La década de los ochenta fue la década perdida de América Latina y fue la década ganada de Europa. Durante esa época, los gobiernos dictatoriales e irrespetuosos de la legalidad en América Latina la hundieron aún más en la profunda crisis de la que estamos saliendo con el esfuerzo de todos los ciudadanos, que es posibilitado por la libertad y la legalidad institucional democrática.
Mientras tanto países europeos como Francia, España, Italia, Alemania e Inglaterra, dentro del marco de sus instituciones democráticas, emprendían un proceso creativo y audaz de reconversión industrial, que además de ser económica, resultó ser cultural y social. El Plan de reconversión, con una visión de integración europea.
Tres de los países, Francia, Italia y España, tenían gobiernos social demócratas. Mitterrand en Francia, Bettino Craxi en Italia y Felipe González en España; Inglaterra tenía un gobierno conservador en Margaret Thatcher y Alemania, social cristiano con Helmut Kohl.
Todos a su manera y de forma pragmática comulgaban con la visión de profundización y consolidación de la integración de Europa. Todos se mostraron muy creativos en las transformaciones de sus correspondientes economías. Francia e Inglaterra transformaron las añejas e históricamente valiosas industrias del acero y del carbón, en complejos productivos informatizados y diversificados; Italia e Inglaterra en un proceso de audacia y concertación entre gobiernos e industriales, lograron la transformación y optimización de su planta industrial y no digamos España, que en muchos aspectos productivos logró superar rémoras históricas y culturales que la llevaron a ubicarse entre los primeros ocho países industrializados del planeta.
Pero dos aspectos adicionales fueron claves: Uno –insistimos– fue el ejercicio dinámico de la libertad, dentro del marco de leyes democráticas, que impulsó la creatividad y la eficiencia, El otro, las clases políticas afrontaron sus funciones con mística, con celo y con un serio sentido de responsabilidad histórica. Y entonces surgió el motor: su actitud les posibilitó un verdadero liderazgo sobre todos los sectores de las sociedades de sus países. Y el milagro se logró: La década ganada, la competitividad asegurada y con ella, la capacidad para enfrentar los nuevos desafíos.
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