El pronóstico del vicepresidente Rafael Espada, cardiólogo que visitó el domingo a las siamesas María Esperanza y Bernarda Esperanza, fue confirmado ayer por un equipo de cardiólogos pediatras: “la anomalía congénita es imposible de operar”.
El director del Hospital Roosevelt, Gustavo Batres, indicó que la formación del corazón de las niñas “es muy primitiva. El corazón está formado por cuatro cámaras: dos aurículas y dos ventrículos, el de ellas tiene una sola cámara”.
Ayer por la mañana, las niñas presentaron insuficiencia cardíaca, ya que el corazón de ellas es incapaz de mantenerlas con vida, “lo que planificamos es no intervenirlas porque no tolerarían la anestesia”, concluyó.
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