Va en búsqueda de estéticas más finas. Es música sibarítica. En ella se entretejen el trip hop, el acid house, el drum n’ bass, con pizcas de rhythm and blues y dance pop.
Jorge Sierra/Mondo Sonoro
Va en búsqueda de estéticas más finas. Es música sibarítica. En ella se entretejen el trip hop, el acid house, el drum n’ bass, con pizcas de rhythm and blues y dance pop. El grupo, en realidad dueto, se llama Tripsounder, y lleva cuatro años en los escenarios underground de Guatemala. En ese sentido es lamentable, porque merecen salas más grandes. Empero quizá sea tarde porque están a punto de marcharse de este país. El martes 5 de febrero, Leo Carro (teclados, caja de ritmos y composición) y Estefani Brolo (cantante y coautora), es decir Tripsounder, se presentaron en Tarboosh, para compartir nuevas composiciones.
Aunque Brolo al cantar su voz suene nasal y mantenga en casi todo el material el mismo nivel emotivo, también hay que reconocer su poderío que al final encaja en ese ritmo relajado, reiterativo y sencillo muy lounge, coloreado con sonidos de vibráfono (Manuel Mendrell), vocoder y fender rhodes, Carro, o de la guitarra eléctrica con efecto (Fernando Diéguez) y un bajo gomoso (Jorge Chaluleu).
Sus temas no son nada del otro mundo. Son sencillos, melódicos, con solos cortísimos, que confían su delicadeza a armonías sofisticadas. Nada más. Carro y Brolo, crean esto un santiamén, y a la fecha llevan 18 piezas propias, entre esas: Mil rosas, Covered with silence, Stranger, y Far away from you. Los grupos Portishead, Massive Attack y Everything but the girl, están en el imaginario de Tripsounder, y eso hace comprensible entender su propuesta. Además, escasísima en este país. Ojalá y nos obsequien un concierto mayor antes de partir.
Publicación. El sábado 9, en Rock’ol Vuh, se hizo la presentación de Under music magazine, dirigida por Javier Molina. Inicialmente será una entrega bimensual, en formato digital. Su información tienen el deseo de dar cuenta del panorama rock y pop de Guatemala. Hay que tomar en cuenta su meritoria diagramación y fotografía, aunque no tanto en su redacción, pero que se puede remediar. Es un intento plausible. Bienvenido.
Exquisito. En la entrega de los premios
Grammy, The Recording Academy, reconoció con el mayor galardón, Mejor Álbum del Año, a River: The Joni Letters, del pianista Herbie Hancock. La presea va para una cantautora de original estilo de altos kilates, Joni Mitchell y para un excelso pianista de jazz. No es usual, si se considera que es un disco de ventas modesta, frente a otros (Kanye West vendió 20 millones). Esto se puede entender como un deseo de la Academia por impulsar un pop de calidad.
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