Los desafíos de la seguridad son ingentes y ya no son nacionales. Se ha disuelto el viejo vínculo entre soberanía y seguridad nacional. La inseguridad de un Estado es contagiosa. Nadie puede ser indiferente a un techo que se incendia, especialmente si la alarma ocurre a la vecindad.
Ni siquiera la megapotencia de nuestra época –EE.UU.– puede aislarse, porque haría un mundo más caótico y la ingobernabilidad atenta contra su propia seguridad. Los aparatos estatales vuelven reiteradamente a la vieja fórmula de establecer controles y levantar muros, quizá debido a que no conciben otra manera de transmitir una indispensable sensación de seguridad a sus sociedades. Pero en el fondo deben saber que resulta un esfuerzo y un gasto inútiles.
Y es que el tema de la seguridad de las naciones es, sobre todo, un asunto de delincuencias muy poco definidas, y al que ya dimos carta de normalidad en las grandes ciudades. Nos cuesta admitir que la criminalidad tiene un matrimonio hilarante con la economía. Es un tremendo motor de acumulación originaria, como diría Marx. En economías deprimidas no hay inseguridad. Digo, las bandas criminales son capaces de desatar un boom económico en una ciudad o región anónima, pero no lo hacen en paz, migran y se estacionan con la metralla bajo el brazo. No conocen otro lenguaje eficaz para fundar sus reglas.
¿Significa todo esto que estamos condenados a un estado de sitio de hecho, donde ni siquiera reconocer ese dato garantiza la vida ni los bienes? Me parece que no. La invitación, más bien, es a emprender una gran mudanza de nuestra perspectiva sobre la seguridad. Los conceptos y prototipos tradicionales ya no ayudan a ver ni a entender. Sigo oyendo los nombres de los viejos capos como si las dos o tres décadas transcurridas hubieran dejado intactos su edad y estatus. Mario Puzo supo contar la historia: con El Padrino I nos enseñó la génesis, pero hubo necesidad de otros capítulos para entender el florecimiento de Las Vegas y los impulsos detrás de los grandes poderes mundiales.
Quiero decir, la seguridad debe tratarse desde una visión política, construida a través de muchas disciplinas, incluidas la economía, la antropología, la psicología social y las relaciones internacionales. No vale la política preventiva de seguridad si antes no se definió y se hizo un recorrido sobre el entorno de la amenaza. Y un Estado no lo puede hacer solo, necesita coaligarse.
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5 comentarios:
manuel perez: (2008-02-25 16:26:33 horas)
El articulo es al parecer el inicio de una discusión más amplia en el sentido, de cómo el estado como ente y sus órganos pueden coadyuvarse para buscar formulas de solución a este problema, en relación al señor Carlos Aldana, (me imagino el ex ministro de defensa), creo que a mi poco entender considero 1) Las fuerzas armadas deben estar al margen de la seguridad interna, porque las dimensiones de las doctrinas entre el ejercito y la policía son diferentes, (hay que mantenerlas así) no se necesita una militarización de la sociedad, si una profesionalización de la policía, no un mejor equipamiento armado, sino de una preparación multidisciplinaría, ¿como responder en acciones especificas?, que le permita ganar la confianza entre la ciudadanía, y restarle áreas de acción a la delincuencia, (ahora el miedo al delincuente, es igual al miedo a la policía) con un eficiente sistema judicial, que no solo implique unos jueces diferentes a los de ahora, sino un sistema carcelario que obligue a los delincuentes a ser productivos y a reconciliarse con la sociedad, será un caso a largo plazo no hay duda pero el primer paso puede ser esta valiosa discusión, 2) no se puede hablar de regionalizar el tema de la seguridad, porque cada estado tiene sus propias raíces de la inseguridad, aunque se parezcan, no podemos decir que las maras de el Salvador, Nicaragua, u honduras tienen las mismas causales, aunque sea mínima difieren, y por lo tanto su solución también difiere, por lo que si hay necesidad de coordinación debe ser en temas puntuales, no queremos que la delincuencia también, se regionalice y ahí si estamos fregados seria meternos en un problema de difícil solución, y por los recursos del “norte” veámoslo que esos recursos no son para solucionar el problema de la seguridad, es para marcar influencia, veamos el caso de Colombia y recientemente México, al firmar el plan México (que le llamaron posteriormente Mérida por la mala experiencia en Colombia) la respuesta del crimen fue contundente no solo contra las instituciones del estado, sino contra la ciudadanía en general, regionalizar la seguridad, seria simple y llanamente abrir las puertas a lo desconocido especialmente con Estados Unidos a la cabeza, quien lo único que busca es vender sus armas y vamos MANO DURA, seria buscarnos enemigos gratis llamar la atención a males más grandes, necesitamos seguridad, con enfoque social, con empleos, con escuelas, con orientaciones vocacionales psicológicas de integración familiar. La industrialización del país, pero una verdadera industrialización y no creación de más venta de comida y servicios, que no solo genere empleo y fuentes de trabajo sino una economía interna.
carlos aldana: (2008-02-25 13:06:16 horas)
Este comentario, me trae a memoria todo el espaviento que hicieron los grupos de izquierda y de la misma sociedad civil cuando nos visito el secretario de defensa de usa (marzo 2005), cuando se dio a esa visita por parte del ministerio de la defensa de esa epoca, un enfoque de preocupación de washington por visualizar la seguridad regional como una forma de interpretar (integral) el futuro inmediato de la inseguridad de hoy que no hemos sido capaces de superar. Yo lanzaría las preguntas a Edgar Gutierrez, hoy, 1. ¿será que las fuerzas armadas deben seguir al margen de la seguridad?, 2. ¿en lugar de estar hablando de reinventar la seguridad del país, porque no hablar de seguridad regional (integral) (C.A.) de una vez y aprovechar los recursos que como región podríamos captar del norte?, 3. ¿porque no darnos cuenta del efecto que va a tener sobre centro america el desarrollo de la iniciativa de Mérida y el ya gastado Plan Colombia?. Tiene razón en su artículo, el concepto de seguridad debe de reenfocarse, pero a parte de ser integral, debe ser regional más que nacional.
Buen artículo, muy atinado creo yo con toda modestía, este tipo de artículo critico-constructivo ( propósitivo) deberían ser leídos y tomados en cuenta por quienes tienen bajo su responsabilidad la elaboración y ejecución de políticas de seguridad, comparto el criterio de que la base para un adecuado tratamiento de la criminalidad parte de la producción de inteligencia técnica y multidisciplinaria; la simple represión solo sirve para dar sensaciones momentaneas de aparente tranquilidad y siempre van al fracaso.
Jorge Torres Giron: (2008-02-25 05:27:30 horas)
Totalmente de acuerdo. Por eso Centro America avanzo en la Seguridad Democratica y luego el hemisferio con el concepto muldimensional de la seguridad. O sea un concepto integral.
Lo podremos alcanzar con planes de corta duración, represores y sin visión de futuro??
Otto R. Menéndez: (2008-02-25 01:33:26 horas)
No cabe duda que la “violencia” es un fenómeno mundial y hay que tomar medidas multidisciplinarias y multinacionales. Pero la local no se aminora sólo con el enfoque de "mano dura" que hace el actual gobierno. Requiere también "inteligencia".
5 comentarios: