Para detener la violencia, primero hay que legitimar el Estado. Cómo puede ser legítimo si los magistrados de la Corte de Constitucionalidad y la Corte Suprema de Justicia violan la ley al recetarse indemnizaciones ilegales y estar más allá de la edad permitida. No puede ser legítimo un Estado cuando los diputados tienen derecho a emplear a sus amistades o familiares y hasta sus lugartenientes, como en el caso de Manolo Castillo. Tampoco donde los ministros son supervisados por la esposa del Presidente y sientan al Vicepresidente a la izquierda, ni donde los funcionarios se pueden recetar salarios a su antojo, que llegan hasta a los 50 salarios mínimos.
Si me tardo un poco mas en emitir esta opinión, ya habría muchos mas actos ilegítimos, que no alcanzaría el espacio disponible para describirlos, como el nombramiento del nuevo Comandante de la Fuerza aérea y la esposa de un magistrada involucrada en actos criminales. Hasta cuando alguien va a hacer algo para arreglar la situación o lo que quieren es que esto reviente.
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