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Los creadores del Centro Cívico, específicamente en el Banco de Guatemala, integraron arquitectura moderna con disciplinas plásticas, logrando una unidad estética de valor incalculable expuesta a los ojos de todos los guatemaltecos. La labor pictórica y escultórica ha quedado introducida en el cuerpo arquitectónico del edificio formando parte de él, siendo que al retirarse, este se desintegraría y viceversa, si los murales se despegasen, perderían su sentido como valores independientes, tal como expresa Jorge Montes, uno de los arquitectos encargados de la obra, en su artículo “Centro Cívico, un corazón en la ciudad”.
“El Centro Cívico fue una gran responsabilidad para don Roberto, creo yo.” comenta Max Leiva, escultor, quien conoció de cerca tanto a Vásquez como a Goyri. “La problemática de las fundiciones de la época debe haber representado un reto para los artistas”.
“González Goyri trabaja con la armonía de la imaginación y del cálculo… resuelve el problema de la luz y de la sombra que se crea con el relieve… divide en tres partes la altura del mural y no le da el mismo grosor a los relieves, así como a la medida de las formas… el grosor de los relieves es variable, de 5, 8 y 12 centímetros, y las medidas de las formas de 12, 20… la mayor de 40 centímetros, en la parte más baja”, comenta Irma Lorenzana de Luján, reconocida licenciada en Arte en su tesis “El mural en Guatemala”.
El Proceso
Los murales ubicados en las fachadas oriente y poniente están hechos de concreto. Estos se fundieron in situ utilizando formaletas de madera a forma de molde para contener el cemento. Los moldes se colocaron a la vez que se realizaba la fundición, y luego del vaciado se retiraron las formaletas, obteniendo como resultado que el relieve fuera parte de la pared misma. Al observar de cerca se puede apreciar la forma natural del proceso de fundición.
“Junto con Dagoberto Vásquez, fueron los pioneros en lograr una obra pública de tal relevancia. El Centro Cívico es algo que todos tenemos en mente, al igual que el IGSS, el Tecún Umán y los relieves del IGA”, comenta Max Leiva. ”En conclusión, para mí González Goyri fue un escultor. Su pensamiento y su dinámica eran escultóricos, junto con la genialidad de sus piezas que lo hicieron un artista completo”.
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