En la columna del 15 de febrero, Juan Luis Font dice, en uno de sus últimos párrafos en referencia al aeropuerto, que “el Estado puede manejar un aeropuerto de manera eficiente y mantener sus costos competitivos, cosa que le interesaría menos a un operador privado”. Subrayo lo último, ya que si en algo es eficiente la empresa privada es en el control de sus costos, porque de ellos depende la sostenibilidad de sus operaciones. La historia nos ha probado fehacientemente que El Estado, como administrador, es a quien los costos competitivos no le interesan, porque cualquier déficit operativo es cubierto con los impuestos del pueblo.
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