Una de las acciones de la actual administración es la convocatoria a mesas de diálogo para diversos temas. Parece que aún no se tienen afinados los mecanismos de convocatoria ni la metodología de las mismas. Evidentemente este es un ejercicio en la línea estratégica para oxigenar al Gobierno mientras esperamos el resultado de las acciones inmediatas ofrecidas en los primeros cien días y en los primeros ocho meses, tal y como se ofreció durante la campaña. Mientras nos dedicamos una vez más a poner en blanco y negro lo que se sabe hasta la saciedad, por varios meses ganarán el tiempo para contener o paliar las demandas sectoriales. De ahí que no sepamos si es trampa para ganar tiempo o un deseo real de llegar a acuerdos. Y lo más importante, que no contemos con la certeza de que esos acuerdos se transformen en medidas reales.
Llevamos más de diez años dialogando entre los sectores, pero hasta la fecha poco hemos visto que se concrete en acciones por parte del Ejecutivo, durante las diferentes etapas gubernamentales. Sin una metodología que logre que los resultados de las mesas se transformen en política pública y en cambios sociales concretos, creo que las actuales autoridades tendrán que esforzarse mucho para que las organizaciones asistan a perder el tiempo una vez más.
¿Será que las decisiones de transformaciones urgentes quedarán sujetas a los resultados de las mesas? Y si no, entonces sobre qué es lo que vamos a dialogar. Las diferentes experiencias de diálogo arrojan resultados conteniendo no solo las prioridades sino propuestas para enfrentar los problemas ingentes en el país. Qué de diferente vamos a hacer ahora. Y cómo vamos a garantizar que no sea una nueva burla a la sociedad organizada. Cien días pasan muy rápido. Después de volver a ver que Guatemala ostenta el primer lugar de la mortalidad infantil de la región, y que un diario presente en primera plana los padecimientos de comunidades en Izabal donde niños han tenido que ser llevados por la Procuraduría de Derechos Humanos a centro de recuperación nutricional, nos preguntamos si hace falta dialogar para emprender las acciones urgentes para que los pobres dentro de los pobres sepan que existe un Gobierno o al menos alguien que se preocupe por el hecho que se mueren, literalmente, de hambre.
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3 comentarios:
Victor Martínez: (2008-01-29 18:07:39 horas)
Si los diálogos trajeran algo positivo al país y sus habitantes, bienvenidos.
Pero si solamente sirven de excusa para un montón de burocratas cuyo único interés sigue siendo "no hacer nada y cobrar", cada día estamos peor. Recordemos que son los propios empleados quienes tienen emplazado y amordazado al Gobierno y así, no se puede limpiar de personas indeseables y vividoras.
Y cuando hablamos de sindicatos y organizaciones civiles, la mayoría de estos solamente buscan que les den todo lo que piden. ¿Como así?. Esto es más un estilo de vida para los dirigentes y no para los de abajo.
A los que trabajamos del lado de la iniciativa privada, nadie nos regala nada.
¿Porque darselos a quien no trabaja y no busca su propio beneficio?.
La poca efectividad de los equipos de trabajo del Gobierno, también tienen gran responsabilidad por los pocos logros obtenidos. La imágen que dan es de "estar deteniendo la peña" mientras llegan los nuevos.
Un excelente tema bien planteado.
Felicitaciones a la Lcda. Escribano de León.
Carlos González: (2008-01-29 15:37:10 horas)
Lo ridículo, único ridículo es que se acepte la falta de congruencia entre la dicho y lo hecho. A la señora de León, mi reconocimiento a la firmeza de sus opiniones. Si las comparto o no, son otros Pérez.
Jose Alejandro León Castillo: (2008-01-29 08:53:33 horas)
Recuerdo que esa palabrería inútil de los dialogos se a visto desde Vinicio Cerezo hasta el ex presidente Oscar Berger y realmente ha sido inútil y perdedera de tiempo los mismos es decir solo bla, bla bla, y a la hora de llegar a acuerdos no hay nada. Recordemos el plan Visión del Pais es ridiculo y peder el tiempo en los mismo.
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