El cantautor cubano se presenta hoy por primera vez en Guatemala.
Gabriel Arana Fuentes
Ampliar imágenFoto:
Jesús Alfonso
Silvio Rodríguez visita por primera vez a Guatemala con un concierto el 28 de febrero.
En los últimos días se habla mucho de la nueva trova cubana y, por supuesto, de Silvio Rodríguez, que se presenta este miércoles en la ciudad por primera vez en concierto. Me pregunto: ¿cómo se vive aún esta música –tan ligada a cierto espíritu de insurrección y protesta durante los años setenta y ochenta– en el imaginario colectivo musical guatemalteco? Me embarco, entonces, en la empresa de averiguarlo.
Primero, busco asesoría sobre el tema y decido escribirle a Rony Hernández (músico guatemalteco que vivió la Nueva Trova en su apogeo) para que me indique o me marque un rumbo en este tema. Para él, la trova no se puede catalogar como una música “que estuvo de moda alguna vez en Guatemala”. Lo cierto es que aunque ahora pareciera haber una especie de revival del género, el gusto por la trova tiene sus raíces en una época de represión militar y oscurantismo cultural:
“En Guatemala en la década de los años setenta y ochenta, era peligroso cualquier cosa que oliera a izquierda. Los temas de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés (en el caso de la Nueva Trova cubana), de Víctor Jara, Quinteto Tiempo, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, entre otros, se escuchaban clandestinamente. De hecho, conseguir sus grabaciones era difícil, se buscaban con cuidado, como en el caso de los libros”, comenta Hernández.
Y adjunta, “los trovadores generalmente cantamos música que se sale de los esquemas industrializados de la canción, ahora decimos ‘música trova’, su origen está en lo que solíamos llamar música de protesta. Silvio es uno de los exponentes de la trova más conocido a nivel mundial y no hay duda de la calidad de sus canciones. Es uno de los maestros que se ha ganado el respeto y la admiración de los guatemaltecos. En su música siempre se encontrará propuesta estética, poesía, armonía musical, pensamiento progresista. Silvio es un pensador universal, un revolucionario del arte y la cultura”.
La popularidad
Con esto me dirijo a la Universidad de San Carlos de Guatemala, lugar en donde aún se pueden encontrar pirateadas las obras completas de Silvio y de Pablo y en donde, según cierta tradición urbana, se encuentra el público natural de la Nueva Trova. El estudiantado de izquierda.
Me adentro en los pasillos de las facultades de Humanidades, Ciencias Jurídicas, Económicas e Ingeniería. Escojo 50 personas al azar para realizar un pequeña encuesta: ¿les gustan las canciones de Silvio Rodríguez? Muchos, lo más jóvenes, me responden: “No las conozco”, “no me gustan”, “no me llaman la atención”. Álvaro tiene 28 años, posee una pequeña tienda dentro de la Universidad, tiene el cabello largo y atiende su puesto, mientras escucha música en su iPod “me parece aburrida y deprimente esa música –dice–. No soy capaz de escuchar una canción entera de él. Quizás la melodía se rescate, pero en general no me gusta. Prefiero escuchar la música disco, esa sí no pasa de moda”.
De los 50 jóvenes encuestados, 23 negaron a Silvio. No lo conocen, nunca han escuchado sus canciones. El resto, por lo menos saben de quién se trata. “Hasta el momento está vigente, es lo mejor que hay entre tanta porquería como el perreo, el pop y la música electrónica, es algo diferente”, opina Héctor. “Sí, lo he oído, pero no soy fanático. Me gusta su música pero no la compro. Hay algo por lo que te identificas con la trova de Silvio, ese sentimiento de rebeldía”, comenta Carlos, mientras toca su guitarra. “Las letras son revolucionarias, son cosas que la música no tiene ahora. Ni la misma trova actual. La música de ahora te invita a que no te importe nada, pero Silvio, te invita a lo contrario. Te ayuda a ver la vida de otra manera, a que no te quiten tus derechos. Claro no en toda su música”, me dice Gustavo.
Las ventas
Martín se dedica a vender versiones pirata de software, videojuegos, películas y música. Le pregunto cómo le va con los discos de Silvio Rodríguez: “Mirá, Silvio se vende bien para la Huelga (de Dolores). Podés conseguir toda su música en un disco de mp3, por Q50. Sin embargo si lo querés más barato andá a la sexta, ahí lo vas a encontrar hasta por Q15”.
Gerson se dedica a vender pósteres y discos pirata por toda Guatemala. Viene de una gira de ventas por Jutiapa, Zacapa y Chiquimula: “Mirá, la banda si busca a Silvio, pero más que todo para estas fechas. Te puedo conseguir toda su discografía por Q10. Ahora no tengo porque se me acabó. Lo que pasa es que, allá en Jutiapa, la mara se está organizando para venir al concierto, y ahí se me acabó todo”.
Silvió Rodríguez. Hoy en concierto. Estadio del Ejército. 20:00 horas. VIP, Q650. Oro, Q460. Tribuna, Q250. Preferencia, Q160. General, Q80. A la venta en Radio Shack y en el sitio de Internet www.todoticket.com.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
13 comentarios:
luis yool: (2009-12-14 18:43:28 horas)
Silvio Rodriguez es lo mejor quien no conosca de su poesia no esta en nada es musica constructiva y te enseña a ver las cosas de otra manera y soy fan de su musica y eso que solo tengo como dos años de escuchar su poesia y tambien de varios trovadores
luis yool: (2009-12-14 18:41:31 horas)
Silvio Rodriguez es lo mejor quien no conosca de su poesia no esta en nada es musica constructiva y te enseña a ver las cosas de otra manera y soy fan de su musica y eso que solo tengo como dos años de escuchar su poesia y tambien de varios trovadores
Carlos Díaz: (2009-01-10 10:51:00 horas)
Arte y cultura resumen la obra musical de Silvio Rodríguez. En un mundo donde la comercialización de la musica ha opacado su significado, muchos estan influenciados en oir pendejadas en lugar de melodias. Lo que pasa que algunos ahora prefieren escuchar musica que se entienda a la primera y no usar el rasocinio para su interpretación.
Marco Antonio Cramona Igreda: (2008-03-03 16:34:07 horas)
No existe el arte por el arte ....es importante entender esto. Cada cual escribe o canta a que o a quien intereses comparte. Eso es aquí o en cuakquier parte del mundo o del universo. Silvio, como otros trovadores le canta a sus pueblos y los sueños y realidades. Frustraciones y conquista. Los artistas que se pintan de apolíticos tambien sirven a algun interès de grupo o de clases .
VIVA EL ARTE POPULAR
Marco Antonio Cramona Igreda: (2008-03-03 16:32:14 horas)
No existe el arte por el arte ....es importante entender esto.
Cada cual escribe o canta a que o a quien intereses comparte. Eso es aquí o en cuakquier parte del mundo o del universo.
Silvio, como otros trovadores le canta a sus pueblos y los sueños y realidades. Frustraciones y conquista.
Los artistas que se pintan de apolíticos tambien sirven a algun interès de grupo o de clases .
VIVA EL ARTE POPULAR
Alberto Chavez: (2008-02-29 08:41:49 horas)
a J de León su opinion no vale, basta con leer sus rancheros gustos musicales, se nota que habla solamente por las cosas que escucha ya que es lo que la mayoria de incultos maneja, seria bueno que educara su gusto musical lo puede hacer escuchando las canciones que interpreta Silvio.
Juan Rodriguez: (2008-02-29 00:13:54 horas)
Silvio por Benedetti
Por muchas razones, y hasta sinrazones, Silvio Rodríguez es un cantante fuera de serie. Cofundador, con Pablo Milanés, Noel Nicola, Vicente Feliú, Eduardo Ramos, Sergio Vitier (y aunque nadie sabe quién la bautizó así) de la Nueva Trova, ha aportado su indudable prestigio a un movimiento que revitalizó la canción cubana y la catapultó en el plano internacional. No obstante, aún dentro de un núcleo tan fermental, con el que siempre se sintió plenamente identificado, Silvio es un talante inconfundible.
Curiosamente, su voz no es cálida ni grave ni particularmente seductora, sino más bien aguda, de un timbre casi metálico y sin embargo frágil. Al escucharlo, uno llega a temer que en cualquier momento se le quiebre, y ese riesgo ( que en su caso no es deliberadamente buscado sino más bien lo asume como algo irremediable) también forma parte de su extraño atractivo. Con características que en cualquier otro cantante serían anticarismáticas, Silvio funda precisamente su carisma. Quizá el secreto resida en que siempre transmite una gran sinceridad, una honestidad a toda prueba, un no aparentar lo que no es, y, en estos tiempos de famas prefabricadas, de engendros de la machacona y mistificadora publicidad, esa actitud, a la que el público accede sin intermediarios, significa una bocanada de aire fresco en un ámbito, como el del espectáculo, por lo común tan especulativo como artificial.
Salvo en casos excepcionales, Silvio es autor de la letra y la música de sus canciones. Como en los ejemplos de Pablo Milanés, Chico Buarque. Viglietti, Serrat, Aute y no muchos más, esa doble autoría otorga a sus producciones una unidad esencial. Sean o no el resultado de un desarrollo paralelo, letra y música aparecen como gemelas (jimaguas, diría en Cuba), copartícipes en el acto de la parición. Fundamentalmente, las letras de Silvio, sobre todo las que crea a partir de una duramente adquirida madurez, tienen un nivel textual tan afortunado que (algo no demasiado frecuente en los cantores populares) conservan su validez política aun sin el básico soporte de la música. Alguna vez he sostenido, y su trayectoria posterior corrobora ni diagnóstico marginal, que Silvio es un poeta que canta, y más aun: que es uno de los poetas más talentosos de su generación.
Siempre recordaré como conocí a Silvio y a Pablo en La Habana, allá por el año 1966. Era mi primera visita a Cuba. Unos amigos me habían invitado a cenar en su casa y me anunciaron que más tarde vendrían dos cantantes muy jóvenes, todavía casi desconocidos. Por fin llegaron con sus guitarras y cantaron cinco o seis canciones cada uno. Tuve la rara sensación de que asistía a un viraje importante de la canción cubana: por un lado estaba presente la tradición trovadoresca, y por el otro una propuesta asombrosamente innovadora, que transformaba, enriqueciéndolos, los ritmos heredados e insertaba en las letras un sentido tan comunicativo como el de la poesía conversacional, entonces en pleno desarrollo en América Latina. Varios años después, escuchándolos de nuevo en textos y música de más rigurosa factura, les pedí que cantaran aquellas letras primigenias que les había escuchado en el 66. Pero no las recordaban. Lo cierto es que en ese lapso habían creado tan frenéticamente nuevos cantos, que aquellos iniciales, tan importantes para mí, habían sido cubiertos por su propio olvido.
Este libro de Joseba Sanz tiene un valor inapreciable: inserta la obra del cantante en su vida, las sigue a ambas paso a paso, estrofa a estrofa. No es sólo una cronología ampliada, sino un curriculum espiritual, una efemérides de estado de ánimo. Por primera vez el oyente de Silvio podrá aquilatar no sólo una ruta artística sino también un recorrido vital. Podrá comprobar así que el mayor compromiso (palabra hoy tan subestimada por la dejadez postmodernista) de Silvio es con la vida, a la que no canta de lejos sino metida en ella hasta en los tuétanos. Participando en la campaña de alfabetización, embarcando hasta África en el barco pesquero Playa Girón, empuñando un fusil para defender su Revolución, arriesgando su vida en Angola, cantándole al amor desde el amor, aprendiendo a tratar de igual a igual a las mujeres de su vida, creciendo con sus hijos, la trayectoria de Silvio es el hilo conductor de su canto, y cuando los públicos, leales y fervientes, de cualquiera de los tres mundos, lo aplauden con denuedo y naturalidad, no sólo están premiando su arte, también su coherencia, su fidelidad a la Revolución y a sí mismo, su capacidad de trabajo y su rigor, su calidad humana. Silvio nunca será un mito; no viaja con su pedestal a cuestas. Sus públicos lo saben y tal vez por eso lo tratan como a un querido y sencillo compañero, que les canta y les dice las felicidades y las desdichas que ellos también quisieran cantar y decir tan entrañablemente como él.
Mario Benedetti
No hay mas que agregar.....
marco canales: (2008-02-28 14:34:03 horas)
respeto la opinion de los demas pero poetas como esa trova jamas van a nacer,claro hay muchos mas igial a ellos.saludes
Paul Bazp: (2008-02-28 11:22:22 horas)
Comentarios ideológicos, al estilo Minondo: todo lo identificado con socialismo no tiene valor.
Silvio es un poeta y músico, cuyo trabajo va a sobrevivir el debate político.
A de león:
aplique los principios del mercado a usted misma - se ve que simpatiza con ellos. Si la gente no viera valor, no asistiría, verdad?
Respecto a criticar a Silvio, usted no tiene recursos, ni intelectuales ni literarios, cuando se ve que la música que admira es la de Cornelio Reyna, vayase a los foros de música ranchera.
jessica de leon: (2008-02-27 16:36:02 horas)
Y algo más: un espectáculo "de izquierda" a precios DE EXTREMA DERECHA. Excluyentes y discriminadores. Si no, por qué no cobrar una única tarifa popular para todos los asistentes?
Qué héroe de la trova de lujo que tenemos...
jessica de leon: (2008-02-27 15:54:09 horas)
Con respecto al espectaculo de Silvio considero varias cosas:
1. Es irónico que se presente en el estadio del Ejército!
2. Después de tantos años de fumar en cadena, dudo que le quede algo de voz.
3. No olvidar que Silvio ha vivido su carrera al servicio de Castro, componiendo canciones-propaganda y disfrutando de un alto nivel de vida, impensable para los demás cubanos, gracias a su "servicio desinteresado".
4. Viste Levis, calza Nike y fuma Marlboro. El embargo no funciona para él?
Como dice la canción, es hora que nos caigamos de la nube en que andamos en cuanto al famoso Silvio. No vale la pena ir a verlo.
jim-bo: (2008-02-27 08:57:58 horas)
Un ejemplo diáfano de cómo NO se debe escribir un artículo de prensa. Superficial, tendencioso, irrelevante y con faltas gramaticales. Una pena que la trova reciba este trato...
jim-bo: (2008-02-27 08:39:55 horas)
Un ejemplo meridiano de cómo NO debe ser un artículo de prensa. Superficial, desdeñoso e irrelevante. Una pena...
13 comentarios: