elPeriódico del domingo me pregunta en su portada: “¿Usted qué cree? ¿los ricos son más bonitos que los demás?” Pues claro, respondo, qué le vamos a hacer. Está, por supuesto, lo de la buena alimentación y lo de las posibilidades de regenerarte la nariz y hacerte la liposu-cción. Pero, sobretodo, está aquello de que el dinero embellece, en cualquier tiempo y en todo lugar.
Hagamos la prueba. En la medida, por ejemplo, que le puedo agregar ceros a las cifras que aparecen en mi cuenta corriente, paso de ser un pinche viejo panzón a ser un hombre viril e interesante. Yo, la pura verdad, no vivo enojado con mis limitaciones físicas sino con mi incapacidad patológica para volverme millonario. Que hay ricos tan feos que ni el dinero logra embellecerlos, de acuerdo, pero eso a quién diablos le importa.
Ah, aquellos gloriosos tiempos en que la belleza la proveía la clase obrera: Marilyn, Sophia Loren, Ana Magnani, Marlon Brando, James Dean y aquel Pedro Infante de Nosotros los pobres y ustedes los ricos. Guapo y simpático, el cabrón, jodido pero con gracia, además, con el ejercicio que le suponía la carpintería, se ahorraba lo del gimnasio.
Pero la belleza que interesa en la actualidad no es necesariamente aquella que se encuentra en su estado natural. Kafka decía que una pantera para ser bella lo único que necesita es ser pantera.
Nosotros no. La belleza que se nos exige es otra. Es aquella que le llena los bolsillos a las empresas de fitness, a los fabricantes de cremas milagrosas, a los cirujanos plásticos, a los sicólogos que nos curan los traumas, a los charlatanes que nos ofrecen curas milagrosas contra la obesidad. El chiste al final no está en ser bonito, sino en dar la impresión de serlo. Como decía el Piporro: “Yo no es que esté feo, mi reina, lo que pasa es que estoy mal envuelto”.
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2 comentarios:
Juan Pensamiento: (2008-01-29 12:37:56 horas)
Es verdad...todo eso es verdad...todos, consciente o subconscientemente nos sentimos menos mal si encajamos en el estereotipo de belleza y de éxito (que generalmente se equipara a tener harto dinero...). Hasta cierto punto, es normal, supongo...en todo caso, ojalá de vez en cuando todos nos comamos esa hamburguesa o ese pedazo de pastel (o las dos cosas) por las que nos morimos de ganas, y luego no nos sintamos culpables y nos miremos al espejo, con una sonrisa, y nos sintamos preciosos; ojalá dejemos de reforzar los estereotipos que los demás nos imponen y nos amemos a nosotros mismos tal como somos y valoremos nuestras diferencias y las características únicas que nos hacen especiales...en mi caso personal un amor
Carlos E. Urrutia: (2008-01-29 06:43:06 horas)
Yo también me enojo con mi incapacidad de hacerme millonario, porque sí soy un pinche viejo panzón que pertenece a las divisiones juveniles de la tercera edad... así que: feo hasta el morir!!!
Pero así como usted se ve que se quiere mucho, yo también me quiero mucho y voy por la vida tranquilo y sosegado con mi panza y mi papada (me sale hernia sólo de pensar en hacer abdominales).
Ya fui guapo de patojo...
2 comentarios: