están.
eduardomeléndez: (2008-01-26 10:52:33 horas)
He seguido sus distintos comentarios sobre el tema y pienso que son correctos, dignos de tomarse en cuenta. El Ministro de Gobernación es bastanate más que un simple policía.
Jorge A. Gonzalez: (2008-01-26 09:24:22 horas)
Lic. Valladares:
Como siempre muy atinados sus comentarios acerca de las "animaladas" (sin ofender a los pobrecitos animales) que pretende hacer el gobierno de turno.
Definitivamente si lo que quieren hacer es más efectivo al ministerio de gobernación deben de contratar como asesores a los actuales funcionarios para que se le pueda dar seguimiento a las políticas que en parte han sido exitosas y además deben de traer de vuelta al "loco Sperinsen" porque es con gente como El que se puede poner la casa en orden.
Roberto Penedo: (2008-01-26 08:37:22 horas)
Espero que la prevención del licenciado Valladares llegue a tiempo y no se llegue a cometer el error. Coincido plenamente en todo cuanto expone y fundamentalmente en que se debe fortalecer al Ministro y no debilitarlo.
Jorge Torres: (2008-01-26 08:35:30 horas)
Lic. Valladares, no estoy de acuerdo con su percepcion. La de dividir en dos el Ministerio de Gobernación no es mala, porqué?
Primero: el Gobierno necesita robustecer el ejercicio político de su gestión y esto es lo que debe hacer el Ministerio de Gobernación, que en otras palabras es el Ministerio del Interior. Este Ministerio ya sin la responsabilidad de la seguridad, se dedicaría a ser el operador político del Gobierno. El Ministro de Gobernación (Interior) debería ser el nexo por ejemplo con la Legislatura, los Gobernadores y los alcaldes; asimismo, el que debería apagar el fuego cuando se den acciones de sindicatos o de la sociedad y el Presidente necesite negociar, es el primer escalón antes de exponer al Presidente, esto con el apoyo de los Gobernadores, quienes a su vez en los departamentos estarían siempre en coordinación con la Policía Nacional Civil por ser ellos los operadores políticos en ese nivel.
Y el Ministerio de Seguridad se dedicaría exclusivamente al tema de seguridad ciudadana o pública como le quiera llamar, lo que no significa, como usted lo expone: la o-ran-gu-ta-ni-za-ción de la Policía. Esto daría un mayor fortalecimiento al tema y sería que debería ejecutar la parte de seguridad ciudadana de una Estrategia Nacional de Seguridad que el Gobierno debería formular.
O sea, en esto también entra la propuesta que en este momento se encuentra engavetada en el Legislativo, sobre la Ley Marco de Seguridad (Foro de Partidos Políticos) que crearía el Consejo Nacional de Seguridad de donde se derivarían las directrices generales para la Defensa Nacional y la Seguridad Ciudadana o Pública y además, el fortalecimiento de la parte de la información (Inteligencia).
Por eso no estoy de acuerdo con su visión. Su visión refleja lo que todavía en la sociedad persiste y que es un resabio del conflicto armado y de la doctrina de seguridad nacional. El tema de seguridad, es tan importante, requiere, como usted lo escribe (aunque es una original de Winston Churchill, la que usted expone sobre la guerra), que no sea un tema exclusivo ni de militares ni de policías, ni tampoco de la “sociedad civil”. La conducción de la defensa nacional y de la seguridad ciudadana o pública, debe ser política, para ello el Presidente necesita fortalecer esa gestión.
Gil Zu (SakerTi): (2008-01-26 08:31:39 horas)
Las colonias residenciales cuentan con
servicio de seguridad privado pero aun asi
han sido victimas de atracos. Lo mismo
sucede en colonias de clase media.
En la Aldea Cerro Alto los habitantes se
unieron y dieron un plazo a los mareros
para dejar la vida delictiva que llevaban.El
resultado no se hizo esperar y muchos jovenes dieron la cara con el compromiso
de apartarse del crimen. Parece utopico
este relato pero consciente que no es la
unica opcion, propongo que los vecinos
en todo lugar se organicen en sus barrios
con el respaldo de las autoridades. Talvez
este intento pueda servir hasta para pre-
venir un terremoto. La poblacion civil orga-
nizada con el proposito de resguardar sus
bienes fisicos y materiales. Si mi propues
ta no vale la pena, pues la retiro y punto.
Manuel Lopez: (2008-01-26 07:20:15 horas)
en Guatemala se sigue focalizando en problema de la delicuencia en la policía.
Aunque estuviera aquí el FBI o Scotland Yard y agarraran a todos los delincuentes hoy mismo, el inepto MP no aportaría las pruebas correspondientes y los juzgados a paso de tortuga y corrupción los dejarían libres igualmente el mismo día o les pondrían una multa mínima.
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