Todavía conserva un espacio preferente en mi mente.
José Rodolfo Pérez Lara
Con toda modestia, comparto hoy con mis lectores que la “inquieta” personalidad que me caracteriza provocó mi presencia en distintos centros de enseñanza a lo largo de mi niñez y juventud. Y gracias a ese “don de Dios” y dolores de cabeza de mis padres y mis seres queridos, hoy tengo la gran oportunidad de poseer la mayor riqueza que puede desear un ser humano, el valor de la amistad de una gran cantidad de seres humanos. Tuve el privilegio de asistir a la escuela Preparatoria en dos oportunidades, al Liceo Guatemala y al English American School, y por eso soy bilingüe. Pasé también por algunas retrancas en el Colegio América y, desde luego, infinidad de clases particulares.
La amistad sincera de una gran cantidad de compañeros se ha confirmado a lo largo de mi vida y se deja sentir cuando llega el momento.
Quiero referirme hoy a nuestro catedrático de Filosofía del último año de bachillerato en el Inglés Americano: Jorge Alonso. Recibí el pasado sábado un tomo del trabajo que ha desarrollado con todo esmero a lo largo de su vida. La pasta dice: “Jorgín y Carmelú”, y se refiere primordialmente a cómo estas admiradas personas han llevado a la práctica con excelencia los temas que forman parte de los conceptos filosóficos que tratan Aristóteles, Platón, Santo Tomás de Aquino, San Agustín, Immanuel Kant y René Descartes, para mencionar algunos.
La introducción que refiere el documento es celebrar su llegada a los 50 años de casados con una misa de acción de gracias. Los que hemos tenido la suerte de disfrutar del cariño de tan insigne maestro no podemos dejar pasar desapercibido este memorable acontecimiento, pues somos fieles testigos de lo escrito en el libro de la existencia de esta ejemplar pareja, cuyo fruto es una familia digna de reconocimiento. Todavía conservan un espacio preferente en mi mente las palabras que dijo Julio Roberto Aparicio Illescas, en representación de los graduandos de bachillerato: “... y nunca olvidaremos a don Jorge Alonso...” En ese momento, muchas facetas de don Jorge nos eran totalmente ajenas y él tenía mucho por recorrer.
Este espacio ocupa la bicoca de dos siglos: el XX y el XXI. Quién iba a pensar que este señor con su modestia nos iba a dar un tremenda lección real de filosofía. Lo que debe ser la vida: amor acompañado de agradables emociones y sensaciones, lleno de pensamientos de sabiduría, conocimiento, conciencia y pensamiento.
1 comentarios: