A mediados de la semana pasada, la bancada de diputados del Partido Unionista (PU), cuyo dueño es el alcalde de la Capital, Álvaro Arzú, valiéndose de todos los medios, influencias y vinculaciones impidió que el Congreso aprobara el proyecto de ley mediante el cual se dirimía el conflicto limítrofe entre los municipios de Guatemala y Santa Catarina Pinula.
Respecto de los conflictos de límites entre municipios, el Artículo 24 del Código Municipal establece que: los conflictos derivados de la falta de definición en los límites existentes entre dos o más municipios serán sometidos por los concejos municipales afectados a conocimiento del Ministerio de Gobernación, que dispondrá de un plazo de seis meses para recabar los antecedentes que aquellos deberán proporcionarle y el dictamen del Instituto Geográfico Nacional (IGN), completar los estudios, informaciones, diligencias y demás medidas que sean necesarias, con base en las cuales emitirá opinión, y lo elevará a conocimiento del Presidente, para que, si así lo considera, presente a consideración del Congreso la iniciativa de ley correspondiente, para su conocimiento y resolución.
A principios del 2006, el IGN dictaminó que las colonias El Pilar, Agua Bonita, La Montaña, El Mirador y San Rafael (ubicadas en 360 hectáreas de las 400 en disputa) pertenecían al municipio de Santa Catarina Pinula.
El IGN entregó su dictamen al Ministerio de Gobernación, como correspondía, y este, a su vez, emitió opinión en el sentido de que lo dictaminado por el IGN era lo correcto. Seguidamente, el Ministerio de Gobernación elevó el asunto a conocimiento del Presidente de la República y este, con fecha 6 de marzo del 2006, remitió al presidente del Congreso el proyecto de ley por medio del cual se fijan los límites entre los dos municipios.
El alcalde Arzú se resiste a someterse al procedimiento que establece el Código Municipal, a pesar de que en el pasado ha exigido su cumplimiento con vehemencia. La cuestión de la delimitación está clarísima como el agua, y lo procedente es que el Congreso, con apego a los dictámenes emitidos por las autoridades competentes, fije los límites entre los dos municipios en aras de la certeza jurídica, la cual, se confirma una vez más, le importa un comino a Arzú.
Ya es tiempo de que Arzú deje de hacer su soberana voluntad en el sector público. Ojalá que los diputados se amarren los pantalones y fijen los límites entre Guatemala y Santa Catarina Pinula, con apego a lo dictaminado oportunamente, le pese a quien le pese y le cuadre a quien le cuadre.
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