El presidente Álvaro Colom, ante la aprobación de la Ley Reguladora de la Conmutación de la Pena para los Condenados a Muerte, reaccionó diciendo que no vetará dicha ley, que no concederá indulto (recurso de gracia) a los condenados a muerte (conmutación de la pena de muerte por la de prisión) y que tampoco exonerará de multas y recargos a los contribuyentes que hubieren incurrido en ellas por no cubrir los impuestos dentro de los plazos legales o por actos u omisiones en el orden administrativo.
elEditorial
La promesa de no vetar la Ley Reguladora de la Conmutación de la Pena para los Condenados a Muerte implica que el presidente Colom acepta los términos de la dicha ley y que no objeta sus disposiciones. La promesa de no conceder indulto a los condenados a muerte significa, ni más ni menos, que los cuarenta y tantos condenados a muerte serán ejecutados por vía de la inyección letal nomás entre en vigencia la nueva disposición legal, y que los nuevos condenados a muerte por los tribunales también serán ejecutados sin más trámite.
La promesa de no conceder exoneraciones conlleva que el presidente Colom no ejercerá la facultad que le confiere el Artículo 183, literal r), de la Constitución, cuya supresión, por cierto, fue pactada en los Acuerdos de Paz.
Sin duda, la promesa de no conceder el indulto a los condenados a muerte tendrá sus repercusiones, sobre todo en el ámbito internacional, ya que en el mundo está prevaleciendo el criterio abolicionista, que platea la abolición de la pena de muerte. De hecho, nuestra Constitución contiene el espíritu abolicionista, ya que establece: El Congreso de la República podrá abolir la pena de muerte.
La promesa de no conceder exoneraciones es muy interesante, porque tradicionalmente todos los gobernantes han echado mano de esta potestad constitucional, a través de la Secretaría General de la Presidencia. Sin duda esto le permite al Presidente conceder privilegios, favores y dispensas a granel y, por consiguiente, en torno a dicha facultad se ha generado un patético tráfico de influencias. En todo caso, el presidente Colom también debería comprometerse a hacer públicas las exoneraciones concedidas por los gobernantes anteriores, para que se conozca quiénes fueron favorecidos y por qué. Ojalá que también se comprometiera a que esta facultad privilegiante fuera expulsada de la Constitución.
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1 comentarios:
Juanpa Escobar: (2008-02-18 05:31:39 horas)
La promesa de no conceder exoneraciones impositivas está buena para que haya disciplina y seriedad. Ahora, también deberá, no prometer, sino expulsar de la administración pública y ordenar acciones legales contra las personas que decidieron que PRESCRIBIERAN las megaevasiones impositivas de los Cárteles y Monopolios que en su momento denunció el diputado Taracena. Son MÁS DE 5 MILLARDOS de Q. que hubieran servido para salvar miles de vidas, educar cientos de miles de niños y evitar la muerte de muchísimas personas que fueron atacadas por las maras.
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