Antes de pasar ante pelotón de fusilamiento, me gustaría que me concedieran la gracia de un último cigarrillo. Una petición que atenta, de acuerdo, contra la salud de mis conciudadanos, contra la moral pública, y que amerita, por supuesto, la pena que se me impone. Pero un poco de humo más, un poco de humo menos, supongo que no alterará la armonía y el orden de una de las metrópolis más sanas que la civilización haya conocido.
Fumar es un acto criminal. Parece ser que si no te asesinan en el transporte urbano, tenés serias posibilidades de caer fulminado por la nicotina que expele tu vecino de asiento en ese mismo bus, o en el restaurante, o en las salas de espera de las oficinas públicas. De sucumbir no te salvás, menos en esta ciudad, por muy aséptica que la quieran nuestros legisladores. Por lo tanto, por qué sólo perseguir a los matones o a los pistoleros, si también se puede perseguir a los fumadores. En este país lo que faltan son persecuciones. Prender un cigarrillo, recuerda, merece tanto o más la horca que sacar una pistola.
No se puede tolerar a los fumadores, ni siquiera en los baños públicos. Fumar es un placer solitario y estos placeres atentan contra la moral y la integración familiar y nacional. Por eso, cuando se practican enloquecen o hacen salir pelos en las manos. Fumar produce cáncer en los pulmones, pero también en el alma.
En este país, el Gobierno central, los diputados, los alcaldes, los gobernadores, los magistrados viven sumamente preocupados por la salud pública. Por eso, los hospitales son limpios y de libre acceso a cualquier ciudadano. Las medicinas son gratis y la seguridad social prioritaria. No provoquemos con humo y ceniza el cambio climático, los huracanes y las inundaciones. No ensucies tu país con desechos tóxicos.
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2 comentarios:
Leslye Tánchez: (2008-03-04 09:15:00 horas)
Así es don Luis Aceituno, el cigarrillo no mata, la gente mata. El dramatismo agota. Los extremos en su defecto, son también ese trago de hiel cotidiano para muchos. Efectivamente los placeres, nuestros placeres, pueden ser para otros el dedo en la llaga, la patada de remate para el moribundo, la perforación de un pulmón, una embolia, en fin lejos no estamos de caer y rompernos el cuello. Y muy de acuerdo con Velez, Lo jodido es morirse por abonos y no al contado.
fabio díaz: (2008-03-04 07:42:57 horas)
qué bonita manera de recordarle a los santos inquisidores de la nicotina que aunque esta pinche adicción no se disculpa y su daño directo y colateral no se excusa, tampoco se justifica esa caceria de brujas como si del cigarrillo y solo del cigarrillo dependiera la salud del mundo entero!!!
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