El reciente lanzamiento del vino Santo Pecado, elaborado por la bodega argentina Dominios del Plata en alianza con Ricardo Arjona, tiene un trasfondo más allá del imán publicitario del cantautor guatemalteco.
El paladar de los guatemaltecos se ha sofisticado y tomado gusto a la bebida, el consumo de vinos importados se ha cuadriplicado en los últimos diez años.
Según las estadísticas comerciales del Banco de Guatemala, las importaciones de vino crecieron de US$1.2 millones en 1994 a US$6.8 millones en 2007.
Hugo Salvestrini, gerente de marca de la casa chilena Undurraga, quien arribó ayer al país para lanzar la nueva línea Aliwen, señala que en los últimos diez años ha crecido el consumo de vinos en Guatemala, lo que los atrae a lanzar nuevos productos en el mercado local.
El mercado ha crecido un 20 por ciento anual desde hace cinco años, impulsado por una mayor demanda de la clase media que ha adquirido el gusto del vino, “antes se creía que solo los ricos tomaban vino, pero esto ya no es así”, celebra Pedro García, gerente de mercadeo de Alcazarén, además de una mayor oferta, hace diez años se distribuían en el mercado unas 15 marcas, actualmente se comercializan más de 100 variedades de vinos importados.
Además, el paladar de los consumidores se ha vuelto más exigente. Ya no solo consumen vinos jóvenes, ahora demandan productos de reserva y variedades que han pasado por la madera, hasta un poco de vinos añejados por roble, y están educando más el paladar, agrega García.
Los preferidos de los guatemaltecos son los vinos chilenos, que ya acaparan el 41 por ciento del mercado local, seguidos por los españoles con una participación del 23 por ciento y los vinos estadounidenses con nueve por ciento del mercado.
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