El trabajo de campo reciente en Masagua, donde la gente más pobre vive en medio de gigantes ingenios de azúcar, me dejó entre otras cosas algo rota. En muchos sentidos y también en los horarios. Allá se duermen temprano, tipo ocho de la noche, y, ya por las cuatro de la madrugada, pies descalzos sobre la faz de la tierra.
Cierto es que a las cuatro abro los ojos sin ya poderlos volver a juntar entonces. Me quedo entre las sábanas y justo antes de decidir cómo afrontar esta ciudad oscura que cada vez me parece más una jaula de chatarra y concreto, escucho una carreta vieja y cansada deslizarse sobre el asfalto, abajo del edificio donde vivo.
Me pregunto lo que la carreta transporta en la madrugada, sobre el rostro y lo que hay detrás de ese rastro trabajador que empuja la vieja carreta semi-derruida. No la he visto, porque cada vez que me acerco a la ventana solamente veo oscuridad, bruma y smog, pero el sonido persistente me asegura su presencia.
Así, mi mente comienza a jugar a adivinar: será un repartidor de fruta, se dirigirá al mercado, un albañil será quizá, que transporta de un lado a otro el material de obra. Escucho el sonido alejarse, va sobando el asfalto con determinación, con chillido y queja. ¿Qué demandas a esta ciudad cansada carreta? ¿Por qué escoges de todas las vías de protesta este sonido estridente? ¿Qué nos quieres decir con tanto ímpetu?
Desgastándose las ruedas sobre el asfalto injusto de esta caótica ciudad, pienso en cómo participamos de una manera tan asimétrica los habitantes de la ciudad. ¿Qué debiera ofrecer el Estado y la Municipalidad a los habitantes para que haya una participación más horizontal e igualitaria del espacio que habitamos? ¿Bastaría con educación, parques, zonas verdes, empleo digno y un buen servicio de transporte?
Esta siniestra ciudad cada vez expresa mejor la desigualdad y la inseguridad que la gente vive detrás de sus inmensas y también humildes paredes. La ciudad bajo llave. ¿Qué y quién empuja esta vieja carreta en la ciudad gris hecha de violencia, exclusión, pobreza y desigualdad?, ¿cómo participan del espacio público miles de personas que entran desde ciudades dormitorio a Guate?
Hace unos días conocí las manos agrietadas y explotadas del campesino que empuja esta carreta. Es don Cruz que viene desde Villa Nueva para vender piñas y tortillas a los obreros de los edificios que emergen sin piedad. Otras veces veo a don Cruz haciendo una siesta sobre las banquetas y junto a su carreta y su suéter tendido en un árbol cualquiera. Pero claro, “me importas tú, porque tú eres la ciudad”, dice la Muni.
Doña Petrona viaja todos los días desde Amatitlán para limpiar una casa en la zona catorce. Gasta Q20 de pasaje y deja cinco horas de su vida en el tráfico. Don Pedro viaja desde San Pedro Ayampuc a la zona diez para ser conductor. Sale a las cuatro de la madrugada y vuelve a las diez de la noche.
La ciudad ha crecido desmedidamente. Observo el tráfico en San Cristóbal, todos los carros transportan solamente a una persona. La misma historia en La Roosevelt, La Martí, etcétera. Aquí no hay sentido de colectividad. En otros países las políticas de tráfico prohíben que a las horas “pico” circulen automóviles en los que solamente viaja una persona. Pero aquí vale madre el vecino y el aire que respiramos. ¿Es que acaso se nos olvida que el aire es de todos, que ayudando a otros, también nos ayudamos a nosotros?
Cuando amanezco esperanzada, creo que la vieja carreta transporta los mensajes de los subalternos reclamando un lugar en el mundo a un mundo que no les da su lugar. En esta carreta compartida no solo llevamos piñas y tortillas. Depositamos esperanzas, sueños, versos, palabras, y también el peso del mundo en la espalda y todo tipo de armas, como las lágrimas, los afectos, los conjuros, los apretones de manos, los abrazos, las historias alternativas, la empatía, la conciencia crítica, el compromiso. La ilusión de que esta y otras carretas tengan un espacio digno en esta ciudad a la que le “importas tú”.
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10 comentarios:
Jose Navas: (2008-02-18 19:21:39 horas)
Hace falta implementar un buen servicio urbano de camionetas, donde los pilotos sean respetuosos de las leyes de tránsito, hagan las paradas reglamentarias donde está indicado, como era en antaño (siglo pasado, décadas del 60-70) y no parar en cualquier lugar; un servicio decente y cómodo, no como el actual; para que los vecinos lo utilicen con confianza (estilo transmetro). Tu Muni debiera hacer el esfuerzo de implementarlo con sus propios recursos, en lugar de estar subsidiando a empresarios avorazados. Ojalá el famoso Alcalde Arzú se preocupara más por esa situación, así no veríamos tanto vehículo con una sola persona, con lo caro que está el combustible y la saturación vehícular para las calles tan estrechas y pocas vías de acceso.
Jaime,Paqui y Angela: (2008-02-18 16:15:35 horas)
Marcela, creo que te cuesta un poco acercarte a la realidad que estas viviendo, o yo no lo he entendido muy bien .
Gracias por escribir la posible realidad para que otros puedan conocerla.
MUCHOS SALUDOS.
Edgar Dario: (2008-02-18 15:50:40 horas)
Marcela,
Cada vez que te leo me lleno de ganas de quedarme en este pais.
Tus palabras me llenan de motivos para pensar y sentir cosas muy lindas, incluso ganas de conocer mas de ti.
Cuando me siento mal, vuelvo a leer aquella tu columna de los ex-pandilleros, una que titulaste "Dar"....
gracias Marcela, por DARNOS, a MAYUSCULAS,
Edgar
Mauricio Velasquez: (2008-02-18 14:48:21 horas)
Siempre alentadoras sus crónicas, Marcela, pero que pena que haya personas que no comprenden el contexto...Masagua y todos nuestros pueblos merecen una crónica...y solidaridad, atención, cuidado y un larguísmo etcétera
Hector Garcia: (2008-02-18 14:44:54 horas)
Precioso articulo. la felicito Sra. Gereda. Me hizo recordar mi lindo Tiquisate con sus carretas, campesinos trabajadores y honrados, que a diario luchan por salir adelante. Hasta pronto,
Hector
Edgar A. Marroquìn M.: (2008-02-18 12:27:20 horas)
Masagua no merece una columna, es una tierra de nadie, de contrabandistas de basura. Allì no es posible la vida humana.
rene posadas: (2008-02-18 11:50:32 horas)
Solo el socialismo puede terminar con las carretas hay que trabajar para lograrlo.
Ramon Davila Ortiz: (2008-02-18 09:52:39 horas)
Antes que nada,Marcela recibe un caluroso y solidario abrazo caribeño desde Puerto Rico.Por diferentes razones,he sido através del tiempo,un fiel seguidor y admirador del pueblo guatemalteco,tanto através de su trayectoria política,socioeconómica y cultural.Tu artículo me ha conmovido y llega hasta el tuétano.Demuestras una gran sensiblidad humana hacia los ""sin voz"" ,deposeídos y excluidos de la Tierra.Tu artículo me hizo recordar una obra teatral de don René Márquez(puertorriqueño) titulada de hecho,""La Carreta" que trata el mismo tema.Las palabras de Jesús de Nazaret: " a los pobres los tendréis siempre entre vosotros"son de actual relevancia hoy en día y exigen de nuestra parte mostrar ésa sensibilidad que tu muy bien has demostrado.Felicitaciones a tí, Marcela..!!
Marcelita : En los Estados Unidos nacion
de contrastes en cuanto a su politica ex-
terna se refiere, en el orden interno exis-
te un trabajo permanente de carreteras y
vias de acceso. Con ocho dias de anticipa
cion informan al publico que tramo van a
estar construyendo y que vias pueden to-
mar como alternativa. Mexico que ha sido un caos en el DF se hacen esfuerzos por
sus autoridades (Marcelo Ebrahd) para re
gular el problema vial. Pero a cambio del
desorden vehicular en Guate, vale la pena
un amanecer en Masagua y como decia
Karlos Menkos de Ka, solo necesito en
este paraiso de la montaña mi maquina
de escribir. Que no destruyan esa carreta
Rudy Herrera: (2008-02-18 04:56:41 horas)
Me hubiese gustado escribir ese artículo. Refleja, retrata exactamente la inequidad que a muchos no les gusta leer, ni observar, es mas quisieran ocultarla y que no se viera en las calles, porque es imposible que exista en un estado donde impera el libre mercado, diseñado para que no existan pobres, menos aún con la teoría del derrape o derrame económica, en la que los pobres se volverán ricos, los ricos millonarios y los millonarios estarán en las listas de Forbes. Pero eso es un sueño y una política económica ya probada y desechada en muchos países de Europa, y que llevó al fracaso recesionista e hiperinflacionario de EEUU. Eso que usted escribe es el común denominador de miles de millones de guatemaltecos. No es nuevo. Hubo un tiempo de respiro y gloria: Arévalo y Árbenz luego nos venimos en picada, a excepción claro está de los Gutierrez, Castillo, Botrán, JI Cohen. Como siempre se rasgarán las vestiduras los mismo dinosaurios de siempre, pero siga golpeando la tecla, que con uno que se sienta aludido y dispuesto a recuperar la memoria histórica es un triunfo. Este artículo no es para recalcitrantes, feudales, neocolonialistas, o fans de Minondo y Mérida and et al.
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