Yo no sabía qué tanto había cambiado Guatemala durante los casi 30 años en que estuve ausente, hasta que la hija de un amigo me lo ilustró de manera contundente.
Sucedió que, acabado de regresar al país, en el año 2001, me vi en la necesidad de utilizar una computadora, así que un conocido mío me prestó la de su hija, quien de todos modos solía usar la del papá, bastante más moderna. Pero tal decisión provocó un gran enojo en la niña, quien vio en ese acto un atentado contra su derecho a la propiedad privada.
El caso es que ante el berrinche de la jovencita (que tenía ya 16 años), decidí llamarla por teléfono para disculparme y asegurarle que le devolvería el aparato en cuanto terminara el trabajo que tenía pendiente. A lo que ella, sin siquiera dejarme terminar la frase, me soltó un proyectil nunca antes escuchado en labios de ninguna mujer, y cuyo eco aún resuena en mis oídos con reminiscencias traumáticas: “¡Pues sabé, cerote –gritó, articulando lentamente las sílabas–, que a mí eso me pela la verga!”. Tales fueron, en efecto, las sonoras y absurdas palabras que salieron de aquella boca femenina, palabras que me cayeron como un duchazo de agua fría y me dejaron con cara de alelado, sin saber qué decir.
Por supuesto que este episodio significó toda una revelación, pues descubrí, estupefacto, que cierta forma vulgar y descarada de expresarse, propia de los machorros guatemaltecos, había sido copiada –so pretexto de emancipación– por el gremio femenino, lo que evidenciaba no solamente su pobreza imaginativa, sino el hecho de que ellas eran tan estúpidas como sus mentores. Y entonces comprendí el inmenso abismo que me separaba de las nuevas generaciones, así como lo mucho que el país había…¿evolucionado? en mi ausencia.
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5 comentarios:
Manuel Lopez: (2008-02-02 18:02:58 horas)
jajaja, la verdad es que gustò mucho el artículo.
A pesar de las malas palabras (que querramos o no son parte del lexico usado comúnmente), me dió risa el berrinche de la niña con su juguete de alta tecnología. Creo que debe venir más seguido a Guatemala porque muchas veces no es cierto eso del machismo, hay que ve que en Guate hay muchas féminas que tienen su carácter que hay que tratar con pinzas, tal vez son las hormonas o tal vez le habló en lenguaje pintoresco y florido porque era uno de "aquellos días"
G. Corbeau: (2008-02-02 14:51:32 horas)
Raulito: ¡Otra vez escandalizado por palabras más o menos! ¿Qué es lo que más te enoja de la agresiva andana oral de la niña en cuestión: que no le haya aplicado la correspondiente corrección de esitlo y dicho más propiamente: ... "y eso a mi me pela el clítoris", o te crispa que una mujer muestre que tiene derecho a decirse, sentirse, creerse o proponerse emancipada de cualquier supuesto derecho masculino (como, por ejemplo; un respeto servil de parte de la mujer sufrida, abnegada y muda)? Hombres cuyas condiciones físicas los hacen incapaces de prolongarse en hijos son los conocidos como machorros; pero también hay (lo pienso ahora) machorros de pensamiento que, por muy pepsicólogos o pisquiatras que sean, espero tampoco tengan hijos intelectuales semejantes a ellos, con ideas fascistoides que contaminen más al país. Tu nota no deja apreciar que te haya incomodado la incomprensión de la chica, por lo que habría que felicitarte por tu aparente tolerancia.
Gonzalo Comparini: (2008-02-02 10:19:34 horas)
Don Raúl, buen día.
La decadencia de la “evolución” (¿?) es lo que tristemente sucede en muchas sociedades modernas. La pérdida de valores y respeto hacia los padres, la falta de principios y excesos. Todo esto es parte de lo que muchos eligieron hacer.
Luego las personas se preguntan: ¿por qué Dios permite esto o aquello?, ¿En donde está Dios cuando lo necesitamos?
Hay que aclarar: Dios no es un “medicamento” o un centro de emergencias. Dios es nuestro padre a quien debemos respeto y devoción.
El Señor, en su infinita sabiduría nos ha dado la libertad de elegir, esa elección nos puede conducir por caminos distintos. Y uno de ellos es lo que se ve reflejado en las corrientes actuales, incluyendo lo relativo a poner en duda la existencia y el poder de Dios.
Yo le preguntaría al respecto de esa jovencita, quien ahora tendrá 22 años, ¿qué es de ella?, ¿A qué se dedica?, ¿Qué hace? Y también preguntaría: ¿qué sucedió con sus padres?.
Yo soy padre de tres niños, la mayor en 7 años tendrá 16. Mi constante petición a Dios es que me conceda Sabiduría para poder criar a mis hijos y lidiar con los temas relativos a la adolescencia, anteponiendo a Dios como guía en mi hogar. Y eso no quiere decir que no corrija a mis hijos, Proverbios 23:13-14
Mi único consejo es que vuelvan su mirada hacia El Señor – eso significa aceptarlo a El para que entre a su corazón y a su mente. Que entendamos que Él es Dios y está vivo, que llama a la puerta y espera que abramos; que tiene la paciencia para seguir llamando y está dispuesto a perdonarnos si realmente estamos arrepentidos de nuestros actos y decisiones pasadas para tomar una nueva vida con Él.
Saludos.
Diego ruiz: (2008-02-02 09:56:20 horas)
¿Que hizo para que publicarán su escrito?
Ayer yo escribí algo que no tenia nada que ver con insultos y me lo editaron. mandando un mensaje del editor aclarando que no se permitian ese tipo de insultos. en realidad yo tambien me quede estupefacto igual que usted porque jamás yo insulte a alguna persona.
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