Grandes hombres han trascendido al haberlo hecho, y otros más han fracasado por no soltar la estafeta.
Sylvia Gereda Valenzuela
El saber retirarse a tiempo. Reconocer que se ha luchado con el máximo esfuerzo, pero que el camino ha llegado a su fin y que un ciclo ha sido cerrado para dar inicio a uno nuevo, esa es una de las mayores cualidades de los grandes líderes.
Y no se trata de sentirse derrotado o de tirar la toalla, es simplemente un asunto de sentido común y dignidad. El pasado miércoles los candidatos que aspiraban a la Presidencia de los Estados Unidos, el republicano Rudolph Giuliani y el demócrata John Edwards, anunciaron su retiro de la carrera electoral para lograr la nominación presidencial.
En el caso de Giuliani, uno de los líderes que he seguido de cerca, su actitud es digna de admirar, pues su carrera ha estado llena de triunfos. Durante los ocho años que fue alcalde de Nueva York, y bajo su liderazgo, una de las ciudades más peligrosas y sucias de Estados Unidos consiguió convertirse en una moderna y próspera metrópoli.
Entre sus logros figura la importante reducción de delitos y crímenes, al imponer el programa “Tolerancia cero”. Con este, Giuliani consiguió que desde 1993 los asesinatos en Nueva York se redujeran en un 65 por ciento; los delitos en general un 57 por ciento y los tiroteos cayeran en un 75 por ciento. Además, tuvo una trayectoria de muchos éxitos como jefe de la Fiscalía de Nueva York.
El hecho de que un personaje de esta altura sepa reconocer su derrota sienta un importante precedente para los líderes políticos y los ciudadanos de a pie. Recordemos que Guiliani se convirtió en el primer republicano en ser elegido dos veces consecutivas para ocupar el cargo de Alcalde y luego fue declarado por la revista Time como el “Personaje del año” en 2001, tras los atentados terroristas del 9–11 que sufrieron las Torres Gemelas, cuando figuró como el alma y motor de una ciudad en caos. El hecho de que casi una década después, Giuliani reconozca que su figura y popularidad no son lo suficientemente fuertes como para continuar en una contienda primaria electoral, demuestra su madurez política. Giuliani anunció que abandona la carrera presidencial y apoya a McCain porque es el “candidato mejor calificado” para ser el futuro Presidente de EE.UU.
Por otro lado, la decisión de Edwards de retirarse antes del “Súper Martes” (5 de febrero, cuando los estados más poblados e importantes participarán en las primarias electorales) llegó por sorpresa. El demócrata había prometido pelear, pero el miércoles anunció repentinamente, “ha llegado el momento de apartarme para que la historia pueda abrirse su camino”. Considero que el gesto de ambos líderes es ejemplar.
Estoy convencida de que es señal de sabiduría saber retirarse a tiempo. A lo largo de la historia, grandes hombres han trascendido al haberlo hecho, y otros más han fracasado por no haber querido soltar la estafeta. En alguna ocasión leí un texto del periodista venezolano Marco Aguno donde decía que Sócrates, por ejemplo, pudo haber evitado su muerte por la cicuta. Pero no quiso, eligió ese destino para consolidar ese mensaje filosófico con el que durante su vida enseñó sabiduría en las calles de la ciudad de Atenas. En cambio, no supieron retirarse a tiempo los césares de Roma, la mayoría de los cuales murieron asesinados por sus sucesores.
También se retiró a tiempo Carlos I de España, cuando abandonó su inmenso poder, dividió su imperio entre sus hijos y pasó sus últimos tiempos en piadosa reclusión en el monasterio de Yuste. Pero la mayoría de los dictadores y tiranos mueren asesinados por sus enemigos y sus levantamientos por no saber que su hora ha terminado.
Hitler tuvo que suicidarse, con su esposa, después de una derrota que dejó a Alemania en ruinas. Mussolini fue ejecutado e ignominiosamente colgado por los pies en la ciudad de Milán. En cambio, Franco, Stalin y Perón murieron en la cama gozando de un poder ilimitado por sobre pueblos humillados y miserables.
La lección que nos dejan los políticos estadounidenses y otros grandes hombres que han hecho historia es valiosa. Ojalá y también en Guatemala nuestra casta política aprenda de estos ejemplos a tiempo. Porque hoy más que nunca estamos en la era de los dinosaurios que se resisten a ceder el paso a nuevas generaciones.
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3 comentarios:
Oscar Díaz: (2008-02-02 09:30:10 horas)
Saber retirarse a tiempo es una acción máxima de humildad. Es la desición final después de un prolongado análisis sobre la situación que se está viviendo y qué perspectivas se tienen. Se inició un camino largo, difícil e incierto y a pesar de estar muy motivados y apoyados, todo fue decayendo y se redujo la motivación y el apoyo fue dudoso o mínimo. Y, con un diálogo interno detenido y sincero, se llega a comprender qué no se alcanzará la meta propuesta. Se comprende que la continuidad lo único que logrará es un daño mayor a su estado de ánimo y a un sentimiento de frustración colectivo. En ese preciso instante, es cuando se debe hacer una comunicación con Dios para pedirle que nos provea de la sabiduría necesaria y de la humildad suficiente para decir: "He tomado la desición de retirarme". Pasarán unos días de incertidumbre, pero luego se comprenderá que esa desición fue lo más beneficioso para todos y volverá el estado de ánimo necesario para seguir contribuyendo al desarrollo de nuestro país. Y usted, Sylvia Gereda Valenzuela, no vaya a pensar ni por un instante en retirarse, porque ese sería un daño de incalculables dimensiones. Aunque muchas veces no compartamos sus puntos de vista.
Jairo Galindo: (2008-02-02 08:20:02 horas)
es de admirar a estos precandidatos estadounidenses, porque aunque tambien son corruptos, solo que saben hacer mejor las cosas, y lo que es mejor aun, todavía tienen un pizca de conciencia para saber reconocer cuando estan obrando mal, peroen Guatemala habran de pasar todavia un par de siglos para ver eso
Raul Osegueda: (2008-02-02 06:26:05 horas)
Sra.Valenzuela; Cuando en Guatemala existan hombres y mujeres que verdaderamente amen a su patria y tengan una buena conciencia politica y la practiquen entonces si habra una casta de ciudadanos de la que usted refiere, pero la actualidad es otra es totalmente repulsivo el embiente politico actual ,tiene diplomas y doctorados universidades notables y para que? solo entran a robar y saquear las arcas nacionales y la Educacion brilla por su ausencia, tengo 62 anos y no he sabido de un buen gobierno,pasado o actual.
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