No podemos pasar por alto, ni quedamos inertes y ser indiferentes, cuando alguien, en este caso Acisclo Valladares Molina, presenta su más enérgica condena al despilfarro por los constantes viajes al exterior de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, sufragados por todos los que contribuimos a fortalecer el erario para el desarrollo social y económico de nuestros pueblos carentes de educación, salud, vivienda y ahora seguridad. En este último renglón recae la constante crítica contra los operadores de justicia.
Ojalá que los sectores sociales organizados tomen en cuenta la luz amarilla de advertencia para frenar los viajes innecesarios de los magistrados, sobre todo por lo señalado, que los utilizan para estudios y/o paseos.
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