Uno de los grandes avances de la Constitución Política de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente en 1985, que abrió las puertas a la actual era democrática, fue la creación del Tribunal Supremo Electoral.
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Uno de los grandes avances de la Constitución Política de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente en 1985, que abrió las puertas a la actual era democrática, fue la creación del Tribunal Supremo Electoral. Y en efecto, bajo la conducción de magistrados como Arturo Herbruger Asturias y Mario Guerra Roldán, el TSE se convirtió en garantía inconmovible de la realización de procesos electorales transparentes, que devolvieron la confianza de los guatemaltecos en el máximo juzgador eleccionario.
Sin embargo, en los últimos años el TSE causó grandes decepciones, frustraciones y dolor cívico a la ciudadanía. Con la inscripción de Ríos Montt como candidato presidencial, a pesar de la prohibición constitucional. Con haber permitido una campaña anticipada en el recién pasado proceso electoral. Al no haber establecido el origen del financiamiento a las agrupaciones políticas. Y, lo que es peor, antipatriótico e irresponsable: haber llevado a los electores a votar por candidatos insolventes.
Guatemala merece un Tribunal Supremo Electoral transparente y digno, que le devuelva la confianza del pueblo de Guatemala y su perdido prestigio. Precisamente en las manos de la actual Comisión de Postulación, recién juramentada por el Congreso de la República, se encuentra esta semana la solución para la grave crisis institucional que está viviendo el TSE. Por fortuna, dicha Comisión de Postulación fue integrada por ley con reconocidos y prestigiosos abogados, bajo la presidencia del rector magnífico de la Universidad de San Carlos, Estuardo Gálvez, entre quienes destacan uno de los más renombrados académicos, como lo es el Decano de Derecho de la Usac, Bonerge Mejía, y el representante del Colegio de Abogados, Manfredo Maldonado.
Pues dicha Comisión de Postulación haría un importante servicio a Guatemala si, en una decisión histórica, valiente y patriótica, descarta toda posibilidad de reelección de los actuales y repudiados magistrados propietarios del TSE, al elaborar la lista de los 40 abogados entre quienes el Organismo Legislativo deberá elegir a los cinco magistrados propietarios y cinco suplentes que conformarán el nuevo Tribunal Supremo Electoral para el período 2008-2014. Dicha comisión hará bien en saber escuchar el clamor del pueblo de Guatemala. Y decidirse sin vacilaciones por integrar un listado de profesionales del Derecho responsables y dignos.
Es urgente que la escoba de la renovación pase por el Tribunal Supremo Electoral, ya que el TSE tiene que desempeñar un papel clave en el futuro político del país, como garantía inconmovible de la realización de procesos electorales transparentes.
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