Un plan de acciones para promover la inversión en el país.
José Alejandro Arévalo
La evolución más reciente de la economía norteamericana y mundial están impulsando expectativas más pesimistas sobre el desenvolvimiento económico en el futuro cercano; este y el año próximo.
Nubarrones que presagian tormenta provienen de Estados Unidos de América (EE.UU.), porque en enero perdieron 17 mil empleos no agrícolas, 27 mil en construcción y 28 mil en la industria.
Mientras, el índice del sector servicios fue el más bajo desde 2001, anticipándose nulo crecimiento para este trimestre, acumulando quebrantos crediticios por la crisis hipotecaria.
A nivel mundial todas las revisiones de crecimiento económico son a la baja y el Banco de Guatemala (Banguat) ha empezado a reconocer el posible impacto en la economía del país.
El propio Banguat está en el dilema de frenar su política monetaria procíclica de los últimos años, que fue de expansión crediticia para favorecer el crecimiento y empezar a prevenir las presiones inflacionarias, o bien continuar con la misma política, que ahora se volvería contracíclica a fin de suavizar la predecible caída del ritmo de crecimiento económico nacional, como lo está tratando de hacer el Gobierno de EE.UU. con la reducción de la tasa de interés y la devolución de impuestos, pero con el riesgo de volver a exceder la meta inflacionaria e incumplir con su objetivo fundamental: promover la estabilidad de precios.
Es una decisión que está en manos de la Junta Monetaria, en la que el nuevo Gobierno, por medio de los ministros de Finanzas, Economía y Agricultura, puede influir en la orientación de la política monetaria para compatibilizarla con la política económica gubernamental. No creo que debiera perderse de vista la misión primordial del banco central, aunque deben reconocerse los nuevos desafíos y tener una visión más holística e integradora de la economía, buscando coherencia entre políticas: monetaria, fiscal, comercial, laboral, etcétera.
Más que seguirnos preocupando, debemos pasar a ocuparnos en un plan de acciones que, identificadas las previsibles circunstancias que pueden llegar a impactar al país (menor crecimiento de las exportaciones, menor influjo de remesas, menor inversión extranjera directa), promueva más inversión privada local y pública nacional, de preferencia generadora masiva de empleos, aprovechar otras oportunidades y nuevos mercados, concluir el proceso de modernización del marco económico, mantener un cuidadoso manejo de las finanzas públicas y asegurar una estricta supervisión financiera. Ocuparse y no solo preocuparse.
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