En las últimas semanas, he observado como el alcalde Álvaro Arzú se ha defendido sobre los señalamientos que le ha hecho este matutino a su administración. Ya sea él o sus asesores quienes respondan, esta clase de ejercicios cívicos son un ejemplo a seguir para los demás miembros del Gobierno, ya que denota la preocupación de los funcionarios hacia los medios de comunicación y la opinión publica. Me recuerda a una afirmación que hizo un catedrático en su oportunidad: un Estado no es moderno por la tecnología que posee, sino por el manejo de las relaciones sociales (aquí se incluye la relación Gobierno–sociedad civil) que maneja. Sigan fiscalizando a los entes de poder, es el único camino hacia la libertad y soberanía del país.
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