Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Mario A. Mérida G.
En uno de mis últimos artículos, menciono la importancia de encarar seriamente por lo menos tres cuestiones para cumplir las promesas electores: ¿cuáles pueden llevarse a cabo desde el Ejecutivo sin la participación del Congreso?, ¿cuáles necesitan de una reforma constitucional? Y ¿cuáles podrían ser cabildeadas exitosamente por los futuros diputados del partido oficial? Esta última es el referente para apuntar que el Ministro de Finanzas no debió buscar el apoyo del Congreso, para la aprobación de los Q3 mil millones que contribuirán a financiar el presupuesto de 2008, sin que previamente la bancada de la UNE hubiese preparado el terreno. Estoy seguro que al ministro le será más útil que la bancada oficial lo cite –antes que se divida–, para explicar al pleno la importancia de los préstamos y no enfrentarse a un grupo político que espera gobernar a futuro.
Los pronósticos se están cumpliendo y la capacidad de maniobra gubernamental se reduce gradualmente, no por coyuntura sino por incidentes. Creo que además de observar, describir y prever escenarios es necesario expresar una reflexión o conclusión, aunque la mayoría de las veces resulta una pérdida de tiempo. Sobre todo cuando quienes tienen la responsabilidad de tomar las decisiones las consideran un llamado a la ingobernabilidad; así ocurrió en una ocasión con el ex presidente Portillo, quien se molestó porque expresé la necesidad de revisar la matriz de seguridad, por no ser una política de seguridad ciudadana, mucho menos un plan estratégico; “sino una lista de 65 buenas intenciones” (elPeriódico. 01/08/2000), que por cierto fueron adoptadas por el Gobierno de la Gana y me atrevo a asegurar que continúan vigentes.
Lo acontecido hasta hoy es una buena razón para que el Presidente haga un breve alto y observe el horizonte –por encima de sus asesores–, porque mañana la cantidad de problemas no se lo permitirán y si bien puede recurrir a distractores, como el jineteo de Q2 mil 300 millones y la deuda heredada de Q2 mil millones de quetzales del anterior Gobierno, estos no cubrirán más allá de la próxima Semana Santa.
“Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente”.
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