Buscarán refugio en la informalidad laboral para subsistir.
Hugo Maúl R.
“La probabilidad que uno de ustedes encuentre un empleo formal, donde goce de las prestaciones de ley, tenga cobertura social y gane el salario mínimo, es de menos del 50 por ciento. Es decir, la mitad de ustedes tendrán que buscar formas alternas de ganarse la vida”. Cifras difíciles de digerir para un grupo de jóvenes que sueña con graduarse de bachilleres y conseguir un trabajo. El grupo en cuestión eran unos diez jóvenes de quinto bachillerato que conocí en Guastatoya. Aunque estaban conscientes de lo difícil que es conseguir un trabajo formal, no lo estaban acerca de que la mitad de ellos tendría que buscar refugio en la informalidad laboral para subsistir. Y aunque parezca paradójico, estos jóvenes están en una mejor situación que la mayoría de los individuos en su generación. En el caso de quienes solo han recibido la educación primaria, el porcentaje de informalidad es mayor al 80 por ciento. Es decir, solo 2 de cada 10 individuos logran obtener un trabajo formal. Situación que se agrava aún más mientras menor es el grado de educación de la persona.
Sabiendo que la mayoría de la población termina autoempleándose o creando micros y pequeños negocios, y que esa proporción crece en la medida que menos educación formal tiene el individuo, sería muy importante considerar el papel que podría jugar la educación no formal en todo este fenómeno. Sobre todo, la importancia de una política de capacitación para el trabajo, enfocada especialmente hacia jóvenes y población de escasos recursos. En esta materia, el reto es tan complejo y de tan grandes dimensiones, que se hace necesario pensar en una reforma institucional alrededor del tema. Desde la creación de un mercado de capacitación flexible, competitivo y de calidad, capaz de hacer frente a lo diverso y amplio de la demanda, hasta una separación de las funciones de regulación y prestación de servicios por parte del Estado. Además de la creación de programas de becas-préstamo, organizados alrededor de las demandas laborales existentes, que pudieran ser utilizados por los jóvenes que ingresan al mercado laboral, así como la promoción del aumento de la cobertura y calidad de la educación no formal para la población de mayor edad. No se está hablando de condenar a nuestra población al empleo informal, sino de reconocer que, en el corto y mediano plazo, será muy difícil transformar esta característica estructural del país. Y que, en lugar de dejar a estos millones de personas al margen de la construcción de capacidades para el trabajo, ganaríamos más todos si ellos pudieran capacitarse en temas que les permitieran ser más productivos.
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2 comentarios:
sergio licardie V.: (2008-02-25 11:55:34 horas)
Galich lo dijo hace muchos años. Mi hijo Ba chillar, porque no sabe nada y sale de nada. La profunda angustia de una cabeza tan brillante tiene su razón de ser. Educamos bajo el principio de lo importante darlo al último y el último es después de 12 a 20 años de escuela. Es un proceso demasiado largo placista y muy caro. De 10 que entran a primaria la terminan 4, si le seguimos con el proceso tendremos que llegar a que de 100 de primaria, la universidad, tal vez la terminen 3 o 5. Cuando terminan se inscriben 6 meses en computación o algún cursito (ahora diplomados) y a eso se dedican el resto de sus vidas. La capacitación para el trabajo es muy importante y eso lo sabemos todos. También sabemos que la escuela no lo enseña. Es necesario cambiar el modelo educativo, lo digo todos los días como ir a misa de 6, debemos incorporar los conocimientos del trabajo a la escuela. Si el niño solo va a estar un año no debe salirse indefenso, los de 6 años no saben leer o no entienden, menos aritmética, cuando los califican internacionalmente, y, no por sus maestros. Una niña indígena que sepa tejer se gana la vida pero la escuela la considera analfabeta, no puede trabajar en el gobierno, ni lo necesita, porque no tiene la primaria. Al que está capacitado para trabajar deben OTORGARSELE LOS CREDITOS ESCOLARES DE ACUERDO A SU CAPACITACIÓN, sin tanta discriminación y demagogia. El día que valoremos que una lengua, un idioma, una capacitación son herramientas de trabajo y las incorporemos, veremos que no estamos tan atrasados. Estoy contento porque de mis locas ideas el Vicepresidente ya me hizo caso. Tengo más de un año de decir que el agujero de la zona 6, no hay que tirar el dinero al barril político sin fondo, que se indemnice a los vecinos, les compren su terreno y se construya un parque con ese pistío. El superó mis conceptos, así que léanlo. Estamos ahora con la necedad de tener un modelo nacional de escuela no copiado ni impuesto. Seguimos con la transformación social del crédito al consumo familiar.
ROBERTO LOPEZ PORRAS: (2008-02-25 08:26:26 horas)
Es una realidad la falta de plazas de trabajo en el sector formal y por ello los estudiantes que salen del Bachillerato o títulos intermedios, buscan en el sector informal las oportunidades, sin embargo en Guatemala no se ha comprendido que se requieren Institutos Técnicos con carreras para la industria donde los jóvenes puedan graduarse en una carrera técnica. Los institutos técnicos vocacioneles son un necesidad que no solo vincularía con visiópn a la actividad productiva formal con el mercado de mano de obra calificada, sino que llenaría el vacio de oportunidades que la juventud ahora no tiene, especialmente en la provincia. El Intecap, aunque cubre una necesidad vocacional, no está hecho para cubrir la enorme potencial demanda de carreras técnicas que hay en el país y el Instituto Técnico Vocacional que el Dr. Imrich Fishman, ayudó a crear, es una gota de agua en el mar de las necesidades de preparación técnica del país.
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