Sandra Pérez, la empleada que trabaja en nuestra casa, llevó a su hija a la emergencia del hospital San Juan de Dios. Escucharla contar lo que sucedió ahí es un relato indignante. Ella llevó a su hija de 20 años, Verónica Alejandra Andrade Pérez, en un taxi casi inconsciente hasta la puerta de la emergencia. Una auxiliar de enfermería la obligó a salir amenazándola a gritos con llamar a seguridad. Pasó más de media hora sin que nadie le diera noticias hasta que Verónica apareció ¡descalza y todavía con los labios amoratados en la puerta! “Le dije al doctor que el cuerpo empezaba a hormiguearme. Entonces él me respondió: ya estás bien, bajate de la camilla. Tomáte una coca y la próxima vez no te enojés”, relató Verónica. Ni siquiera supieron quién les había atendido, si debía tomar algún medicamento porque no le dieron ni un acetaminofén. De nada sirven las rondas que el Vicepresidente hace a las emergencias de los hospitales en la madrugada, tampoco los esfuerzos del Ministro por “racionalizar el presupuesto” o los cabildeos para aumentarlo y equipar los hospitales si médicos y enfermeras como los que atendieron a Verónica son indiferentes al dolor de sus pacientes. Ahora me parece tan risible el lema del Ministerio de Salud. “Servimos con calidad, calidez y cobertura”.
No nos ensañemos con el vicepresidente que el trata de hacer lo mejor que puede, y no le demos la espalda, que suficiente es que la vocera de doña Sandra, practicamente lo llame mentiroso, al contradecir algo que el ha dicho. Ya les sirvió, ya no necesitan votos, pero no por eso deben botarlo.
Ibrahim Ayad: (2008-02-23 08:08:49 horas)
Disculpen como soy de necio pero vivimos en un estado colapsado que necesita ser refundado. Alá es grande.
2 comentarios: