El cambio de “marea” a nivel mundial nos tendrá que afectar.
Hugo Maúl R.
No estamos aislados del resto del mundo. El cambio de “marea” a nivel mundial nos tendrá que afectar. Por supuesto, en la medida que dicho cambio de marea ocurra de manera abrupta, mejores son las perspectivas para una economía como la nuestra. En este momento, los presagios acerca del futuro de la economía mundial apuntan en todas direcciones, pero en lo que parecen estar todos de acuerdo es que la economía mundial crecerá por debajo de su potencial en los próximos años.
Crecer por debajo del potencial de largo plazo no implica una recesión, sino no crecer de acuerdo a la capacidad máxima de la economía. En los últimos cinco o seis años, la economía mundial creció de acuerdo con dicho potencial, lo que podría llamarse un período de “marea alta”. La gran mayoría de economías del mundo experimentaron una mejora en sus tasas de crecimiento. Los riesgos en el período de “marea baja” consisten en subir más lentamente, dejar de subir o, incluso, empezar a bajar.
Países como los nuestros, cuales insignificantes embarcaciones, es poco lo que pueden hacer para oponerse a este cambio de marea. Esto, sin embargo, no quiere decir que no deban hacerse ajustes en la política económica local. Al contrario, es muy importante lo que puede hacerse a través de la política fiscal y monetaria. Dependiendo de la profundidad y duración del período de “marea baja”, mayor será la importancia de mantener una férrea disciplina fiscal y monetaria. Pretender estimular la actividad económica mediante reducciones de impuestos o aumentos del gasto público son el tipo de medidas que solo sirven para poner en riesgo la estabilidad macroeconómica. Mientras existan las rigideces actuales en la forma en que se gasta, tanto en lo que se refiere al destino como a la eficiencia en el uso de los fondos, es limitado el efecto que puede tener una expansión del gasto público sobre la actividad económica. Además, de que, a mediano y largo plazo, dichos aumentos terminarían traduciéndose en inflación y mayores tasas de interés.
Mientras la mayor parte de la población opere en la informalidad y la cantidad de contribuyentes sea tan limitada, es muy pequeño el impacto que una reducción de impuestos podría tener sobre la actividad económica de corto plazo. Lo que sí es seguro es que dichas reducciones resultarían en aumentos en el déficit fiscal. Contrario a los paquetes de estímulo que se acostumbran en países como EE.UU., en países como Guatemala, la dirección debe ser la contraria: mantener el déficit fiscal bajo control y observar una política monetaria conservadora. La prudencia siempre es una buena estrategia cuando las corrientes cambian de dirección.
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5 comentarios:
Angelica Gomez: (2008-09-18 01:05:16 horas)
Bueno pues el punto central es interesante pero las personas indigentes tambien pueden producir y bastante pues el 80% talvez estan en buenas capacidades para trabajar y solo algunos pues son mayores o muy pequenos o tienen algun problema fisico muy grande que les imposibilita el trabajo pero eso si lo vemos desde otro punto de vista la municipalidad les va a dar un buen trabajo? si ganan mejor en las calles va a ser muy dificil que produzcan...
Enrique Leal: (2008-01-29 18:46:53 horas)
De acuerdo al estudio se demuestra que el senor Jorge Gonzalez es insensible asi a los desposeido " indigentes " al desmostrar que en * 60 paradas en una hora al parecer los semaforos de Guatemala funcionan cada minuto la pregunta es creen en ese estudio que gran mentira o es una hiperbole ???????
Walter Mario Telles Monasterio: (2008-01-28 12:54:10 horas)
Se deben reconocer las vulnerabilidades de nuestra economía y tomas las medidas, si no para inminizarla, al menos reducir los efectos de los choques externos. Aque hay que identificar a los sectores más afectados, que podrían ser las familias dependientes de las remesas. El otro aspecto que debe tenerse en cuenta es el relacionado con la diversificación de las exportaciones y las alianzas con las nuevas potencias asiaticas, China y Asia. La gran prioridad deben ser las relaciones diplomaticas y comerciales con China Popular. Ese es un tema que no debe esperar.
jorge gonzalez: (2008-01-28 12:30:44 horas)
Señor Paniagua.. si viera que los que estan pidiendo pisto en las esquinas.. no estan tan jodidos como pareciera..... Se han hecho estudios para evaluar cuanto obtienen de ingresos estos "indigentes", y se ha observado que pueden obtener hasta Q4000 mensuales haciendo unas 6 horas de "trabajo"... limosneando.
haga cuentas... 1 Quetzal por parada de semaforo, * 60 paradas de semaforo cada hora, digamos que solo les dieran en la mitad de ellas.. serian Q30 por hora.... multiplicando por 6 horas al dia, serian Q180 diarios, multiplicado por 22 dias al mes.. porque ellos descansan el sabado y domingo.. seria la cantidad de Q3960 mensuales.. libres de polvo y paja.. que les parece....
Con que razón abundan tanto esos indigentes verdad?????
Oscar Paniagua: (2008-01-28 11:35:22 horas)
Lo que el autor nos plantea en esta oportunidad no es nada más ni nada menos que la situación de Dependencia Económica que tienen los países de América Latina, unos más, otros menos. Es una situación de subordinación que se da entre las economías de algunos países, como resultado de la interrelación entre ellos, en las cuales uno tiene el papel de hegemónico, dominante y desarrollado y el otro está en situación de Dependencia, periférico o subdesarrollado. Esa situación se caracteriza porque no puede ser superada si no se propicia un cambio cualitativo en sus estructuras internas y en sus relaciones externas. Esa situación de Dependencia solo se puede superar en la medida en que las naciones rompan esas viejas estructuras medioevales que persisten en ellas, como es el caso de Guatemala; eleven sus niveles de educación, manejo de tecnología y que junto con una buena inversión sean capaces de producir para satisfacer sus propias necesidades.
De qué sirve que el Producto Interno Bruto muestre niveles de crecimiento aceptables si su distribución es totalmente desigual; si la participación de los distintos sectores no es la apropiada. De no ser así, estamos arando en el mar o hablando puras tonteras. Además véase el crecimiento que en el PIB reciente ha tenido el Comercio y la disminución de la Agricultura, Silvicultura, Caza y Pesca. En porcentajes esos sectores han cambiado más o menos de 22% al 27 % de participación en el PIB en los últimos seis o siete años. Ahora es a la inversa, es más importante el Comercio que la Agricultura, o sea que de un país de agricultores nos convertimos a un país de comerciantes.
La recesión llegó hace mucho rato a Guatemala y no ahora que al parecer la economía de los Estados Unidos está entrando en ella. Aquí en Guatemala hace mucho tiempo que hay altísimos niveles de desempleo; lo que ocurre es que muchos trabajadores del campo, del área rural, al no tener ocupación como agricultores, se han trasladado a la ciudad y disfrazan el desempleo; se ubican en el sector informal y los que mejor suerte tuvieron están como comerciantes a lo largo de la sexta avenida, el Guarda, o en las cercanías de cualquier otro mercado de la ciudad, pero la gran mayoría anda ganándose unos cuantos centavos diarios con su cajita de lustre, o con su mochila en la cual lleva discos compactos de música o películas pirateadas y los que están más jodidos definitivamente están pidiendo pisto en cualquier esquina de la ciudad, esperando que el semáforo encienda la luz roja para pedir a quien va en automóvil. Esa es la verdadera recesión que tiene este país y ya hace varios años que la estamos viviendo. Saludos.
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