¿Y la inteligencia dónde está?, no solo hay que combatir a los delincuentes ya existentes, sino también a los que pueden surgir. La pobreza y falta de empleo abunda; los llamados “centros comerciales” tienen sus núcleos relevantes con juegos violentos, especialmente de asesinatos; los juguetes, incluidos los “inflables” que se perciben hasta en las ferias de poblados rurales, imitan las armas que matan; los asesinados y tirados en las cunetas, se ven como espectáculos y con indiferencia por niños de la mano o cargados por los padres; la competencia se estimula desde la escuela hasta en el deporte; y aún “hay más”. Una amiga me invitó a una exposición de pintura hecha por niños, en lo toral decía: “Las armas no son juguetes”.
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