Esta escuela queda lejos, como tantas otras. Primero hay que viajar muchas horas por tierra, como ocho, quizá. Luego, subirse en un cayuco bautizado “la cirenita” (con C) para recorrer kilómetros bajo hojas gigantescas y bejucos, con ese silencio que generalmente acompaña los ríos. Por último una caminata cuesta arriba que con el lodo pegajoso se vuelve más tortuosa. Hace calor. Al llegar casi sin respiro, está el maestro con los niños esperando la visita, como 50, tal vez. De diferentes edades y tamaños, están haciendo sumas y algunas letras del abecedario en unas grandes hojas de plátano con una ramita afilada. No hay cuadernos. El maestro abre un libro de texto desvencijado, demacrado, anciano, que los niños felizmente comparten. En esa página hay unas figuritas, los servidores públicos, creo. Como si lo hubieran ensayado muchas veces, pregunta con voz de cantante: “A ver niños, ¿qué hacemos en caso de incendio?” Los niños responden al unísono: “¡Llamamos a los bomberos!” Luego, con una sobredosis de entusiasmo se repite la función: “¡Llamamos a los bomberos!”. Pero, como es propio de nuestras distancias: ¿Y el teléfono? ¿Y las tuberías de agua? ¿Y las motobombas? ¡Y los bomberos!
La educación intercultural bilingüe, tristemente desarropada y casi olvidada, es aquella que impide que esta historia ocurra, una y otra vez. Es la que respeta las condiciones diversas que vive la niñez en países como el nuestro. La que dignifica pensares, sabores, amores y sentires que llevan los niños como única referencia de la vida, ahí mismo donde dicen que habita el corazón. Es partir del profundo aprecio por el idioma y la cultura. La educación debe ser continuidad del hogar, fortalecer identidades, fomentar pertinencias y reafirmar pertenencias. Si imponemos en los niños elementos tan ajenos, el esfuerzo será únicamente causante de frustración. Mayor deserción y “repitencia”. Cuando enseñamos con elementos propios de la vida cotidiana, el aprendizaje es llano y feliz.
Respetar las formas de vivir la vida y las maneras de ver el mundo es un derecho de los niños, no un privilegio. Es fortalecer la raíz de cada uno para que sus ramas crezcan sanas, fuertes y alcancen horizontes, entonces aprendan otras lenguas y cosas del mundo. “Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón”, ¿La concibe usted? Paliar olvidos: ¡el reto de la educación!
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
4 comentarios:
carlas Sánchez: (2008-02-27 17:33:40 horas)
Excelente artículo, lo comparto y agrego, hasta cuando nuestro país continuara rezagado en temas educativos, al contar con autoridades en el Mineduc, que no den continuidad a tantos proyectos que se han iniciado pero en el cambio de gobierno los suspenden.
carlas Sánchez: (2008-02-27 17:15:32 horas)
Excelente artículo, lo comparto y agrego, hasta cuando nuestro país continuara rezagado en temas educativos, al contar con autoridades en el Mineduc, que no den continuidad a tantos proyectos que se han iniciado pero en el cambio de gobierno los suspenden.
Ibrahim Ayad: (2008-02-27 08:43:14 horas)
Y que hacer con los jovielitos...?
manuel perez: (2008-02-27 01:03:42 horas)
Simplemente grande senora Anabella, cuando dijeron que usted estaba entre los posibles candidatos al ministerio de educación, por un momento el júbilo nos invadió (a mis amigos y a mi) saber que al fin alguien con tanta sensibilidad y sapiencia era considerada para el ministerio, pero claro, es mucho pedir, en los medios opinaron de muchos pero ¡ah! Nadie sabia de su hoja de vida, será que en nuestra sociedad se necesita tener un historial, podríamos decir particular para ser conocido, claro, hay que ver el estado bajo el lente comercial, eso incluye por supuesto la educación, mientras sigan así las cosas veremos muchas escuelas como la descrita por usted, o como la “Nueva Esperanza” en Sumadito, el quiche donde la esperanza de educación que llega en forma de pedacitos de carbón y tablas.
4 comentarios: